Categoría: Semana Santa 2017

Santa Misa Crismal en la Basílica Vaticana

Texto completo de la homilía y síntesis

13 de abril de 2017.– A las 9.30 horas de hoy, Jueves Santo, el Santo Padre Francisco ha presidido, en la Basílica Vaticana, la Santa Misa Crismal, liturgia que se celebra este día en todas las catedrales.

La Misa Crismal ha sido concelebrada por el Santo Padre junto a los cardenales, obispos y presbíteros (diocesanos y religiosos) presentes en Roma.

Durante la Celebración Eucarística, los sacerdotes han renovado las promesas realizadas el día de su ordenación; después ha tenido lugar la bendición del oleo de los enfermos, del oleo de los catecúmenos y del crisma.

Ofrecemos a continuación la homilía que el Papa ha pronunciado tras la proclamación del Santo Evangelio:

Homilía del Santo Padre

TEXTO COMPLETO: Homilía del Santo Padre Francisco en la Misa Crismal

Breve síntesis de la homilía

El Santo Padre, en su homilía durante la Misa Crismal, recordó que “al igual que Jesús, el sacerdote hace alegre al anuncio con toda su persona. Cuando predica la homilía, lo hace con la alegría que traspasa el corazón de su gente con la Palabra con la que el Señor lo traspasó a él en su oración. Como todo discípulo misionero, el sacerdote hace alegre el anuncio con todo su ser”.

En su homilía, el Pontífice recordó que, Jesús fue ungido por el Espíritu Santo para anunciar la Buena Notica a los pobres. “Todo lo que Jesús anuncia, y también nosotros, sacerdotes, precisó el Papa, es Buena Noticia. Alegre con la alegría evangélica: de quien ha sido ungido en sus pecados con el aceite del perdón y ungido en su carisma con el aceite de la misión, para ungir a los demás”. Como todo discípulo misionero, agregó el Obispo de Roma, el sacerdote hace alegre el anuncio con todo su ser.

En este sentido, la Buena Noticia puede parecer una expresión más, entre otras, para decir Evangelio – afirmó el Papa Francisco – como buena nueva o feliz anuncio. Sin embargo, dijo, contiene algo que cohesiona en sí todo lo demás: la alegría del Evangelio. “La Buena Noticia es la perla preciosa del Evangelio. No es un objeto, es una misión. La Buena Noticia nace de la Unción. La primera, la gran unción sacerdotal de Jesús, es la que hizo el Espíritu Santo en el seno de María”. La Buena Noticia. Una sola Palabra – Evangelio – que en el acto de ser anunciado se vuelve alegre y misericordiosa verdad. Por ello, advirtió el Pontífice, que nadie intente separar estas tres gracias del Evangelio: su Verdad – no negociable –, su Misericordia – incondicional con todos los pecadores – y su Alegría – íntima e inclusiva –.

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La Iglesia no tiene poder, riqueza o armas, solamente tiene una fuerza que es Jesucristo

12 de abril de 2017.- El arzobispo de Valencia, cardenal D. Antonio Cañizares Llovera, aseguró ayer que “la Iglesia no tiene poder, riqueza o armas, solamente tiene una fuerza que es Jesucristo que lo ha dado todo y ha resucitado por amor para el perdón y la reconciliación de todos para la paz”.

En la Misa que celebró en la Catedral por todas las víctimas cristianas de los atentados terroristas en Egipto y también por todas las otras víctimas de otras religiones el Cardenal aseguró que “la Iglesia está siendo perseguida en estos últimos cien años”. “Cuántos miles de cristianos, simplemente por el hecho de serlo, han muerto asesinados”, explicó.

Al respecto, se refirió al informe de Ayuda a la Iglesia Necesitada sobre libertad religiosa y manifestó que “en estos momentos cada año son más de siete mil muertos cristianos asesinados y la comunidad internacional no grita, no hace prácticamente nada y los medios de comunicación están mudos, dan la noticia y basta”.

“Esto es signo de esa cristianofobia que está caracterizando los últimos tiempos entre nosotros y el mismo hecho de no hacer nada para evitar esta situación está denotando que hay una persecución muy generalizada y se querría que los cristianos desapareciesen”, añadió.

