Homilía del Papa Francisco en Dublín: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”

Homilía del Papa Francisco

«Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68).

En la conclusión de este Encuentro Mundial de las Familias, nos reunimos como familia alrededor de la mesa del Señor. Agradecemos al Señor por tantas bendiciones que ha derramado en nuestras familias. Queremos comprometernos a vivir plenamente nuestra vocación para ser, según las conmovedoras palabras de santa Teresa del Niño Jesús, «el amor en el corazón de la Iglesia».

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Exhortación apostólica Amoris Laetitia (La alegría del amor)

ExhortacionApostolicaLaAlegriaDelAmorEl Vaticano acaba de hacer pública la exhortación apostólica Amoris laetitia (La alegría del amor). El texto, que pasará a formar parte del magisterio de la Iglesia, ha sido elaborado por el Pontífice después de los dos Sínodos sobre la familia que se celebraron en el Vaticano en octubre de 2014 y 2015. Dos reuniones sinodales (una extraordinaria y otra ordinaria) que generaron una gran expectación tanto dentro como fuera de la Iglesia. Les ofrecemos a continuación el texto completo en castellano de la exhortación:

Para consultar la exhortación apostólica La alegría del amor pinche AQUI

Viernes 8 de abril, presentación de la Exhortación Apostólica post-sinodal sobre el amor en la familia

495402-1680x105031 de marzo de 2016.- Se informa a los periodistas acreditados de que el viernes 8 de abril de 2016, a las 11.30 horas en el Aula Juan Pablo II de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, tendrá lugar la conferencia de presentación de la Exhortación Apostólica post-sinodal del Santo Padre Francisco “Amoris laetitia”, acerca del amor en la familia. Sigue leyendo

El alcance universal de la familia

audiencia-general16 de septiembre de 2015.- Con la catequesis de hoy el Santo Padre Francisco concluyó sus reflexiones sobre el matrimonio y la familia, en vísperas de acontecimientos que están directamente vinculados a este tema: el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia y el Sínodo de los Obispos en Roma. ”Ambos -señaló Francisco- tienen una amplitud mundial, que corresponde a la dimensión universal del cristianismo, pero también al alcance universal de esta comunidad humana fundamental e insustituible que es la familia”.

”En medio de una civilización, marcada por los efectos a largo plazo de una sociedad gobernada por la tecnocracia económica, donde la subordinación de la ética a la lógica del beneficio cuenta con importantes recursos y un enorme apoyo de los medios… una nueva alianza del hombre y la mujer no sólo es necesaria, sino estratégica para la emancipación de los pueblos de la colonización del dinero -prosiguió- Esta alianza debe volver a orientar la política, la economía y la convivencia civil. Se decide la habitabilidad de la Tierra, la transmisión del sentimiento de la vida, los lazos de la memoria y la esperanza.”.

”De esta alianza, la comunidad conyugal y familiar del hombre y la mujer es la gramática generativa, la ”llave de oro”, podríamos decir. La fe la basa en la sabiduría de la creación de Dios que confió a la familia no el cuidado de una intimidad encerrada en sí misma, sino el proyecto apasionante de hacer dómestico el mundo. Precisamente la familia está al principio, en la base de esta cultura mundial que nos salva; nos salva de muchos ataques, de tantas destrucciones de tantas colonizaciones, como la del dinero o de las ideologías que amenazan tanto al mundo. La familia es la base para defenderse”

”La Palabra bíblica de la creación ha inspirado nuestras breves reflexiones de los miércoles.. La creación de Dios no es simplemente una premisa filosófica: ¡es el horizonte universal de la vida y de la fe! -exclamó el Pontífice- No hay un plan divino diferente de la creación y su salvación. Por la salvación de la criatura – de toda las criaturas- Dios se hizo hombre…”. El mundo creado se confía al hombre y a la mujer: lo que pasa entre ellos imprime huella en todo. Su rechazo de la bendición de Dios los lleva inevitablemente a un delirio de omnipotencia que arruina todo. Es lo que llamamos “pecado original”. Y todos nacemos con la herencia de esta enfermedad”.

Sin embargo, ”no estamos malditos, o abandonados a nosotros mismos. La antigua historia del primer amor de Dios por el hombre y la mujer, ya había escrito páginas de fuego en este sentido: ”Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo”. Son las palabras que Dios dirige a la serpiente engañosa. Con ellas pone en la mujer una barrera protectora contra el mal, a la que puede recurrir – si quiere – en cada generación. Esto significa que la mujer tiene una bendición secreta y especial, para defender a su criatura del Maligno…Pensad qué profundidad se abre aquí -indicó Francisco- Hay muchos estereotipos, a veces incluso ofensivos, sobre la mujer tentadora que instiga al mal. Sin embargo hay espacio para una teología de la mujer que esté a la altura de esta bendición de Dios para ella y para la generación”.

