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El bautismo nos hace miembros de la Iglesia gracias a la fe que nos es transmitida de generación en generación

fran11012015En la festividad del Bautismo del Señor, el Santo Padre Francisco ha bautizado a 33 recién nacidos, 20 niñas y 13 niños, en la Capilla Sixtina, continuando con una tradición que comenzó Juan Pablo II y continuó Benedicto XVI.

Al comenzar la eucaristía, el Pontífice preguntó a los padres de los niños por el nombre que han escogido para ellos e hizo la señal de la cruz en la frente de cada pequeño que hoy recibía el sacramento de iniciación cristiana.

En una celebración en la que la solemnidad del lugar y del momento ha sido acompañada por los llantos de los niños, Francisco ha indicado que lo que la leche hace al cuerpo, la Palabra de Dios lo hace para el Espíritu.

Durante la homilía, haciendo referencia a las lecturas, el Papa ha recordado que como un buen padre y una buena madre, Dios quiere dar cosas buenas a sus hijos. El alimento que nos da, ha precisado, es su Palabra. “Su Palabra nos hace crecer, nos hace traer buenos frutos en la vida, como la lluvia y la nieve hacen bien a la tierra y la hacen fecunda”. Por ello, el Pontífice ha pedido a los presentes, que den ejemplo a los niños leyendo un fragmento del Evangelio cada día.

Del mismo modo, ha subrayado el Papa, que padre, padrinos, madrinas, abuelos, tíos, ayudarán “a estos niños a crecer bien si les dais la Palabra de Dios, el Evangelio de Jesús”.

Como ya hizo el año pasado en esta misma ocasión, el Santo Padre ha pedido a las madres que amamanten a los niños si están llorando porque tienen hambre. Francisco ha dado las gracias al Señor “por el don de la leche” y ha rezado por esas madres que no están en condiciones de dar de comer a sus hijos.

A continuación, el Papa ha recordado que lo que la leche hace por el cuerpo, la Palabra de Dios lo hace por el espíritu: “la Palabra de Dios hace crecer la fe”. Asimismo ha indicado que es en la fe de la Iglesia, en la que estos niños reciben el Bautismo. “Pero mañana, con la gracia de Dios, será su fe, su ‘sí’ personal a Jesucristo, que nos dona el amor del Padre”, ha explicado.

Por otro lado, ha señalado que el Bautismo nos inserta en el cuerpo de la Iglesia, en el pueblo santo de Dios. “Y en este cuerpo, en este pueblo en camino, la fe es transmitida de generación en generación: es la fe de la Iglesia”. Es un pasarse de mano en mano la vela de la fe, algo que tal y como ha recordado el Papa, se experimenta el dia del Bautismo con el gesto de encender las velas en el cirio pascual. Y así, el Papa ha pedido a los presentes que enseñen a sus hijos que “no se puede ser cristiano fuera la Iglesia, no se puede seguir a Jesucristo sin la Iglesia, porque la Iglesia es madre que nos hace crecer en el amor a Jesucristo”.

Otro aspecto abordado por el Santo Padre durante su homilía ha sido que en el Bautismo somos consagrados por el Espíritu Santo. Por eso ha recordado que la palabra cristiano significa consagrado como Jesús, “en el mismo Espíritu en el que ha estado inmerso Jesús en toda su existencia terrena”. De este modo, Francisco ha exhortado a padres y padrinos a ayudar a estos niños a crecer “inmersos” en el Espíritu Santo, es decir, “en el calor del amor de Dios, en la luz de su Palabra”. Y para ello, el Pontífice les ha recordado que invoquen a menudo al Espíritu Santo, todos los días.

Después de la homilía y la profesión de fe, cada pareja se ha acercado a la pila bautismal y el papa Francisco ha derramado el agua sobre los 33 niños mientras pronunciaba sus nombres.

(ZENIT)

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Jamás dar escándalo, siempre perdonar y tener fe

fran10112014

Misa del Papa en la Domus Sanctae Marthae

10 de noviembre de 2014.– «Todo cristiano, cualquier vocación tenga, tiene que saber perdonar siempre y no dar nunca escándalo, porque ‘el escándalo destruye la fe’. Lo indicó este lunes el Santo Padre Francisco, en su homilía en la Misa celebrada en la capilla de la Domus Sanctae Marthae.

“Cuando Jesús le indica a sus discípulos su pensamiento sobre aquellos que dan escándalo, especialmente los indefensos, elige una imagen cruda y no una expresión endulzada: ‘Es mejor tirarse al mar con una piedra al cuello’”, indicó el Santo Padre, en su homilía al comentar el evangelio de Lucas; e indicó tres palabras: escándalo, perdón, fe. ‘Hay de quien escandaliza’, afirma de manera perentoria Cristo, mientras San Pablo en su carta a Tito, da indicaciones precisas sobre cuál debe ser el estilo de vida de un sacerdote: no violento, sobrio; en una palabra ‘irreprensibles’, o sea lo contrario del escándalo.

Pero esto, afirma el Papa, vale para todos los cristianos. “El escándalo es cuando alguien asegura que profesa un estilo de vida: ‘soy cristiano’, y vive como pagano, que no cree en nada”. Esto da escándalo porque “falta el testimonio”.

Cuando un cristiano o una cristiana que va a la Iglesia, que va a su parroquia, no vive así, escandaliza. Cuántas veces hemos oído decir: ‘Yo no voy a la Iglesia porque es mejor ser honesto y no ir, como este o aquella que van a la Iglesia y después hacen esto, esto y esto…’. ¡El escándalo destruye, destruye la fe!

Y por esto Jesús es tan fuerte: ‘¡Tengan cuidado, tengan cuidado!”. Y esto nos hace bien repertirlo hoy: porque “todos nosotros somos capaces de dar escándalo”.

Y en cambio al mismo tiempo y en igual medida deberíamos saber perdonar. Perdonar “siempre”, insiste el Papa, haciendo eco a las palabras de Cristo, que invita a perdonar también “siete veces en un día”, si quien nos hizo mal nos lo pide arrepentido. Jesús, observa el papa Francisco, “exagera para hacernos entender la importancia del perdón” visto que “un cristiano que no es capaz de perdonar escandaliza, no es cristiano”.

“Debemos perdonar porque somos perdonados. Esto está en el Padre Nuestro. Jesús lo ha enseñado allí. Y esto no se entiende en la lógica humana. La lógica humana nos lleva a no perdonar, a la venganza; lleva al odio, a la división. Cuantas familias divididas por no perdonarse: ¡cuantas familias!, hijos alejados de los papás, marido y mujer alejados… Y es muy importante pensar en esto: si yo no perdono parece que no tenga derecho, parece, a ser perdonado; o no he entendido que significa que el Señor me haya perdonado.

“Esta es la segunda: perdón”. Se entiende entonces, concluye el Papa, “porque los discípulos escuchando estas cosas, han dicho al Señor: ‘Aumenta nuestra fe”.

“Sin la fe no es posible vivir sin dar escándalo, y perdonar siempre. Solamente a la luz de la fe, de aquella fe que nosotros hemos recibido, la fe de un Padre misericordioso, de un Hijo que ha dado la vida por nosotros, de un Espíritu que está dentro de nosotros y nos ayuda a crecer, de la fe en la Iglesia, la fe en el pueblo de Dios, bautizado y santo.

Y esto es un don, la fe es un regalo. Nadie con los libros o yendo a conferencias puede recibir la fe. La fe es un regalo de Dios que te ha llegado, y por esto los apóstoles le piden a Jesús: ‘Aumenta nuestra fe’».

(ZENIT)

«¿Católico y practicante de New Age?: una mezcla imposible»: el padre Gonzalo Len explica por qué

16054_gonzalo_len_aporta_todas_las_claves_de_la_incompatibilidad_entre_ser_catolico_y_profesar_toda_una_serie_de_creencias_pseudoespirituales_(Gilberto Pérez/ReL) Flores de Bach, yoga, chakras, tarot, esoterismo, reencarnación, reiki, channelling. Todos ellos son ingredientes de un pastel mucho más venenoso de lo que se cree: la New Age.“Es un fenómeno que se presenta como la alternativa global para los problemas y desafíos de nuestro tiempo”, explica el padre Gonzalo Len en su libro recientemente publicado por la editorial Stella Maris,New Age: el desafío, con la dificultad de ser “complejo y escurridizo”. Sin embargo, como dicemonseñor Berzosa, obispo de Ciudad Rodrigo, en el prólogo de la obra, “estamos rodeados, en lo cotidiano, del espíritu de la New Age”.

Son numerosas las manifestaciones en las que se presenta, e incluso muchos cristianos se han dejado impregnar de su espíritu, sin ser plenamente conscientes de que el fondo de esas prácticas y creencias, se alejan totalmente de las enseñanzas del evangelio.

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