Asimismo, aseguró que “nos reunimos además para orar por el cese de tanto odio y violencia que impregna nuestra sociedad, por ejemplo, esa violencia que viene y obliga a tantos a emigrar de sus pueblos con pateras que se traga el mediterráneo y también la violencia doméstica sufrida hasta el asesinato de una pobres mujeres en diversos lugares de nuestro país y la violencia que sufren niños”.

A continuación afirmó que “hoy celebramos la eucaristía y le pedimos a Dios que se apiade de nosotros y nos conceda esa paz que necesitamos tantísimo todos los hombres, que es signo de los cristianos, que además caracteriza la vida conforme a Cristo y da felicidad”. “Dichosos los que trabajan por la paz, muchas veces no podemos hacer otra cosa que orar, hagámoslo por la paz en otros muchos lugares de la tierra”, aseguró.

Por otro lado, al inicio de la homilía explicó que “nos reunimos esta tarde para orar por las víctimas de los atentados en Egipto, Londres, Estocolmo y en tantos otros lugares”. “Nos reunimos para orar por la paz, especialmente en Siria, tan rota de manera tan despiadada y brutal, incluso con la utilización de armas químicas con tantas muertes y personas dañadas físicamente con sus efectos destructivos, tan amenazadores para la paz mundial”, destacó.

El Cardenal afirmó que “también tenemos en cuenta en nuestra oración a nuestra querida Venezuela que tan cruel como injusta y brutalmente está siendo tratada por la tiránica dictadura que la rige, pisoteando derechos humanos fundamentales”.

A continuación aseguró que “no pueden dejarnos indiferentes todos estos actos y por esto nuestra participación en esta eucaristía es una manera de decir nuestro no más absoluto”.

La Misa fue concelebrada por el Cabildo Catedralicio y por los obispos auxiliares Mons. D. Javier Salinas Viñals, Mons. D. Arturo Ros Murgadas y Mons. D. Esteban Escudero Torres.

(AVAN)

Salid a pastorear y buscad a quien aún no está con nosotros. Complicarnos la vida nace de haber sido ungidos


11 de abril de 2017.- El arzobispo de Madrid, cardenal D. Carlos Osoro Sierra, ha celebrado este Martes Santo por la mañana la tradicional Misa Crismal con su presbiterio, en la que «se consagra el Santo Crisma y bendice los demás óleos», manifestando así la «comunión de los presbíteros con el propio obispo» (OGMR, 203).

En su homilía, el cardenal Osoro les ha recordado que han sido «ungidos» y que tienen que dar gloria a Jesucristo abriéndole la puerta a Él y así a todos los hombres, «a todos los que Él ama, tal y como nos decía el Evangelio: a los pobres, a los descarriados, a los pecadores… Toda persona, sea quien sea, es un hijo de Dios». Al hacerlo se cierra a «ídolos» como «el halago fácil, la gloria mundana, las concupiscencias, el poder, la riqueza, la crítica fácil y destructiva de personas, con la división que engendra y que no da a conocer los pensamientos de Dios, sino los nuestros», amenazando «la comunión y la unidad».

«Hermanos sacerdotes –ha abundado–, abrid las puertas al Señor. No se las cerréis. Abrid las puertas de vuestro corazón y las puertas de las iglesias. […] Salid a pastorear y buscad a quien aún no está con nosotros. Complicarnos la vida nace de haber sido ungidos. […] El ministerio nos debe alejar de toda indiferencia, de cualquier comodidad o interés personal para así estar al servicio de nuestro pueblo. Somos enviados a servir, y a servir con coraje. Y para ello es necesaria la vida de comunión con Cristo, cultivada, vivida».

Hacer un «trasplante de mente»

El purpurado ha invitado a los numerosos sacerdotes congregados en la catedral de Santa María la Real de la Almudena a hacer un «trasplante de mente» y pensar como Jesucristo. Las claves para hacerlo son: «ser imagen del Buen Pastor», «vivir una entrega apasionada», y «estar siempre al servicio de los hombres, llenos de misericordia».