”La protección misericordiosa de Dios para el hombre y la mujer nunca cesa…El lenguaje simbólico de la Biblia nos dice que antes de expulsarlos del jardín del Edén, Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles y los vistió. Este gesto de ternura significa que incluso en las consecuencias dolorosas de nuestro pecado, Dios no quiere que nos quedemos desnudos y abandonados a nuestra suerte de pecadores. Esta ternura divina, esta atención por nosotros, la vemos encarnada en Jesús de Nazaret, el hijo de Dios, “nacido de mujer” … Es la caricia de Dios sobre nuestras heridas, nuestros errores, nuestros pecados. Pero Dios nos ama como somos y quiero que salgamos adelante con este proyecto, y la mujer es la más fuerte a la hora de lograrlo”.

”La promesa que Dios hace al hombre y a la mujer , en el origen de la historia, abarca a todos los seres humanos, hasta el final de la historia -acabó el Papa- Si tenemos suficiente fe, las familias de los pueblos de la tierra se reconocerán en esta bendición. En todo caso, cualquier persona que se conmueva por esta visión, cualquiera que sea el pueblo, la nación, o la religión a que pertenece, que se ponga en camino con nosotros. Será nuestro hermano y nuestra hermana, sin proselitismo. Caminemos juntos bajo esta bendición y bajo este propósito de Dios de hacernos a todos hermanos en la vida en un mundo que sigue su recorrido y que nace de la familia, de la unión de hombre y mujer”.

Oraciones por su viaje a Cuba y Estados Unidos

Después de la catequesis el Papa recordó que el sábado próximo comenzará ”con grandes esperanzas” su viaje apostólico a Cuba y Estados Unidos. El motivo principal del viaje es el Octavo Encuentro Mundial de las Familias que tendrá lugar en Filadelfia, pero Francisco irá también a la sede central de las Naciones Unidas en ocasión del setenta aniversario de su institución.

”Desde ahora- dijo- saludo con afecto al pueblo cubano y al estadounidense que, guiados por sus pastores, se han preparado espiritualmente. Pido a todos que me acompañen con la oración, invocando la luz y la fuerza del Espíritu Santo y la intercesión de María Santísima, Patrona de Cuba como Virgen de la Caridad del Cobre y Patrona de Estados Unidos de América como Inmaculada Concepción”.

También habló de la beatificación, siempre el próximo sábado en San Miniato (Italia), de Pío Alberto del Corona (1837-1912) obispo de esa diócesis y fundador de las Hermanas Dominicas del Espíritu Santo. ”Fue una guía entregada y un sabio maestro del pueblo que se le confío. Que su ejemplo e intercesión ayuden a la Iglesia a caminar en el espíritu del Evangelio, dando frutos de buenas obras”.

En los saludos a los peregrinos procedentes de Polonia, el Santo Padre señaló que en estos días se desarrolla en ese país la Semana de la Educación cuyo slogan este año es ”Educar a la plenitud de la humanidad”. En el segundo centenario del nacimiento de san Juan Bosco, los obispos polacos quieren recordar la actualidad y la eficacia de los métodos educativos que empleaba. ”¡Que las palabras que repetía a los jóvenes, ‘por vosotros vivo, por vosotros trabajo, por vosotros estoy dispuesto a sacrificar mi vida’ sirvan de estímulo a todos los educadores, padres, catequistas y maestros!”, exclamó Francisco, bendiciendo a todos los que emprenden el fatigoso camino de la educación.

(VIS / Iglesiaactualidad)

El Papa denuncia la colonización ideológica que deforma el matrimonio como unión entre hombre y mujer

Palabras del papa Francisco al movimiento Equipos de Nuestra Señora: «Invito a las parejas, fortificadas por el encuentro en equipo, al compromiso misionero. Esta misión que tienen encomendada es importante porque la imagen de familia – como Dios la quiere, compuesta por un hombre y una mujer en vista del bien de los cónyuges y también de la generación y de la educación de los hijos – está deformada mediante poderosos proyectos contrarios, sostenidos por colonizaciones ideológicas».

franciscofamilia(RV) Con su cordial bienvenida a los responsables y consejeros espirituales del Movimiento católico internacional para matrimonios cristianos – Equipos de Nuestra Señora – en ocasión de su encuentro mundial, el Papa Francisco puso de relieve su alegría al recibirlos cuando se acerca la celebración del Sínodo sobre la familia:

«Este encuentro, que tengo la alegría de vivir con ustedes, precede el Sínodo de los Obispos que he querido reunir en Roma, dentro de algunas semanas, para que la Iglesia reflexione con mayor atención sobre lo que viven las familias, células vitales de nuestras sociedades y de la Iglesia, y que, como saben, se encuentran amenazadas en el actual y difícil contexto cultural».

Espiritualidad y misionariedad de las familias

Alentando a perseverar en el carisma de su movimiento, al servicio del testimonio del Evangelio y anunciando como familias a Jesucristo, el Obispo de Roma hizo hincapié en la importancia de la espiritualidad, que caracteriza a los Equipos de Nuestra Señora, verdadera ayuda para progresar en la vida conyugal siguiendo el camino del Evangelio, en un mundo frenético que impulsa el individualismo:

«Pienso en particular en la oración de pareja y en familia, bella y necesaria tradición que siempre ha sostenido la fe y la esperanza de los cristianos, lamentablemente abandonada en tantas regiones del mundo. Pienso también en el tiempo dedicado al diálogo mensual, propuesto entre las parejas – el conocido y comprometido ‘deber de sentarse’, que va tan contracorriente, con respecto a las costumbres del mundo frenético y agitado impregnado de individualismo – momento de intercambio vivido en la verdad, bajo la mirada del Señor, que es un tiempo precioso de agradecimiento, de perdón, de respeto recíproco y de atención hacia el otro».

El Papa dirigió asimismo una invitación al compromiso misionero matrimonial, ante la colonización ideológica contraria a la voluntad de Dios:

«Invito a las parejas, fortificadas por el encuentro en equipo, al compromiso misionero. Esta misión que tienen encomendada es importante porque la imagen de familia – como Dios la quiere, compuesta por un hombre y una mujer en vista del bien de los cónyuges y también de la generación y de la educación de los hijos – está deformada mediante poderosos proyectos contrarios, sostenidos por colonizaciones ideológicas».

Sin olvidar la importancia de formar y acompañar en la fe a las parejas jóvenes, antes y después del matrimonio, el Santo Padre pidió que prosigan – con valentía, discreción y generosidad – su especial atención y cercanía a las familias que sufren por diversos motivos y dificultades:

«Los exhorto también a proseguir con su cercanía a las familias heridas, que hoy son tan numerosas, debido a la falta de trabajo, a la pobreza, a un problema de salud, a un luto, a la preocupación causada por un niño, al desequilibrio probado por una lejanía o una ausencia, a un clima de violencia. Debemos tener la valentía de entrar en contacto con estas familias, de manera discreta pero generosa, material, humana y espiritualmente, en aquellas circunstancias en las que son vulnerables. Y no puedo dejar de alentar a las parejas de los Equipos de Nuestra Señora para que sean instrumentos de la misericordia de Cristo y de la Iglesia hacia las personas cuyo matrimonio ha fracasado».

El Papa recordó asimismo al fundador de los Equipos de Nuestra Señora, Padre Enrique Caffarel, cuya causa de beatificación ha llegado a Roma y los encomendó a la protección de la Virgen María y de San José.

Es indispensable reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana

francisco-audiencia9 de septiembre de 2015.- La relación entre la familia y la comunidad cristiana, ”un vínculo, por así decirlo, “natural”, porque la iglesia es una familia espiritual y la familia es una pequeña iglesia”, fue el tema elegido por el Santo Padre Francisco para la catequesis de la audiencia general de los miércoles en la Plaza de San Pedro.

La comunidad cristiana, es la casa de los que creen en Jesús como fuente de fraternidad entre todos los hombres. La Iglesia camina entre los pueblos, en la historia de los hombres y mujeres, de los padres y las madres, de los hijos y las hijas. ”Esta -explicó el Pontífice- es la historia que importa al Señor. Los grandes eventos de las potencias mundanas se escriben en los libros de historia, y permanecen allí. Pero la historia de los afectos humanos se escribe directamente en el corazón de Dios y es la historia que permanece para la eternidad. Este es el lugar de la vida y de la fe. La familia es el lugar de nuestra iniciación – insustituible, indeleble – a esta historia, de vida plena que culminará en la contemplación de Dios por toda la eternidad en el cielo, pero empieza en la familia”.

También el Hijo de Dios aprendió la historia humana de esta manera, y la recorrió hasta el final…Después, cuando salió de Nazaret y comenzó su vida pública, ”formó a su alrededor una comunidad, una “asamblea”, un con-vocación de personas. Este es el significado de la palabra “iglesia”.

En los Evangelios, la asamblea de Jesús asume la forma ”de una familia hospitalaria, no de una secta exclusiva, cerrada”. ”Nos encontramos -observó Francisco- con Pedro y con Juan, pero también con los hambrientos y los sedientos, los forasteros y los perseguidos,la pecadora y el publicano, los fariseos y las multitudes. Y Jesús no cesa de acoger a todos y de hablar con ellos , incluso con los que ya no esperan encontrarse con Dios en su vida. ¡Es una fuerte lección para la Iglesia! Los mismos discípulos fueron elegidos para hacerse cargo de esta asamblea, de la familia de los invitados de Dios”.

Para que en nuestros días siga viva la realidad de la asamblea de Jesús, ”es indispensable reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana. Podríamos decir -afirmó el Papa- que la familia y la parroquia son los dos lugares en los que se realiza la comunión de amor que tiene su fuente última en Dios mismo. Una Iglesia, realmente según el Evangelio, no puede por menos que tener la forma de un hogar acogedor, con las puertas abiertas, siempre. Las iglesias, las parroquias, las instituciones con las puertas cerradas, no se pueden llamar iglesias, se deben llamar museos”.

”Hoy esta alianza es crucial -recalcó el Obispo de Roma- Contra los “centros de poder ” ideológicos, financieros y políticos, ponemos nuestras esperanzas en estos centros de amor, evangelizadores, llenos de calor humano, basados en la solidaridad y la participación y también en el perdón entre nosotros. Por supuesto, se necesita una fe generosa para encontrar la inteligencia y el coraje de renovar esta alianza. Las familias a veces retroceden, diciendo que no están a la altura… ¡Pero nadie está a la altura!… Sin la gracia de Dios, no podremos hacer nada. Todo se nos da gratis. Y el Señor nunca viene a una nueva familia sin hacer algún milagro. Recordemos lo que hizo en las bodas de Caná, Sí, el Señor, si nos ponemos en sus manos, nos hace cumplir milagros: esos milagros de todos los días, cuando el Señor está allí, en aquella familia”.

Naturalmente la comunidad cristiana debe hacer su parte. Por ejemplo, ”… favoreciendo el diálogo interpersonal y la comprensión y el respeto mutuo. ¡Que las familias tomen la iniciativa y se sienten responsables de aportar sus preciosos dones a la comunidad!-exclamó el Santo Padre al final de su catequesis- Todos debemos ser conscientes de que la fe cristiana se juega en el campo abierto de la vida compartida con todos. La familia y la parroquia deben cumplir el milagro de una vida más comunitaria para la entera sociedad”.

Después de las catequesis, en los saludos a los diversos grupos de fieles, el Papa señaló que hoy se celebra la memoria litúrgica del jesuita Pedro Claver, patrono de las misiones en África y exhortó a que el ejemplo del santo, con su incansable servicio a los últimos empujase a los jóvenes a elegir la solidaridad con los necesitados;que su vigor espiritual ayudara a los enfermos a llevar la cruz con valor y su amor por Cristo fuera modelo para los recién casados del amor que debe ocupar el centro de la familia.

(VIS)

La familia, transmisora de la fe

El Papa Francisco hizo durante la Audiencia general un  llamamiento por la paz con ocasión del aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial

francisco_audiencia2 de septiembre de 2015.– La familia como transmisora de la fe ha sido el tema de la catequesis del Papa Francisco durante la primera audiencia general del mes de septiembre. Francisco señaló en primer lugar que tanto en sus palabras como en sus signos, Jesús, pone con frecuencia los lazos familiares como ejemplo de nuestra relación con Dios.

Esos lazos ”dentro de la experiencia de la fe y del amor de Dios se transforman, adquieren un sentido más grande y pueden ir más allá de sí mismos para crear una paternidad y una maternidad más amplias y para acoger como hermanos y hermanas también a los que están al margen de cualquier lazo”. A este propósito el Obispo de Roma citó el relato en que Jesús respondió a los que le decían que fuera le esperaban su madre y sus hermanos indicando a sus discípulos: ”Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, es para mí hermano, hermana y madre”.

La sabiduría de los afectos ”que no se compran ni si venden es la mejor dote de la familia. En ellla aprendemos a crecer en la atmósfera de sabiduría de los afectos… que cuando se dejan convertir en testimonio del Evangelio pueden generar acciones impensables…las aciones que Dios cumple en la historia, como las que Jesús cumplió con los que encontró. Una sonrisa arrancada milagrosamente a la desesperación de un niño abandonado que recomienza a vivir, nos explica el actuar de Dios en el mundo más de mil tratados de teología. Un solo hombre y una sola mujer capaces de arriesgarse y sacrificarse por el hijo de otros y no solo por el suyo, nos explican cosas del amor que muchos científicos no entienden”.

”La familia que responde a la llamada de Jesús entrega el mando del mundo a la alianza del hombre y de la mujer con Dios”, subrayó Francisco, invitando a imaginar que el timón de la historia, de la sociedad, de la economía o de la política, estuviera gobernado por la alianza entre el hombre y la mujer para que lo dirigieran con la mirada puesta en la generación futura. ”Los temas de la tierra y de la casa, de la economía y del trabajo -exclamó- sonarían de una forma muy distinta”.

”Efectivamente -prosiguió el Pontífice- la alianza de la familia con Dios hoy está llamada a contrastar la desertificación comunitaria de la ciudad moderna. Nuestras ciudades se han desertificado por la falta de amor, por la falta de sonrisas. Hay tantas diversiones, tantas cosas para pasar el tiempo… pero falta el amor. La sonrisa de una familia puede vencer la desertificación de nuestras ciudades. Esta es la victoria del amor de la familia”.

”Ninguna ingeniería económica o política -finalizó- es capaz de sustituir esa aportación de las familias. El proyecto de Babel edifica rascacielos sin vida. El Espíritu de Dios, en cambio, hace florecer los desiertos. Tenemos que salir de las torres y de las cámaras blindadas de las élites para frecuentar de nuevo las casas y los espacios abiertos de las multitudes, abiertos al amor de la familia”.

El mundo no experimente de nuevo los horrores de la Guerra Mundial

Después de la catequesis el Papa lanzó un nuevo llamamiento por la paz, con ocasión del aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial.

”En estos días, también en Extremo Oriente -dijo- se recuerda el final de la Segunda Guerra Mundial. Renuevo mi ferviente oración al Señor de todos para que, por intercesión de la Virgen María, el mundo de hoy no tenga que experimentar los horrores y los atroces sufrimientos de tragedias como aquella.Pero las experimenta. Este es también el anhelo permanente de los pueblos, especialmente de los que son víctimas de los diversos conflictos sangrientos en curso. Las minorías perseguidas, los cristianos perseguidos, la locura de la destrucción y para los que fabrican armas y comercian con ellas, armas ensangrentadas, armas bañadas de sangre de tantos inocentes. ¡Nunca más la guerra! Es el doloroso grito que de nuestros corazones y los corazones de todos los hombres y mujeres de buena voluntad se eleva al Príncipe de la Paz”.

(VIS / Iglesiaactualidad)

La oración brota de la escucha de Jesús, de la lectura y familiaridad con la Palabra de Dios

francisco_audiencia126 de agosto de 2015.- En este miércoles por la mañana, el Santo Padre Francisco llegó a la Plaza de San Pedro en el jeep blanco para la audiencia general. Allí encontró a los fieles y peregrinos que le esperaban con cantos y aplausos. El Santo Padre se detuvo varias veces para saludar a los presentes y bendecir y besar a varios niños.

Tras la lectura en diversos idiomas del Evangelio que narraba el episodio de Marta y María, se dirigió a los presentes que le acogieron con un fuerte aplauso.

Después de haber reflexionado en las dos audiencias anteriores sobre la familia relacionandolos con la fiesta y el trabajo, ahora el Papa se centró en la oración. El Santo Padre si bien reconoció que en las familias “a veces hay un desagrado sincero por no tener más tiempo para rezar”, invitó no solamente a rezar, sino a “desarrollar un amor afectivo hacia Dios” y a interrogarse si el pensamiento de Dios nos asombra.

El espíritu de la oración — indicó el Papa– se fundamenta en el gran mandamiento: «amaras al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas». La oración se alimenta del afecto por Dios.

Porque, añadió, tenemos que sentir a Dios “como la caricia que nos tiene en vida y antes de la cual no hay nada, Una carica de la cual ni la muerte nos puede separar”.

Porque es limitado entender a Dios “como un gran ser que hizo todo, el juez que controla cada cosa” o “”como el ser superior que da los mandamientos. Eso es verdad, dijo, pero solamente cuando existe el afecto se le entiende”. “El nos ama, es impresionante, que nos acaricie. Es tan bello”, dijo.

“Dios hace más –insistió Francisco– nos acompaña en la vida, nos protege, nos ama”. Por ello indicó la necesidad de que el afecto por Dios “encienda el fuego del espíritu de la oración”, contrariamente serán muchas palabras como las de los paganos o las de los fariseos.

El Pontífice señaló la belleza de la oración espontánea, como la de una invocación o un pensamiento, o como un beso enviado se vuelve una oración. “Es lindo cuando las mamás enseñan a sus hijos a enviarle un beso a Jesús o a la Virgen”, dijo.

Porque “es el Espíritu Santo quien nos enseña a decir ‘Abba Padre’, como lo decía Jesús” y con este don no nos podremos nunca encontrar solos, dijo. Un don, añadió, que se debe aprender en familia, con la misma naturalidad con la que se dice papá o mamá.

Y si bien reconoció que en las familias siempre falta el tiempo, el espíritu de la oración da el tiempo a Dios, encuentra la paz de las cosas necesarias y la alegría de los dones inesperados.

Refiriéndose a la lectura del Evangelio de hoy, precisó que Marta y María, aprendieron de Dios la armonía de los ritmos familiares. La fiesta, el trabajo y la oración. Y que un día Marta aprendió que el trabajo del hogar no era todo, sino que la parte mejor era la oración.

Así invitó a leer cada día alguna párrafo del Evangelio. E interrogó: ¿Tenemos en casa el Evangelio, lo abrimos para leerlo juntos? Lo meditamos rezando el rosario, porque es un pan bueno que nutre a todos.

Y concluyó indicando que ha visto en las ciudades que hay niños que no saben hacer la señal de la cruz. Papá y mamá, enseña a tu hijo a persignarse, y este es una tarea hermosa de papá y mamá.

En los saludos en idiomas, en español dijo: “Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Invito a todos a descubrir la belleza de la oración en familia para que rezando unos por otros seamos protegidos por el amor de Dios. Muchas gracias”.

Teoría de género: ¿Qué opinan los papas Francisco y Benedicto XVI?

stos días se está hablando mucho de las teorias de género y del intento del estado de introducir estos temas en los programas de instrucción pública.

El Papa Francisco ha hablado a menudo de este tema condenando la ideología del género como un “error de la mente humana”, una “colonización ideológica” (…) “que crea tanta confusión” (palabras pronunciadas en marzo del 2015 en su visita a Nápoles y Pompeya).

En el mes de junio, dirigiéndose a la Conferencia Episcopal de Puerto Rico, el Pontífice afirmó que “la complementariedad del hombre y la mujer (…) está siendo cuestionada por la llamada ideología de género, en nombre de una sociedad más libre y más justa”.

En la audiencia general del 15 de abril, hablando de la diferencia sexual entre hombre y mujer, el Papa Francisco se preguntaba “si la así llamada teoría del gender no sea también expresión de una frustración y de una resignación, orientada a cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma”.

Se trata solo de algunos ejemplos de las muchas declaraciones del Papa Francisco sobre el tema de las teorías de género y de la “colonización ideológica” a la cual algunos quieren someter nuestros hijos en las escuelas públicas desde muy temprana edad.

Desde diciembre del 2014, en sus habituales audiencias de los miércoles, Francisco ha dedicado varias catequesis a la familia, tal y como es presentada y vivida en la tradición de la Iglesia y en la sociedad occidental: una unión entre el hombre y la mujer vivida en el amor y en el don de sí mismo; una unión indisoluble, fiel y fecunda -abierta a la vida- capaz de acoger, curar y educar a los hijos que Dios quiera darles.

Estas catequesis sobre la familia se colocan en la linea temporal que une dos asambleas sinodales, ambas dedicadas a la familia: el sínodo extraordinario, ya concluido (5-19 de octubre 2014), y el sínodo general ordinario, que tendrá lugar del 4 al 19 de octubre de este año sobre el tema “Jesucristo revela el misterio y la vocación de la familia”.

A pesar de que en los ultimos meses, de modo particular durante las reuniones del sínodo, se haya filtrado el miedo a un cambio en la doctrina de la Iglesia sobre la familia, se ha calculado que, desde la clausura del sínodo extraordinario hasta mediados de mayo, el Santo Padre ha efectuado más de 40 intervenciones sobre el tema de la familia, todas en linea con la doctrina y la praxistradicional en materia familiar.

Lo que a menudo causa problemas son las noticias difundidas por los medios de comunicación y por la prensa internacional, siempre dispuestos a difundir noticias de posibles y supuestos cambios en lapraxis o en la doctrina de la Iglesia, más que a transmitir el contenido esencial de los mensajes papales.

Sin embargo Francisco no es el primer pontífice que ha condenado publicamente las teorías de género. Es cierto que Juan Pablo II dedicó buena parte de su magisterio a la moral sexual y familiar (la así conocida como “Teología del cuerpo”) hasta merecer el título de “papa de la familia”, pero el primer Papa que habló sobre el gender fue Benedicto XVI.

Era el 21 de diciembre del 2012 quando el Santo Padre Benedicto XVI, dirigiéndose a la Curia Romana con motivo de las felicitaciones de Navidad, condenó firmemente la teoría del género. En el discurso, el Papa quiso hablar de algunos acontecimientos destacados de su ministerio acaecidos durante el año que estaba terminando.

Entre estos acontecimientos recordó su visita pastoral a la archidiócesis de Milan y su participación en la “Fiesta de la familia” (VII Encuentro Mundial de las Familias), en el mes de junio.

Hablando de la familia, de la crisis que la amenaza y de los desafíos que debe enfrentar, el Papa Benedicto citó al Gran Rabino de Francia, Gilles Bernheim y su libro Matrimonio homosexual, homoparentalidad y la adopción.

El texto del Rabino Bernheim ha sido definido por Benedicto un “tratado cuidadosamente documentado y profundamente conmovedor” que muestra el atentado que sufre hoy en día la familia. El Papa Benedicto habló de la “nueva filosofía de la sexualidad” que amenaza, no sólo a la familia, sino al mismo fundamento de “lo que significa ser hombres“.

Como es habitual, Benedicto XVI logra ofrecer en pocas lineas, el significado más profundo del problema, sin que el contenido se sacrifique en favor de la síntesis. En pocas palabras el actual papa emérito sintetizó el sentido de esta particular “filosofía de la sexualidad” definiéndola, sin términos medios, comoprofundamente errónea, falaz.

La falacia profunda de esta teoría y de la revolución antropológica que subyace en ella es evidente. El hombre niega tener una naturaleza preconstituida por su corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia naturaleza y decide que ésta no se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear.

Según el relato bíblico de la creación, el haber sido creada por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la criatura humana. Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado. Precisamente esta dualidad como dato originario es lo que se impugna. Ya no es válido lo que leemos en el relato de la creación: “Hombre y mujer los creó” (Gn 1,27).

Vale la pena sin embargo, en estos tiempos, entretenerse y leer con atención el texto completo para apreciar toda la anchura del problema y la profundidad de la argumentación magistralmente sintetizada por el pontífice alemán:

“La gran alegría con la que se han reunido en Milán familias de todo el mundo ha puesto de manifiesto que, a pesar de las impresiones contrarias, la familia es fuerte y viva también hoy. Sin embargo, es innegable la crisis que la amenaza en sus fundamentos, especialmente en el mundo occidental.

Me ha llamado la atención que en el sínodo se haya subrayado repetidamente la importancia de la familia para la transmisión de la fe como lugar auténtico en el que se transmiten las formas fundamentales del ser persona humana. Se aprenden viviéndolas y también sufriéndolas juntos.

Así se ha hecho patente que en el tema de la familia no se trata únicamente de una determinada forma social, sino de la cuestión del hombre mismo; de la cuestión sobre qué es el hombre y sobre lo que es preciso hacer para ser hombres del modo justo.

Los desafíos en este contexto son complejos. Tenemos en primer lugar la cuestión sobre la capacidad del hombre de comprometerse, o bien de su carencia de compromisos. ¿Puede el hombre comprometerse para toda la vida? ¿Corresponde esto a su naturaleza? ¿Acaso no contrasta con su libertad y las dimensiones de su autorrealización?

El hombre, ¿llega a ser sí mismo permaneciendo autónomo y entrando en contacto con el otro solamente a través de relaciones que puede interrumpir en cualquier momento? Un vínculo para toda la vida ¿está en conflicto con la libertad? El compromiso, ¿merece también que se sufra por él?

El rechazo de la vinculación humana, que se difunde cada vez más a causa de una errónea comprensión de la libertad y la autorrealización, y también por eludir el soportar pacientemente el sufrimiento, significa que el hombre permanece encerrado en sí mismo y, en última instancia, conserva el propio “yo” para sí mismo, no lo supera verdaderamente.

Pero el hombre sólo logra ser él mismo en la entrega de sí mismo, y sólo abriéndose al otro, a los otros, a los hijos, a la familia; sólo dejándose plasmar en el sufrimiento, descubre la amplitud de ser persona humana. Con el rechazo de estos lazos desaparecen también las figuras fundamentales de la existencia humana: el padre, la madre, el hijo; decaen dimensiones esenciales de la experiencia de ser persona humana.

El gran rabino de Francia, Gilles Bernheim, en un tratado cuidadosamente documentado y profundamente conmovedor, ha mostrado que el atentado, al que hoy estamos expuestos, contra la auténtica forma de la familia, compuesta por padre, madre e hijo, tiene una dimensión aún más profunda.

Si hasta ahora habíamos visto como causa de la crisis de la familia un malentendido de la esencia de la libertad humana, ahora se ve claro que aquí está en juego la visión del ser mismo, de lo que significa realmente ser hombres.

Cita una afirmación que se ha hecho famosa de Simone de Beauvoir: “Mujer no se nace, se hace” (“On ne naît pas femme, on le devient). En estas palabras se expresa la base de lo que hoy se presenta bajo el lema gender como una nueva filosofía de la sexualidad.

Según esta filosofía, el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad la que decidía.

La falacia profunda de esta teoría y de la revolución antropológica que subyace en ella es evidente. El hombre niega tener una naturaleza preconstituida por su corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia naturaleza y decide que ésta no se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear.

Según el relato bíblico de la creación, el haber sido creada por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la criatura humana. Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado. Precisamente esta dualidad como dato originario es lo que se impugna.

Ya no es válido lo que leemos en el relato de la creación: “Hombre y mujer los creó” (Gn 1,27). No, lo que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o mujer, sino que hasta ahora ha sido la sociedad la que lo ha determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre esto.

Hombre y mujer como realidad de la creación, como naturaleza de la persona humana, ya no existen. El hombre niega su propia naturaleza. Ahora él es sólo espíritu y voluntad. La manipulación de la naturaleza, que hoy deploramos por lo que se refiere al medio ambiente, se convierte aquí en la opción de fondo del hombre respecto a sí mismo.

En la actualidad, existe sólo el hombre en abstracto, que después elije para sí mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya. Se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser formas de la persona humana que se integran mutuamente.

Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación. Pero, en este caso, también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le correspondía y la particular dignidad que le es propia.

Bernheim muestra cómo ésta, de sujeto jurídico de por sí, se convierte ahora necesariamente en objeto, al cual se tiene derecho y que, como objeto de un derecho, se puede adquirir. Allí donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo, se llega necesariamente a negar al Creador mismo y, con ello, también el hombre como criatura de Dios, como imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser.

En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo. Y se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios, defiende al hombre”.

Solo la familia nos protege de la tiranía de la ideología de género

virgenenri315 de agosto de 2015.- El Obispo de San Sebastián, Mons. D. José Ignacio Munilla Aguirre, ha presidido la Solemne Misa de la Asunción de la Virgen que, como es tradición, ha contado con la participación del Orfeón donostiarra que cantón la “Misa Choralis” de Recife.

TEXTO COMPLETO: Homilía de Mons. D. José Ignacio Munilla Aguirre en la Solemnidad de la Asunción

En su homilía, D. José Ignacio Munilla ha alzado la voz contra la cultura imperante de pensamiento único, basada en la ideología de género y cuyo único objetivo es extender e imponer la sociedad del consumo.

D. José Ignacio se ha servido de una conocida novela de Robert Hugh Benson -un anglicano converso al catolicismo-,titulada El Señor del Mundo. Novela, a la que por otra parte, en diversas ocasiones se ha referido el Papa Francisco como una clave para comprender la crisis contemporánea.

Tal y como narra la novela, ha dicho el obispo, también hoy estamos ante la llegada de un falso humanismo mundial, de apariencia pacífica y adornado de ciertos valores éticos, pero que en nombre de lo políticamente correcto pretende imponer unos valores contrarios a la ley natural y a la ley divina; y para ello se empeña en reducir el cristianismo a su dimensión privada, expulsándolo de la vida pública.

De hecho, a añadido el prelado donostiarra, “nos han hecho pensar que se había iniciado un nuevo orden mundial sin necesidad de ideologías políticas; e incluso, algunos concluyeron que la economía era suficiente por sí sola para cimentar el orden social, sin necesidad de filosofías, ni de teologías”. Pero ha destapado la falsedad de estas creencias, asegurando que “en pocos años, la cultura fue asumiendo una nueva ideología… la ideología de género”.

El obispo ha denunciado que “en el momento presente, la ideología de género ha sido diseñada para confrontarse con la familia y con la misma concepción natural del hombre. Porque la familia es la que verdaderamente configura los valores de la persona”.

“Al totalitarismo no le interesan las familias sanas y fuertes, sino las personas solitarias y desvinculadas. La victoria plena de este “nuevo orden” solo se puede conseguir desterrando el principio de subsidiariedad, hasta eliminar cualquier institución intermedia entre el Estado y el individuo. De esta forma, el ser humano se somete al “dios Estado”; y no le queda más remedio que seguir los dictados del consumismo, en obediencia plena y sumisión a lo políticamente correcto”, ha añadido D José Ignacio.

El obispo ha subrayado que hoy en día no existen ya diferencias entre los partidos políticos de distinta sensibilidad: “un secularizado ‘de derechas’ piensa sustancialmente lo mismo que un secularizado ‘de izquierdas’”.

Por ello, ha llamado a los fieles a que tengamos claro que lo que llamamos “políticamente correcto”, finalmente convertido en ley, se identifica con la “ideología de género” y que conlleva la deconstrucción del matrimonio y de la familia, por tratarse del único bastión que se le había resistido al “Señor del Mundo” al que se refiere la novela, de cara a poder controlar a su antojo la misma humanidad.

El obispo ha finalizado la homilía pidiendo a la Virgen María que nos ilumine y nos oriente para que no seamos engañados por ideologías falsas y caducas.

(Diócesis de San Sebastián)