Movimiento de Cursillos de Cristiandad Cuenca
Dios suscita vocaciones en talleres de chapa y pintura como en cualquier otro lugar
Heridas familiares, un grave accidente en carretera, noches de diversión insana, trabajar como pintor de coches, un noviazgo… una vorágine de experiencias en las que Gonzalo Arroyo se detuvo y retó a Dios diciéndole: «Si de verdad estás vivo y puedes cambiarme la vida, hazlo». Él mismo lo cuenta con su testimonio en el semanario Alfa y Omega.
»Me llamo Gonzalo Arroyo, tengo 28 años y soy seminarista; ¿cómo empezó esta historia de mi relación con Dios y la llamada al sacerdocio? […]
»Después de una infancia, en la que me eduqué en un colegio de monjas y cuando mi madre me transmitía la fe en casa, fui creciendo preguntándome desde pequeño el porqué del sufrimiento en mi familia, o de las personas cercanas a mí. Desde pequeño, me gustaba hablar con…
Ver la entrada original 1.237 palabras más

Un comentario