Según ha explicado, deben estar «enamorados de Cristo», ya que «solamente un sacerdote así puede renovar la comunidad cristiana». «El Buen Pastor es imagen del Padre que va en búsqueda de todos sus hijos. […] El Espíritu y la unción que hemos recibido nos convierten en personas generosas y creativas, felices en el anuncio y en el servicio misionero. Nos vuelven comprometidos con la realidad que día a día nos reclama, y nos hacen capaces de encontrar significado a todo lo que nos toque hacer por la Iglesia y por el mundo. Tenemos un don, se nos ha regalado por gracia un don. No somos gestores. Quién vive el ministerio como gestor, cae en el funcionalismo. Ser imagen del Buen Pastor, nos lleva a vivir una espiritualidad centrada en la escucha de la Palabra de Dios, en la celebración diaria de la Eucaristía. La Eucaristía tiene que ser mi vida, y mi vida, una Eucaristía prolongada todo el día. Asumir el mandamiento del amor como estilo de vida del propio Jesús, con compasión entrañable ante el dolor humano, ante los pobres, con un espíritu de servicio hasta el don de la vida: tu vida, tu tiempo, todo para ser misionero, de tal manera que la plenitud de la vida afectiva tenga su expresión en la caridad pastoral», ha desgranado.

Al estar «configurados con el corazón del Buen Pastor» –ha subrayado– los sacerdotes vivirán «al servicio de la vida y, por ello, atentos a las necesidades de los más pobres, comprometidos en la defensa de los más débiles y promoviendo la cultura del encuentro, del diálogo y de la solidaridad»; así como «con misericordia, experimentada por cada uno de nosotros en la celebración del sacramento de la penitencia, y disponibles siempre para celebrar el sacramento de la reconciliación, que en definitiva es volverse cercanos».

InfoMadrid

El obispo de Córdoba a sus sacerdotes: “estoy muy contento de vosotros, me siento muy a gusto con vosotros”

11 de abril de 2017.- Esta mañana ha tenido lugar la celebración de la Misa Crismal en la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, presidida por el obispo de la diócesis, Mons. D. Demetrio Fernández González, quien estuvo acompañado por Mons. Carlo María Viganò, anterior nuncio apostólico de Su Santidad en Estados Unidos, y Mons. D. Mario Iceta Gavicagogeascoa, obispo de Bilbao, al que el prelado de la Diócesis le dirigió un afectuoso saludo indicándole que “estás en tu casa”.

El Obispo, antes de consagrar el santo Crisma, reflexionó en la homilía sobre tes puntos importantes a tener en cuenta en esta celebración: el protagonismo del Espíritu Santo, el encuentro diocesano de laicos y la renovación de las promesas sacerdotales del clero presente en la Diócesis.

D. Demetrio señaló que “la Misa Crismal trae hoy por la virtud de los sacramentos esa unción de Cristo hasta nosotros, concretándola sensiblemente en el santo Crisma, que es consagrado en esta Misa, como una fuente interminable de gracia para tantas personas que serán ungidas a lo largo del año. Serán ungidos los que se bautizan, serán ungidos especialmente los que se confirman, serán ungidos los ordenados (presbíteros u obispos), serán ungidos los altares que vayan a ser consagrados y los templos que sean dedicados. La unción con el santo Crisma será la expresión eficaz de que el Espíritu Santo empapa todo lo que toca, impregnándolo de su gracia y del perfume de la gracia. Y esta unción de Cristo se prolonga en su esposa la Iglesia, un Pueblo sacerdotal. Junto al santo crisma son bendecidos el óleo de los catecúmenos para fortalecernos en la lucha contra Satanás y el óleo de los enfermos para unir el dolor humano al sufrimiento redentor de Cristo en favor de su Iglesia”.

El obispo de Córdoba recordó a los “miles y miles de fieles laicos” convocándolo al Encuentro diocesano de laicos para el 7 de octubre próximo. “Tengo la esperanza de que este encuentro suponga un impulso de los fieles laicos en nuestra diócesis de Córdoba, tan rica en vida eclesial en tantos aspectos. Hemos de buscar cada vez más la formación de tales fieles laicos, en sus distintos ámbitos, la corresponsabilidad en la vida de la Iglesia a todos los niveles (participación en los consejos pastorales de parroquia o en la administración de los bienes temporales) y la inserción en el mundo, característica tan propia del estado laical, para ser fermento en el mundo. En el campo de la familia y de la vida, en el mundo del trabajo, en el ámbito de la cultura y en la presencia de la vida pública, incluido el compromiso político”.

