Categoría: Audiencia jubilar

Audiencia jubilar: Misericordia e inclusión

12 de noviembre de 2016.- Esta mañana, a las 10 horas, se ha celebrado en la Plaza de San Pedro la última audiencia jubilar.

En el discurso en italiano, el Papa ha centrado su meditación en el tema: “Misericordia e inclusión” (cfr Mt 11, 25-28). Continue reading “Audiencia jubilar: Misericordia e inclusión”

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El diálogo es fundamental para encontrar la misericordia divina

francisco_audiencia22 de octubre de 2016.- Esta mañana, a las 10:00, ha tenido lugar en la Plaza de San Pedro la Audiencia Jubilar, promovida por el Santo Padre Francisco para reunirse con los numerosos grupos de peregrinos y de fieles procedentes de Italia y de todo el mundo con ocasión del Año de la Misericordia.

En el discurso en italiano, el Papa ha centrado su meditación en el tema “Misericordia y Diálogo” (cfr Jn 4, 5-27).

Después de haber resumido su catequesis en distintas lenguas, el Papa ha saludado a los grupos de fieles presentes.

La Audiencia Jubilar ha concluido con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica.

Catequesis del Santo Padre
[texto original: italiano – traducción de la Oficina de Prensa de la Santa Sede]

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El fragmento del Evangelio de Juan que hemos escuchado narra el encuentro de Jesús con una mujer samaritana. Lo que conmueve de este encuentro es eldiálogo tan cerrado entre la mujer y Jesús. Esto hoy nos permite subrayar un aspecto muy importante de la misericordia, que es precisamente el diálogo.

El diálogo permite a las personas conocerse y comprender las exigencias los unos de los otros. Sobre todo, es una señal de gran respeto, porque pone a las personas en actitud de escucha y en condiciones de acoger los mejores aspectos del interlocutor. En segundo lugar, el diálogo es expresión de caridad porque –aun sin ignorar las diferencias- puede ayudar a buscar y compartir el bien común. Por otra parte, el diálogo nos invita a ponernos delante del otro viéndolo como un don de Dios, que nos interpela y nos pide ser reconocido.

Muchas veces no nos encontramos a los hermanos, incluso viviendo al lado, sobre todo cuando hacemos prevalecer nuestra posición sobre la del otro. No dialogamos cuando no escuchamos lo suficiente o tenemos a interrumpir al otro para demostrar que tenemos razón. Pero cuántas veces, cuántas veces estamos escuchando a una persona, la paramos y decimos: “¡No!¡No!¡No es así!” y no dejamos que termine de explicar lo que quiere decir. Y esto impide el diálogo: esto es agresión. El verdadero diálogo, en cambio, necesita momentos de silencio, en los que acoger el don extraordinario de la presencia de Dios en el hermano.

Queridos hermanos y hermanas, dialogar ayuda a las personas a humanizar las relaciones y a superar las incomprensiones. Hay mucha necesidad de diálogo en nuestras familias, ¡y cómo se resolverían más fácilmente las cuestiones si se aprendiera a escucharse mutuamente! Es así en la relación entre marido y mujer, y entre padres e hijos. Cuánta ayuda puede venir también del diálogo entre los enseñantes y sus alumnos; o entre dirigentes y trabajadores, para descubrir las exigencias mejores del trabajo.

De diálogo vive también la Iglesia con los hombres y las mujeres de cada época, para comprender las necesidades que están en el corazón de cada persona y para contribuir a la realización del bien común. Pensemos en el gran don de la creación y en la responsabilidad que todos tenemos de salvaguardar nuestra casa común: el diálogo sobre un tema tan central es una exigencia ineludible. Pensemos en el diálogo entre las religiones, para descubrir la verdad profunda de su misión en medio de los hombres, y para contribuir a la construcción de la paz y de una red de respeto y de fraternidad.

Para concluir, todas las formas de diálogo son expresión de la gran exigencia de amor de Dios, que va al encuentro de todos y en cada uno pone una semilla de su bondad, para que pueda colaborar con su obra creadora.

El diálogo abate los muros de las divisiones y de las incomprensiones; crea puentes de comunicación y no consiente que uno se aísle, encerrándose en el propio pequeño mundo. No lo olvidéis: dialogar es escuchar lo que me dice el otro y decir con mansedumbre lo que pienso yo. Si las cosas son así, la familia, el barrio, el puesto de trabajo, serán mejores. Pero si yo no dejo que el otro diga todo lo que tiene en el corazón y comienzo a gritar –hoy en día se grita mucho- no irá a buen fin esta relación entre nosotros; no irá a buen fin la relación entre marido y mujer, entre padres e hijos. Escuchar, explicar, con mansedumbre, no ladrar al otro, no gritar, sino tener un corazón abierto.

Jesús conocía bien lo que había en el corazón de la samaritana, una grande pecadora; y a pesar de eso no le negó que se pudiera expresar, la dejó hablar hasta el final, y entró poco a poco en el misterio de su vida. Esta enseñanza vale también para nosotros. A través del diálogo podemos hacer crecer las señales de la misericordia de Dios y convertirlas en instrumento de acogida y de respeto.

Síntesis de la catequesis y saludo en español

Queridos hermanos y hermanas

En el encuentro con la mujer Samaritana, Jesús entra progresivamente en su vida y le da la posibilidad de expresarse. El diálogo entre ellos se revela como un acto fundamental para encontrar la misericordia divina.

El diálogo permite conocer, entender y acoger las exigencias de cada persona; es expresión de caridad para buscar el bien común; nos coloca delante del otro viéndolo como un don de Dios, que nos interpela y ayuda a humanizar nuestras relaciones y a superar los desacuerdos; nos da la ocasión para escucharnos recíprocamente y resolver los inconvenientes que se presentan.

La Iglesia necesita del diálogo para comprender las necesidades y anhelos que están en el corazón de los hombres y las mujeres de cada tiempo, y poder salir a su encuentro con una palabra de esperanza. En este diálogo constante, la Iglesia descubre la verdad profunda de su misión en medio del mundo y contribuye a la construcción de la paz.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Los invito a ser por medio del diálogo instrumentos que creen una red de respeto y fraternidad para derribar los muros de la división y de la incomprensión, y así crear puentes de comunicación para ser signos de la misericordia de Dios. Muchas gracias.

La pastoral vocacional, tarea esencial que llama en causa pastores y laicos

francisco221 de octubre de 2016.- “Confieso que siempre tengo un poco de miedo a la hora de usar  algunas expresiones comunes de nuestro lenguaje eclesial: pastoral vocacional  podría hacer pensar en uno de los tantos sectores de la  acción eclesial, en un despacho  de la  curia o, tal vez, en la  elaboración de un proyecto. No digo que no sea importante, pero hay mucho más: la pastoral vocacional es un encuentro con el Señor. … Un encuentro decisivo, que arroja luz sobre nuestra existencia,  nos saca de la angustia de nuestro pequeño mundo y nos hace discípulos en el amor con el Maestro”, ha dicho el Santo Padre recibiendo esta mañana en la Sala Clementina a los 250 participantes en el Convenio internacional de pastoral vocacional promovido  por  la Congregación para el Clero, cuyo tema “Miserando atque eligendo”, es el lema elegido por Francisco cuando subió al pontificado.

“Ya sabéis –dijo-  que lo elegí pensando en cuando era joven y sentí la llamada del Señor, que no fue el resultado de una conferencia o de una hermosa teoría  sino el  haber experimentado la mirada misericordiosa de Jesús sobre mí. Por lo tanto,  es bello que hayáis venido aquí desde muchas partes del mundo para reflexionar sobre este tema pero, por favor, ¡que no acabe todo con un hermoso convenio! La pastoral vocacional es aprender el estilo de Jesús, que pasa por los lugares de la vida cotidiana, se detiene sin prisa y, mirando a los hermanos con misericordia,  les lleva a encontrarse con Dios Padre”.

Después señaló que los evangelistas resaltan a menudo un  detalle de la misión de Jesús: Sale a la calle y se pone en camino…sale al encuentro de los  sufrimientos y las esperanzas del pueblo. “Es el “Dios con nosotros” –dijo- que vive en medio de las casas de sus hijos y no tiene miedo de mezclarse con la multitud de nuestras ciudades, convirtiéndose en fermento de novedad  allí donde la gente lucha por una vida diferente. Lo vemos  en el caso de la vocación de Mateo: antes,  Jesús sale de nuevo a predicar, más tarde  ve a Levi sentado en el banco de los impuestos, y finalmente lo llama”.Sobre los tres verbos que  indican el dinamismo de toda  pastoral vocacional: salir, ver y llamar el Papa invitó a los presentes a reflexionar.

En primer lugar: salir. “La pastoral de las vocaciones necesita una Iglesia en movimiento, capaz de ampliar sus fronteras, estableciéndolas no sobre la estrechez de los cálculos humanos o el miedo a equivocarse sino sobre la amplia extensión del corazón misericordioso de Dios. No puede haber una semilla fecunda de vocaciones  sin ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades.. Tenemos que aprender a salir de las rigideces que hacen difícil  comunicar la alegría del Evangelio, de las fórmulas estandarizadas que a menudo son anacrónicas,  del análisis preconcebido que encasilla la vida de las personas en fríos esquemas. Hay que salir de todo eso”.

“Se lo pido especialmente a los pastores de la Iglesia, a los obispos y sacerdotes: sois los responsables principales  de la vocación sacerdotal y cristiana, y esta tarea no puede ser relegada a una oficina burocrática –recalcó- Vosotros también habéis experimentado un encuentro que cambió vuestra vida, cuando otro sacerdote.. os hizo sentir la belleza del amor de Dios.  Haced lo mismo vosotros, saliendo,  escuchando a los jóvenes – hace falta paciencia podéis orientar sus pasos. Es triste cuando un sacerdote vive sólo para sí mismo, encerrado en la fortaleza segura de la rectoría… o el  restringido grupo de fieles. Por el contrario, estamos llamados a ser pastores en medio del pueblo,  capaces de animar una pastoral del encuentro y de gastar tiempo para  acoger y escuchar a todos, especialmente a los jóvenes”.

En segundo lugar, ver… “Cuando  pasa por  las calles, Jesús se detiene y cruza la mirada del otro, sin prisas. Eso es lo que lo hace …fascinante  su llamada. Hoy en día, por desgracia, las prisas y la velocidad de los estímulos a los que estamos sometidos, no siempre dan paso al silencio interior donde resuena la llamada de Dios. A veces,  hasta nuestra comunidades pueden correr este riesgo…., demasiado preocupados por las cosas que hacer, se puede caer en un vacío activismo organizativo, sin lograr detenernos y conocer a la gente. El Evangelio, sin embargo, nos hace ver que la vocación  inicia con una mirada de misericordia que se ha posado sobre  mí…Así fue como  Jesús miró a Mateo. Por fin, aquel publicano no percibió una mirada de desprecio o de juicio; se sintió mirado con amor. Jesús desafió los prejuicios y las etiquetas de la gente;  creó un espacio abierto, en el que Mateo fue capaz de analizar su vida y emprender un nuevo camino.”

“Asi es como me imagino el estilo de la  pastoral vocacional –explicó Francisco- Y la mirada de cada pastor; atento, sin prisas, capaz de detenerse y leer en profundidad,  de entrar en la vida del otro sin que nunca se sienta ni amenazado ni  juzgado. Es una mirada …capaz de inspirar estupor por el Evangelio, de  despertar del letargo en que la cultura del consumo y la superficialidad nos sumerge y de suscitar interrogantes auténticos de  felicidad, especialmente entre los jóvenes. Es una mirada de discernimiento,  que acompaña a las personas, sin  tomar posesión de su conciencia, ni  pretender  controlar la gracia de Dios. Por último, es una mirada atenta y vigilante y, por lo tanto, constantemente llamada a purificarse. Y cuando se trata de  vocaciones sacerdotales o de  ingreso en el seminario, os  ruego que discernáis en  la verdad, para tener una mirada sagaz y prudente, sin ligereza o  superficialidad. Se  lo digo sobre todo a los hermanos obispos:  vigilancia y  prudencia. La Iglesia y el mundo necesitan sacerdotes maduros y equilibradas,  pastores intrépidos y generosos, capaces de cercanía,  escucha y  misericordia”.

La tercera acción es  llamar que es “el verbo propio de la vocación cristiana. Jesús no echa largos discursos, no entrega un programa  al que adherirse, no hace proselitismo, ni da respuestas prefabricadas. Cuando se dirige  a Mateo  dice sencillamente: “¡Sígueme!”. De esta manera, despierta en él la fascinación de descubrir un nuevo objetivo, la apertura de su vida a un “lugar” que va más allá de la  mesita donde está sentado. El deseo de Jesús es poner a la gente en camino, sacudirlas de un sedentarismo  letal, romper la ilusión de que podemos vivir felizmente  siguiendo cómodamente sentados entre nuestras seguridades”.

“Este deseo de búsqueda, que a menudo habita en los  más jóvenes –observó el Pontífice-  es el tesoro que el Señor pone en nuestras manos y  que tenemos que cuidar, cultivar y hacer brotar. Miramos a Jesús, que pasa a lo largo de las orillas de la existencia, recogiendo el deseo de los que buscan, la decepción de una noche de pesca que ha  ido mal, la sed ardiente de una mujer que va al pozo a buscar agua, o la fuerte necesidad de cambiar de vida. Por lo tanto, nosotros también, en lugar de reducir la fe a un libro de recetas o a un conjunto de normas que deben cumplirse, podemos ayudar a los jóvenes a hacerse las preguntas correctas, a ponerse en camino para descubrir la alegría del Evangelio”.

“Sé que la vuestra no es una tarea fácil y que, a veces, a pesar de un compromiso generoso, los resultados pueden ser escasos y corremos el riesgo de la frustración y el desaliento –constató-  Pero si no nos encerramos en las quejas  y  continuamos a “salir” para anunciar el Evangelio, el Señor se queda con nosotros  y nos da  valor para echar las redes, incluso cuando estamos cansados y decepcionados por no haber pescado nada.”

Al final de su discurso, exhortó de nuevo a los sacerdotes y a los obispos  a perseverar en acercarse a las personas,  “en la cercanía, esa synkatabasis del Padre y del hijo con nosotros, perseverad en salir, en sembrar la  Palabra, con miradas de misericordia,  adoptando los métodos posibles, ejerciendo el arte del discernimiento e impulsando, a través de la evangelización, el tema de las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada. No tengáis miedo de anunciar el Evangelio… de orientar la vida de los jóvenes. Y no seáis tímido en proponerles  el camino de la  vida sacerdotal, demostrándoles en primer lugar con vuestro testimonio alegre, que es hermoso seguir al Señor y entregarle la vida para siempre….Confío en que en estos días,en que ha circulado tanta riqueza, también gracias a los participantes en la convención  -concluyó- contribuyan a recordar  que la pastoral vocacional es una tarea esencial de la Iglesia y llama en causa el  ministerio de los pastores y de los  laicos. Es una misión urgente que el Señor nos pide cumplir con generosidad”.

VIS

Audiencia jubilar, 10.09.2016

untitled3Esta mañana, a las 10 horas, ha tenido lugar en la Plaza de San Pedro la Audiencia jubilar. En el discurso en italiano, el Papa ha centrado su meditación sobre la redención (1 Pe 1,18-21).

Tras haber resumido su catequesis en diversos idiomas, el Santo Padre ha dirigido un saludo espacial a los grupos de fieles presentes.

La Audiencia jubilar ha concluido con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica.

Catequesis del Santo Padre:
[texto original: italiano – traducción de Radio Vaticana]

¡Queridos  hermanos y hermanas, buenos días!

El pasaje bíblico que hemos escuchado nos habla de la misericordia de Dios que se lleva a cabo en la Redención, ósea en la salvación que nos ha sido donada con la sangre de su Hijo Jesús (cfr 1 Pt 1,18-21).  La palabra “redención” es usada poco, no obstante es fundamental porque indica la más radical liberación que Dios podía cumplir para nosotros, para toda la humanidad y para la entera creación. Pareciera que el hombre de hoy no amase más pensar en ser liberado y salvado por la intervención de Dios; el hombre de hoy se ilusiona de hecho con la propia libertad como una fuerza para obtener todo. También hace alarde de esto. Pero en realidad no es así. ¡Cuántas ilusiones son vendidas bajo el pretexto de la libertad y cuántas nuevas esclavitudes se crean en nuestros días en nombre de una falsa libertad! Tantos esclavos, tantos…  “hago esto porque quiero, tomo drogas porque me gusta, soy libre, o hago otras cosas … ” ¡Son esclavos! Se convierten en esclavos en nombre de la libertad. Todos hemos visto ese tipo de personas, que después terminan por los suelos. Tenemos necesidad que Dios nos libre de toda forma de indiferencia, de egoísmo y de autosuficiencia.

Las palabras del apóstol Pedro expresan muy bien el sentido del nuevo estado de vida al que estamos llamados. Haciéndose uno de nosotros, el Señor Jesús no solamente asume nuestra condición humana, sino que nos eleva a la posibilidad de ser hijos de Dios. Con su muerte y resurrección Jesucristo, Cordero sin mancha, ha vencido a la muerte y al pecado para liberarnos  de su dominación.  Él es el Cordero que ha sido  sacrificado por nosotros, para que pudiésemos recibir una vida nueva hecha de perdón, de amor y de alegría. Tres palabras hermosas: perdón, amor y alegría. Todo aquello que Él ha asumido ha sido también redimido, librado y salvado. Cierto, es verdad que la vida nos pone pruebas y a veces sufrimos por esto. Sin embargo, en esos momentos estamos invitados a dirigir la mirada hacia Jesús crucificado que sufre por nosotros y con nosotros, como prueba cierta que Dios no nos abandona. De todas maneras, jamás olvidemos, que en las angustias y en las persecuciones, así como en los dolores cotidianos, somos siempre liberados por la mano misericordiosa de Dios que nos eleva hacia Él y nos conduce a una vida nueva.

El amor de Dios no tiene confines: podemos descubrir signos siempre nuevos que indican su atención hacia nosotros y sobre todo su voluntad de alcanzarnos y de adelantarnos. Toda nuestra vida,  si bien marcada por la fragilidad del pecado, está colocada bajo la mirada de Dios que nos ama. ¡Cuántas páginas de la Sagrada Escritura nos hablan de la presencia, de la cercanía y de la ternura de Dios por cada hombre, especialmente por los pequeños, los pobres y los tribulados!  ¡Dios tiene una gran ternura, un gran amor por los pequeños, por los más débiles, por los descartados de la sociedad! Mientras más nos encontramos en la necesidad, su mirada sobre nosotros se llena de más misericordia. Él prueba una piadosa compasión por nosotros porque conoce nuestras debilidades. Conoce nuestros pecados y nos perdona; ¡siempre  perdona! ¡Nuestro Padre es tan bueno!

Por eso, queridos hermanos y hermanas, ¡abrámonos a Él,  acojamos su gracia! Porque, como dice el Salmo, «con el Señor está la misericordia / y grande es con él la redención» (130,7).   ¿Han  escuchado bien?  “Con el Señor está la misericordia / y grande es con él la redención”. Repitamos todos juntos: “Con el Señor está la misericordia / y grande es con él la redención”. Otra vez: “Con el Señor está la misericordia / y grande es con él la redención”. Gracias.

Síntesis de la catequesis y saludos en distintos idiomas:

En francés

Speaker:

Frères et sœurs, le terme «rédemption» désigne la libération la plus radicale que Dieu, dans sa miséricorde, a accomplie pour nous par le sang de son Fils Jésus. L’homme d’aujourd’hui s’illusionne souvent sur sa propre liberté, et il s’imagine pouvoir se sauver seul, alors que nous avons besoin du secours de Dieu. Jésus, l’Agneau sans tache, a été sacrifié pour nous afin de nous libérer de la domination du péché et de la mort, et nous donner une vie nouvelle faite de pardon, d’amour et de joie. Certes, notre vie est souvent traversée par la souffrance et nous met à l’épreuve. Mais nous devons alors fixer du regard Jésus crucifié, preuve certaine que Dieu ne nous abandonne pas. Au milieu même des angoisses et des douleurs de la vie quotidienne, nous sommes libérés par la main de Dieu qui nous conduit. Plus nous sommes dans le besoin, plus il éprouve de compassion et plus son regard se remplit de miséricorde.

Santo-Padre:

Saluto cordialmente i pellegrini di lingua francese, in particolare quelli venuti dalla Repubblica Democratica del Congo e dalla Francia.

In questo Anno giubilare della Misericordia, vi invito ad avvicinarvi senza paura a Gesù. Accogliamo la sua grazia perché guarisca le nostre ferite, ci riconcili con i nostri fratelli e rinnovi le nostre vite nella pace e nella gioia dei figli di Dio.

Speaker:

Je salue cordialement les pèlerins de langue française venus, en particulier, de la République Démocratique du Congo et de France.

En cette Année jubilaire de la Miséricorde, je vous invite à vous approcher sans crainte de Jésus. Accueillons sa grâce pour qu’il guérisse nos blessures, nous réconcilie avec nos frères et renouvelle nos vies dans la paix et dans la joie des enfants de Dieu.

En inglés

Speaker:

Dear Brothers and Sisters: In our catechesis for this Holy Year of Mercy, we reflect today on the word “redemption”: God has redeemed all humanity, liberating us by the precious blood of his Son Jesus (1 Pet 1:18-21). How many ways we can be enslaved by false freedom; how much we need God to truly free us. We are called to a new life, raised to the dignity of children of God. Jesus, the sinless Lamb of God, was sacrificed for us, that we might receive forgiveness, love and joy. And so when we suffer and are put to the test, we are called to look intently upon the crucified Jesus: it is he who suffers for us and in us, reveals God’s boundless love for us and never abandons us. The Lord knows well our weaknesses and our sins: yet where our needs abound, his mercy abounds all the more and fills our hearts.

Santo Padre:

Saluto i pellegrini di lingua inglese presenti all’odierna Udienza, specialmente quelli provenienti da Botswana, Sud Africa, Filippine e Stati Uniti d’America. Durante la vostra visita alla Città eterna, si rinnovi e rinforzi la vostra fede in Cristo crocifisso e risorto. Dio vi riempia della sua misericordia riconciliante e tenera. Dio vi benedica tutti!

Speaker:

I greet the English-speaking pilgrims and visitors taking part in today’s Audience, particularly those from Botswana, South Africa, the Philippines and the United States of America. During your visit to the Eternal City, may your faith in the crucified and risen Christ be renewed and strengthened. May God fill you with his reconciling and tender mercy. God bless you all!

En alemán

Speaker:

Liebe Brüder und Schwestern, die Lesung aus dem ersten Petrusbrief, die wir soeben gehört haben, spricht von der Barmherzigkeit Gottes, die sich in der Erlösung verwirklicht. Der Begriff „Erlösung“ bringt die radikale Befreiung zum Ausdruck, die Christus uns durch sein kostbares Blut geschenkt hat. In seiner Menschwerdung hat er unser Menschsein angenommen. Alles, was er angenommen hat, ist erlöst, befreit und geheilt. Durch seinen Tod und seine Auferstehung hat uns Christus von den Fesseln der Sünde und des Todes befreit und uns zur Würde der Kinder Gottes erhoben. In ihm haben wir das neue Leben der Vergebung, der Freude und der Liebe. Freilich begegnen uns im Alltag unseres Lebens immer wieder Sorge und Leid. Wenden wir dann unseren Blick auf den gekreuzigten Christus, der für uns gelitten hat und uns zeigt, dass er uns nie allein lässt. Seine Barmherzigkeit führt immer zum neuen Leben. Wie oft berichtet die Heilige Schrift von der grenzenlosen Liebe Gottes, wie nahe Gott gerade jenen Menschen ist, die klein, arm und bedrückt sind, die gezeichnet sind von der Sünde, die aber sein liebender Blick berührt. Schauen auch wir voll Vertrauen auf den Herrn: „Denn beim Herrn ist Barmherzigkeit, bei ihm ist Erlösung in Fülle“ (Ps 130,7).

Santo Padre:

Rivolgo un cordiale saluto a tutti i pellegrini di lingua tedesca. Cristo vi dona la vera libertà e vi rende figli di Dio. Siate testimoni di questo dono della redenzione e della nuova vita nel Signore. Vi auguro un buon soggiorno a Roma. Dio vi benedica.

Speaker:

Einen herzlichen Gruß richte ich an alle Pilger deutscher Sprache. Christus schenkt euch die wahre Freiheit und macht euch zu Kindern Gottes. Seid Zeugen dieser Gabe der Erlösung und des neuen Lebens im Herrn. Ich wünsche euch einen guten Aufenthalt in Rom. Gott segne euch.

En español

Queridos hermanos y hermanas:

Hemos reflexionado hoy sobre la relación entre la misericordia y la Redención. La palabra redención hace referencia a la salvación que Dios nos ha procurado mediante la sangre de su Hijo Jesús. Al hombre de hoy le cuesta aceptar la idea de tener que ser salvado por Dios. Piensa poder salvarse solo con el poder de su libertad. Pero esto, lo sabemos todos, no es más que una ilusión: nuestra vida está marcada por la fragilidad del pecado y por las numerosas esclavitudes que hemos creado en nombre de una falsa libertad. Necesitamos que Dios nos salve y libere de toda clase de indiferencia, egoísmo y autosuficiencia. Jesús se ha sacrificado por nosotros para darnos una nueva vida, llena de perdón, amor y alegría. Para que tengamos la certeza de que Dios no nos abandona nunca, especialmente en los momentos de más necesidad.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Jesús viene a nuestro encuentro en cada uno de nuestros hermanos necesitados, abrámosle nuestro corazón y acojamos su gracia, para que llevemos una vida hecha de amor, de perdón y de alegría. Muchas gracias.

En portugués

Speaker:

Com a sua morte e ressurreição, Jesus Cristo venceu a morte e o pecado para nos libertar do seu domínio. Alcançamos a salvação pelo seu Sangue; Ele é o Cordeiro que foi sacrificado por nós, para podermos receber uma vida nova de perdão, amor e alegria. Por Ele alcançamos a redenção. Atualmente a palavra «redenção» é pouco usada; parece que não agrada ao homem e à mulher de hoje pensar que foram libertos e salvos por uma intervenção de Deus; iludem-se que podem obter tudo com a força da sua própria liberdade; mas não é assim! Estas ilusões são vendidas com o pretexto de liberdade, mas quantas novas escravidões se criam nos nossos dias em nome duma falsa liberdade! Precisamos de Deus que nos liberte de todas as formas de indiferença, egoísmo e autossuficiência. Toda a nossa vida, apesar de marcada pela fragilidade do pecado, decorre sob o olhar de Deus que nos ama. E o seu amor é sem limites. Nunca esqueçamos que, tanto nas angústias e perseguições como nas aflições e sofrimentos de cada dia, somos sempre libertados pela mão misericordiosa de Deus, que nos aconchega a Si e conduz a uma vida nova. Podemos descobrir sinais sempre novos da sua solicitude por nós e sobretudo da sua vontade de nos preceder e alcançar com o seu amor e cumular da sua misericórdia.

Santo Padre:

Carissimi pellegrini di lingua portoghese, benvenuti! Nel salutarvi tutti, specialmente i fedeli di Uberaba, vi auguro che niente e nessuno possa impedirvi di vivere e crescere nell’amicizia di Dio; lasciate invece che il suo amore sempre vi rigeneri come figli e vi riconcili con Lui e con i fratelli. Scenda su di voi e sulle vostre famiglie l’abbondanza delle sue benedizioni.

Speaker:

Queridos peregrinos de língua portuguesa, sede bem-vindos! A todos vos saúdo, especialmente aos fiéis de Uberaba, desejando-vos que nada e ninguém possa impedir-vos de viver e crescer na amizade de Deus; mas deixai que o seu amor sempre vos regenere como filhos e vos reconcilie com Ele e com os irmãos. Desça, sobre vós e vossas famílias, a abundância das suas bênçãos.

En árabe

Speaker:

أيها الإخوة والأخوات الأعزاء، يحدثنا النص الذي سمعناه عن رحمة الله التي تتحقّق في الفداء، أي في الخلاص الذي نلناه بدم ابنه يسوع. إن كلمة “فداء” أساسيّة لأنها تُشير إلى ما حقّقه الله من أجلنا ومن أجل البشريّة بأسرها، لكنَّ إنسان اليوم لا يحب أن يفكّر بأنّه قد حُرِّر وخُلِّص بفضل تدخُّل الله؛ فيُوهِم نفسه بحريّته كقوّة للحصول على كل شيء، لكن الواقع ليس كذلك. وفي هذا السياق تعبّر كلمات بطرس الرسول بشكل جيّد عن معنى حالة الحياة الجديدة التي دُعينا إليها. إذ أصبح واحدًا منا لم يأخذ الرب حالتنا البشريّة وحسب وإنما رفعنا إلى إمكانية أن نكون أبناء الله. هو الحمل الذي ذُبح لأجلنا لكي ننال حياة جديدة قائمة على المغفرة والمحبّة والفرح، لأن كل ما أخذه على عاتقه قد افتُديَ وحُرِّر وخُلِّصَ. أيها الإخوة والأخوات الأعزاء، إن محبّة الله لا تعرف الحدود ويمكننا أن نكتشف علامات جديدة على الدوام تشير إلى اهتمامه بنا ولاسيما برغبته بأن يبلغنا ويتقدّمنا، لأن حياتنا بأسرها قد وُضِعت تحت نظر الله الذي يحبّنا.

Santo Padre:

Rivolgo un cordiale benvenuto ai pellegrini di lingua araba, in particolare a quelli provenienti dal Medio Oriente! Cari fratelli e sorelle, non dimentichiamo mai che Dio prova una compassione pietosa nei nostri riguardi perché conosce le nostre debolezze, perciò, apriamoci a Lui e accogliamo la sua grazia! Il Signore vi benedica!

Speaker:

أُرحّبُ بالحجّاجِ الناطقينَ باللغةِ العربية، وخاصةً بالقادمينَ من الشرق الأوسط. أيّها الإخوةُ والأخواتُ الأعزّاء، لا ننسيَنَّ أبدًا أن الله يشعر بشفقة كبيرة تجاهنا لأنّه يعرف ضعفنا، لننفتح عليه إذًا ولنقبل نعمته! ليبارككُم الرب!

En polaco

Speaker:

Drodzy bracia i siostry, katechizmowe słowo „odkupienie” jest współcześnie rzadko używane. Jego treść wskazuje na najbardziej radykalne wyzwolenie, jakiego mógł dokonać Bóg dla nas, dla całej ludzkości i całego stworzenia. Dzisiejszy człowiek nie chce już myśleć o byciu wyzwolonym i zbawionym za sprawą interwencji Boga. Łudzi się swoją wolnością, jako siłą, przez którą może wszystko otrzymać. W rzeczywistości tak nie jest. Wiele nowych form niewolnictwa rodzi się dzisiaj w imię fałszywej wolności, tak wiele złudzeń sprzedaje się pod jej pretekstem. Także dzisiaj potrzebujemy, by Bóg nas wyzwolił od wszelkich form obojętności, egoizmu i samowystarczalności. Przez swoją śmierć i zmartwychwstanie Pan Jezus zwyciężył śmierć i grzech, aby nas uwolnić od ich panowania. Dał nam nowe życie, pełne przebaczenia, miłości, radości i pokoju. To wszystko, co On przyjął zostało również odkupione, wyzwolone i zbawione. Pamiętajmy, że całe nasze życie, choć może czasem naznaczone słabością grzechu, przebiega pod bacznym spojrzeniem Boga, który nas kocha. Otwórzmy Mu nasze serca, przyjmijmy łaskę Jego odkupienia.

Santo Padre:

Saluto cordialmente tutti i polacchi qui presenti. Fratelli e sorelle, l’odierna udienza giubilare ci fa presente che nelle nostre difficolta, nelle nostre angustie e nei dolori, non siamo soli. Vicino a noi c’è sempre Dio Redentore, che ci rafforza e ci sostiene con la sua Parola; ci libera dal peccato, ci solleva verso di Lui e ci conduce a una vita nuova. Abbiamo sempre fiducia nella Sua misericordia. Benedico di cuore voi tutti.

Speaker:

Pozdrawiam serdecznie obecnych tu Polaków. Bracia i siostry, dzisiejsza audiencja jubileuszowa przypomina nam, że w naszych trudnościach, zmartwieniach i bólach nie jesteśmy sami. Blisko nas jest zawsze Bóg Odkupiciel. Swoim Słowem umacnia nas i wspiera. Wyzwala z grzechu, podnosi ku sobie i prowadzi nas do nowego życia. Zawsze ufajmy Jego miłosierdziu. Wam wszystkim z serca błogosławię.]

Saludos particulares en distintos idiomas:

Saludo en checo

Santo Padre:

Do il benvenuto ai fedeli della Repubblica Ceca qui convenuti per il pellegrinaggio nazionale in occasione del Giubileo della misericordia. Sono lieto di accogliere il Cardinal Miloslav VLK, i Vescovi e le Autorità della nazione e vi ringrazio per il dono della statua in pietra di Sant’Agnese di Boemia.

Cari fratelli e sorelle, vi auguro di vivere con fede questo Giubileo riscoprendo la bellezza della pratica delle opere di misericordia, manifestazione concreta dell’amore di Dio per ciascuno dei suoi figli. Portate il mio saluto ai vostri connazionali e, mentre vi chiedo di continuare a pregare per me, di cuore imparto a voi e alle vostre famiglie la Benedizione Apostolica. Sia lodato Gesù Cristo!

Speaker:

Vítám věřící z České republiky, kteří se účastní národní pouti ve Svatém roce milosrdenství. Jsem rád, že mohu přivítat kardinála Miloslava Vlka, biskupy a státní představitele a děkuji vám za dar sochy svaté Anežky České. Drazí bratři a sestry, přeji vám, abyste tento Svatý rok prožili s vírou a znovu objevili krásu v prokazování skutků milosrdenství, které je konkrétním projevem Boží lásky ke každému z Jeho dětí. Vyřiďte můj pozdrav svým krajanům, nadále se prosím za mne modlete a přijměte apoštolské požehnání, které ze srdce uděluji vám a vašim rodinám. Chvála Kristu!

Saludo en rumano

Santo Padre:

Rivolgo un cordiale saluto ai pellegrini della Romania accompagnati da alcuni Vescovi in Pellegrinaggio a Roma per l’Anno Santo della Misericordia. Cari fratelli e sorelle, operare la misericordia vuol dire servire la vita e la comunione. Ognuno di noi può essere lievito di vita e strumento di comunione nella propria famiglia, nel lavoro, nella parrocchia e nei gruppi di appartenenza. Vi invito ad essere nel quotidiano un segno visibile della misericordia di Dio che non vuole lasciare nessuno nella solitudine e nel bisogno. Rafforzati dalla preghiera e dalle opere di carità, andiamo avanti insieme con tutti i cristiani sul cammino verso l’unità. Benedico di cuore voi e le vostre famiglie. Conto sulle vostre preghiere per me. Sia lodato Gesù Cristo!

Speaker:

Adresez un cordial salut pelerinilor din România însoţiţi de câţiva Episcopi în Pelerinaj la Roma cu ocazia Anului Sfant al Milostivirii. Iubiţi fraţi şi surori, a înfăptui milostivirea înseamnă a sluji viaţa şi comuniunea. Fiecare dintre noi poate fi ferment de viaţă şi mijloc de comuniune în familia sa, la locul de muncă, în parohie şi în grupul de apartenenţă. Vă invit să fiţi în viaţa zilnică un semn vizibil al milostivirii lui Dumnezeu care nu lasă pe nimeni în singurătate şi în nevoie. Întăriţi prin rugăciune şi prin fapte de caritate, să mergem înainte împreună cu toţi creştinii pe drumul spre unitate. Vă binecuvântez din inimă pe voi şi familiile voastre. Contez pe rugăciunile voastre pentru mine. Lăudat să fie Isus Cristos!

Saludo en italiano

Un cordiale benvenuto ai pellegrini di lingua italiana!

Il mio pensiero va anzitutto al Servizio Nazionale della Protezione Civile che oggi doveva essere presente, e che ha annullato la partecipazione per continuare la preziosa opera di soccorso e assistenza alle popolazioni colpite dal terremoto il 24 agosto scorso. Li ringrazio per la dedizione e il generoso aiuto offerto in questi giorni! Grazie fratelli e sorelle!

Sono lieto di accogliere i fedeli di diverse Diocesi italiane: Crema, Lodi, Parma, Montepulciano-Chiusi-Pienza e Trapani, accompagnati dai rispettivi Pastori, come pure il pellegrinaggio promosso dai Padri Stimmatini e dalle Sorelle della Sacra Famiglia. Cari fratelli e sorelle, auspico che il passaggio della Porta Santa susciti in ciascuno il desiderio di diventare sempre più testimoni di misericordia per rendere le vostre comunità più ricche di fede e di spirito missionario.

Un saluto speciale rivolgo ai ragazzi dell’Azione Cattolica riuniti per il Festival dei ragazzi. Vi incoraggio a proseguire nel cammino intrapreso coltivando sempre i valori dell’amore alla famiglia e del rispetto per il creato, la nostra casa comune. Saluto i partecipanti al Giubileo delle Università e dei Centri di ricerca, auspicando che l’insegnamento sia ricco di valori, per formare persone che sappiano far fruttificare i talenti che Dio ha loro affidato.

Saluto le Missionarie Catechiste di Gesù Redentore, l’Associazione Incontro Matrimoniale e vi ringrazio per tutto il bene che voi fate per aiutare le famiglie! Avanti! Saluto anche i membri di Federpesca. Esorto infine i giovani, gli ammalati e gli sposi novelli ad invocare con particolare intensità i Nomi di Gesù e di Maria affinché ci insegnino ad amare con piena dedizione Dio e il prossimo.

CATEQUESIS DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LOS OPERADORES DE MISERICORDIA

JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA

CATEQUESIS DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LOS OPERADORES DE MISERICORDIA

Plaza de San Pedro
Sábado 3 de septiembre de 2016

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cq5dam.web.800.800 (1).jpegHemos escuchado el himno de la caridad que el apóstol Pablo escribió a la comunidad de Corinto, y que constituye una de las páginas más hermosas y más exigentes para el testimonio de nuestra fe (cf. 1 Co 13,1-13). San Pablo ha hablado muchas veces del amor y de la fe en sus escritos; sin embargo, en este texto se nos ofrece algo extraordinariamente grande y original. Él afirma que el amor, a diferencia de la fe y de la esperanza, «no pasará jamás» (v. 8): es para siempre. Esta enseñanza debe ser para nosotros una certeza inquebrantable; el amor de Dios no cesará nunca, ni en nuestra vida ni en la historia del mundo. Es un amor que permanece siempre joven, activo y dinámico, y que atrae hacia sí de un modo incomparable. Es un amor fiel que no traiciona, a pesar de nuestras contradicciones. Es un amor fecundo que genera y va más allá de nuestra pereza. En efecto, de este amor todos somos testigos. El amor de Dios nos sale al encuentro, como un río en crecida que nos arrolla pero sin aniquilarnos; más bien, es condición de vida: «Si no tengo amor, no soy nada», dice san Pablo (v. 2). Cuanto más nos dejamos involucrar por este amor, tanto más se regenera nuestra vida. Verdaderamente deberíamos decir con toda nuestra fuerza: soy amado, luego existo.

El amor del que nos habla el Apóstol no es algo abstracto ni vago; al contrario, es un amor que se ve, se toca y se experimenta en primera persona. La forma más grande y expresiva de este amor es Jesús. Toda su persona y su vida no es otra cosa que una manifestación concreta del amor del Padre, hasta llegar al momento culminante: «la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores» (Rm 5,8). Esto es amor. No son palabras, es amor. Del Calvario, donde el sufrimiento del Hijo de Dios alcanza su culmen, brota el manantial de amor que cancela todo pecado y que todo recrea en una vida nueva. Llevemos siempre con nosotros, de modo indeleble, esta certeza de la fe: Cristo «me amó y se entregó por mí» (Ga2,20). Esta es la gran verdad: Cristo me ha amado, y se ha entregado a sí mismo por mí, por ti, por ti, por ti, por todos, por cada uno de nosotros. Nada ni nadie podrá separarnos del amor de Dios (cf. Rm 8,35-39). Por tanto, el amor es la expresión más alta de toda la vida y nos permite existir.

Ante este contenido tan esencial de la fe, la Iglesia no puede permitirse actuar como lo hicieron el sacerdote y el levita con el hombre abandonado medio muerto en el camino (cf. Lc 10,25-36). No se puede mirar para otro lado y dar la espalda para no ver muchas formas de pobreza que piden misericordia. Dar la espalda para no ver el hambre, la enfermedad, las personas explotadas…, es un pecado grave; es también un pecado moderno, un pecado actual. Nosotros cristianos no nos lo podemos permitir. No sería digno de la Iglesia ni de un cristiano «pasar de largo» y pretender tener la conciencia tranquila sólo porque se ha rezado o porque se ha ido el domingo a Misa. El Calvario es siempre actual; no ha desaparecido ni permanece sólo como un hermoso cuadro en nuestras iglesias. Ese vértice de com-pasión, del que brota el amor de Dios hacia la miseria humana, nos sigue hablando hoy, animándonos a ofrecer nuevos signos de misericordia. No me cansaré nunca de decir que la misericordia de Dios no es una idea bonita, sino una acción concreta. No hay misericordia sin obras concretas. La misericordia no es hacer un bien «de paso», es implicarse allí donde está el mal, la enfermedad, el hambre, tanta explotación humana. Y, además, la misericordia humana no será auténtica —humana y misericordia— hasta que no se concrete en el actuar diario. La admonición del apóstol Juan sigue siendo válida: «Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad» (1 Jn 3,18). De hecho, la verdad de la misericordia se comprueba en nuestros gestos cotidianos que hacen visible la acción de Dios en medio de nosotros.

Hermanos y hermanas, vosotros representáis el gran y variado mundo del voluntariado. Entre las realidades más hermosas de la Iglesia os encontráis vosotros que cada día, casi siempre de forma silenciosa y escondida, dais forma y visibilidad a la misericordia. Vosotros sois artesanos de misericordia: con vuestras manos, con vuestros ojos, con vuestro oído atento, con vuestra cercanía, con vuestras caricias… artesanos. Vosotros manifestáis uno de los deseos más hermosos del corazón del hombre: hacer que una persona que sufre se sienta amada. En las distintas condiciones de indigencia y necesidad de muchas personas, vuestra presencia es la mano tendida de Cristo que llega a todos. Vosotros sois la mano tendida de Cristo: ¿Lo habéis pensado? La credibilidad de la Iglesia pasa también de manera convincente a través de vuestro servicio a los niños abandonados, los enfermos, los pobres sin comida ni trabajo, los ancianos, los sintecho, los prisioneros, los refugiados y los emigrantes, así como a todos aquellos que han sido golpeados por las catástrofes naturales… En definitiva, dondequiera que haya una petición de auxilio, allí llega vuestro testimonio activo y desinteresado. Vosotros hacéis visible la ley de Cristo, la de llevar los unos los pesos de los otros (cf. Ga 6,2;Jn 13,24). Queridos hermanos y hermanas: vosotros tocáis la carne de Cristo con vuestras manos, no lo olvidéis. Tocáis la carne de Cristo con vuestras manos. Sed siempre diligentes en la solidaridad, fuertes en la cercanía, solícitos en generar alegría y convincentes en el consuelo. El mundo tiene necesidad de signos concretos de solidaridad, sobre todo ante la tentación de la indiferencia, y requiere personas capaces de contrarrestar con su vida el individualismo, el pensar sólo en sí mismo y desinteresarse de los hermanos necesitados. Estad siempre contentos y llenos de alegría por vuestro servicio, pero no dejéis que nunca sea motivo de presunción que lleva a sentirse mejores que los demás. Por el contrario, vuestra obra de misericordia sea humilde y elocuente prolongación de Jesucristo que sigue inclinándose y haciéndose cargo de quien sufre. De hecho, el amor «edifica» (1 Co 8,1) y, día tras día, permite a nuestras comunidades ser signo de la comunión fraterna.

Hablad al Señor de esto. Llamadlo. Haced como ha hecho la hermana Preyma, como nos ha contado la hermana: ha tocado a la puerta del sagrario. Qué valiente. El Señor nos escucha: llamadlo. Señor, mira esto. Mira cuánta pobreza, cuánta indiferencia, cuánto se mira para otro lado. «Esto, no me concierne a mí, no me importa». Hablad con el Señor: «Señor, ¿por qué? Señor, ¿por qué? ¿Por qué soy tan débil y tú me has llamado a este servicio? Ayúdame, dame fuerza y humildad». El núcleo de la misericordia es este diálogo con el corazón misericordioso de Jesús.

Mañana, tendremos la alegría de ver a Madre Teresa proclamada santa. Lo merece. Este testimonio de misericordia de nuestro tiempo se añade a la innumerable lista de hombres y mujeres que han hecho visible con su santidad el amor de Cristo. Imitemos también nosotros su ejemplo, y pidamos ser instrumentos humildes en las manos de Dios para aliviar el sufrimiento del mundo, y dar la alegría y la esperanza de la resurrección. Gracias.

Antes de daros la bendición, os invito a todos a rezar en silencio por tantas, tantas personas que sufren; por tanto sufrimiento, por todos los que viven excluidos de la sociedad. Rezad también por tantos voluntarios como vosotros, que salen al encuentro de la carne de Cristo para tocarla, curarla, experimentarla cercana. Y rezad también por tantos, tantos que ante la miseria miran para otra parte y en el corazón sienten una voz que les dice: «No me concierne, no me importa». Recemos en silencio.

Y recemos también a la Virgen: Dios te salve…

 

 


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Audiencia Jubilar: Una conversión que parte de la misericordia

audiencia

18 de junio de 2016.– Más de 30.000 personas han participado esta mañana en la audiencia jubilar en la Plaza de San Pedro durante la cual el Santo Padre, prosiguiendo con sus catequesis sobre la misericordia, ha abordado esta vez la relación entre misericordia y conversión.

El Papa explicó que cuando Jesús se  manifestó después de su resurrección varias veces a los discípulos les indicó que su  predicaciónen el mundo se debía centrar en la conversión y el perdón de los pecados, dos aspectos de la misericordia de Dios.  “La conversión –dijo- está presente en toda la Biblia, especialmente en la predicación de los profetas que invitan constantemente al pueblo a volver al Señor, pidiéndole perdón y cambiando su forma de vida. Convertirse para los profetas era “cambiar de rumbo” y dirigirse de nuevo al Señor, convencidos de que nos ama con un amor siempre fiel…Regresar al Señor”.

Jesús hizo de la conversión la primera palabra de su predicación :”Convertíos y creed en el Evangelio” y con ese anuncio se presenta al pueblo pidiendo que acojan su palabra como la última y definitiva que el Padre dirige a la  humanidad y respecto a la predicación de los profetas insiste todavía más en la dimensión interior de la conversión que involucra a toda la persona, corazón y mente, para ser una criatura nueva, una persona nueva. Cambia el corazón y uno se renueva”.

Pero cuando Cristo llama a la conversión “no se yergue en juez de las personas, sino que lo hace partiendo de la cercanía, de la compartición de la condición humana y, por lo tanto, de la calle, de la casa, de la mesa –subrayó el Pontífice- La misericordia para todos los que necesitaban cambiar de vida brotaba de su presencia amable para involucrar a cada uno en su historia de  salvación. Jesús persuadía a la gente con su amabilidad, com su amor.Con esa actitud, Jesús llegaba al corazón de las personas que se sentían atraídas por el amor de Dios y empujadas a cambiar de vida.. Por ejemplo la conversión de Mateo y la de Zaqueo ocurrieron así, porque se sintieron amados por Jesús y , a través de el,  por el Padre. La conversión verdadera se produce cuando acogemos el don de la gracia y un claro signo de su autenticidad es que nos damos cuenta de las necesidades de los hermanos y estamos dispuestos a salir a su encuentro”.

“¡Cuántas veces también nosotros sentimos la exigencia de un cambio que nos involucre completamente! –exclamó Francisco al final de su catequesis-¡Cuántas veces decimos: tengo que cambiar, no puedo seguir así…Por este camino mi vida no dará fruto, será una vida iñútil y yo no seré feliz! ¡Cuántas veces nos vienen estos pensamientos!..Y Jesús está a nuestro lado, con la mano tendida que nos dice: “Ven, ven conmigo. El trabajo lo hago yo: Yo te cambiaré el corazón, te cambiaré la vida, te haré feliz…Es así. Jesús que está con nosotros nos invita a cambiar de vida. Es el,  con el Espíritu Santo, que siembra en nosotros esta inquietud para cambiar de vida y ser un poco mejores.  Sigamos esta  invitación del Señor y no  opongamos resistencia porque solamente si nos abrimos a su misericordia encontramos la verdadera vida y la verdadera alegría. Solamente tenemos que abrir la puerta de par en par y El hará el resto. El hace todo, pero nosotros tenemos que abrir de par en par el corazón para que El nos pueda curar y hacernos salir adelante. Os aseguro que seremos más felices”.

Al final de la catequesis el Papa saludó a los peregrinos de diversos países entre ellos a los miembros de la Escuela de Sanidad de las Fuerzas Armadas de Bron (Francia) y a los alumnos del Seminario de Eichstätt en Alemania. En italiano dio la bienvenida entre otros a los voluntarios del Cottolengo de Turín, al grupo de “La Ciudad de los Muchachos en el 70 aniversario de su fundación y a los panaderos de la Asociación Confesercenti a los dio las gracias por haber distribuido el pan a los peregrinos llegados para el Jubileo durante esta semana. “Gracias –dijo- dar el pan, partir el pan, es una de las cosas más hermosas de la vida. Gracias”.

(VIS)

Audiencia Jubilar: Apiadarse de los que sufren

francisco_audiencia14 de mayo de 2016.- El Santo Padre Francisco dedicó la audiencia jubilar de este sábado a la piedad, entendida como un apiadarse de los que sufren. Más de 15.000 personas escucharon la catequesis del Santo Padre en la Plaza de San Pedro, a pesar de la lluvia y Francisco se lo agradeció, invitándolas como el pasado miércoles a saludar a los enfermos que, debido al mal tiempo, se hallaban en el Aula Pablo VI y participaban en la audiencia a través de las pantallas gigantes. “Os propongo darles la bienvenida con un aplauso -dijo- aunque sé que es difícil aplaudir con el paraguas en la mano”.

“Entre los aspectos de la misericordia -explicó, dando inicio a la catequesis- hay uno que consiste en sentir piedad o apiadarse de los que sufren. La piedad es un concepto que, en el mundo greco-romano indicaba… la devoción debida a los dioses así como el respeto de los hijos a sus padres, especialmente a los ancianos. Hoy, sin embargo, hay que tener cuidado de no confundir la piedad con ese pietismo, bastante generalizado, que es sólo una emoción superficial y ofende la dignidad del otro. Del mismo modo, la piedad no debe confundirse con la compasión que sentimos por los animales, que exagera el interés hacia ellos mientras deja indiferente ante el sufrimiento de los hermanos”.

La piedad de la que hablamos es, en cambio, “una manifestación de la misericordia de Dios. Es uno de los siete dones del Espíritu Santo que el Señor da a sus discípulos para que sean dóciles para obedecer las inspiraciones divinas”. “Muchas veces en los Evangelios -ejemplificó Francisco- encontramos el grito espontáneo que las personas enfermas, endomoniadas, pobres o afligidas dirigían a Jesús: “Ten piedad”. Y El respondía a todos con la mirada de la misericordia y el consuelo de su presencia. En esos gritos de auxilio, o peticiones de piedad, cada uno expresaba también su fe en Jesús llamándole “Maestro”, “Hijo de David” y “Señor”. Intuían que en El había algo extraordinario que podría ayudarles a salir de la triste condición en que se encontraban. Percibían en Él el amor de Dios mismo. Y aunque la multitud se agolpase, Jesús era consciente de esas invocaciones de piedad y se compadecía, especialmente cuando veía a personas que sufrían y heridas en su dignidad, como en el caso de la hemorroísa. Los llamaba a tener fe en El y en su Palabra. Para Jesús, apiadarse equivalía a compartir la tristeza de los que encontraba, pero al mismo tiempo a actuar en primera persona para transformarla en alegría”.

“También nosotros -subrayó el Pontífice al final de la catequesis- estamos llamados a apiadarnos ante tantas situaciones de la vida, sacudiéndonos la indiferencia que nos impide reconocer las necesidades de los hermanos que nos rodean y liberándonos de la esclavitud del bienestar material.Miremos el ejemplo de la Virgen María que se preocupa por cada uno de sus hijos y para nosotros los creyentes, es el icono de la piedad. Dante Alighieri lo expresa en la oración a la Virgen al final del Paraíso. “En ti misericordia, en ti piedad,… en ti se aduna cuanto en la criatura hay de bondad”.

(VIS)