Y dirigiéndose a los sacerdotes de la diócesis les dijo: “Gracias, queridos sacerdotes, por vuestro trabajo pastoral, llevando sobre vosotros el peso del día y el calor de la jornada. Conozco vuestras fatigas y vuestro entusiasmo, aunque a veces no veáis el fruto inmediato. Permitidme que os diga en ocasión tan solemne y tan santa: estoy muy contento de vosotros, me siento muy a gusto con vosotros, os quiero con toda mi alma”.

Entrad, como Cuerpo de Cristo, en este mundo lleno de heridas, rupturas y enfrentamientos


10 de abril de 2017.- Este domingo, 9 de abril, el cardenal D. Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Madrid, bendijo las palmas y los ramos en el atrio de la catedral de la calle Bailén y presidió la Eucaristía del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. En su homilía, pronunciada ante una catedral repleta de fieles, el purpurado destacó la «singularidad» de esta fiesta, ya que «expresa el deseo más grande del ser humano: encontrar a alguien que nos haga vivir en la paz, nos entregue la vida para ver más allá de nosotros mismos y nos dé esa capacidad para entender y descubrir cada día con más hondura que los otros, quienes están a mi lado, son hermanos».

Un corazón donde salir de la esclavitud

A la luz del salmo proclamado, les invitó a «contar la fama del Señor a los hermanos» y a ver «cómo Jesús era distinto, entraba en un borrico que representa la sencillez, la pequeñez, la cercanía a los hombres y la capacidad de entrega». Un Dios que «no entraba como entraban los reyes de Jerusalén», sino «con otra fuerza distinta, y es la que quiere que tengamos también nosotros, miembros vivos de la Iglesia, Cuerpo de Cristo que tiene la misión de entrar, también, en este mundo lleno de heridas, rupturas y enfrentamientos».

Además, incidió en que tal y como Jesús entra en Jerusalén, «así quiere entrar en todas las ciudades de este mundo, también en nuestro propio corazón» porque «es aquel que nos puede hacer salir de la esclavitud y hacernos partícipes de una vida más humana con el verdadero humanismo que nos entrega».

Dios es necesario y no una anécdota

«Dios es necesario», aseveró el arzobispo de Madrid, y «no es una anécdota». Y el Dios cristiano, destacó, «no es un Dios de muerte, sino de de vida, de reconciliación, que no utiliza la fuerza para hacerse presente entre los hombres; utiliza el amor, la entrega de sí mismo, y es la que quiere que utilicemos nosotros, los discípulos del Señor». Y el Señor «nos invita a hacer lo que Él hizo: dar la vida para que todos los hombres tengan esa vida». Así, todo ser humano, señaló el cardenal, «necesita a alguien que no le dé muerte, sino vida», que «le impulse a vivir y a entregar lo mejor de sí mismo». Nosotros, dijo, dirigiéndose a todos los presentes, «tenemos la vida del Señor por el Bautismo; tenemos esta vida y nos invita a hacer su camino».

Asimismo, invitó a todos los presentes, en el inicio de esta Semana Santa, a hacerse una pregunta: «¿Por qué caminos nos quiere conducir el Señor, qué espera de nosotros en este siglo XXI?». Y continuó: «¿Espera que sigámonos matándonos, espera que esta Nueva Jerusalén de la que nosotros somos parte, entregue al mundo y manifieste lo que necesita este mundo?».

Libres de toda ambición de poder

El prelado, además, les animó a «dar la mano» a ese Jesús que, siendo Mesías y Rey, «llegó a Jerusalén, incluso, en un asno prestado». De esta manera, «nos invita a vivir libres de toda ambición de poder, libres de ser importantes, porque ya lo somos, somos hijos de Dios». También «a no vivir del tener y a vivir de la sabiduría que Dios nos regala cuando entra en nuestro corazón».

InfoMadrid

Homilía del Papa Francisco en la celebración del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

fran09042017Plaza de San Pedro, Vaticano
Domingo 9 de abril de 2017

Homilía

Esta celebración tiene como un doble sabor, dulce y amargo, es alegre y dolorosa, porque en ella celebramos la entrada del Señor en Jerusalén, aclamado por sus discípulos como rey, al mismo tiempo que se proclama solemnemente el relato del evangelio sobre su pasión. Sigue leyendo “Homilía del Papa Francisco en la celebración del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor”