¡Hermanos y hermanas! ¡Buenas noches!
Sabéis que el deber del Cónclave era el de elegir un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales se han ido a elegirlo al fin del mundo… pero estamos aquí… Os agradezco vuestra acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo: ¡gracias! Y en primer lugar, vamos a hacer una oración por nuestro amado Obispo emérito, Benedicto XVI. Oremos todos junto por él, para que el Señor los bendiga y la Virgen lo custodie.
[El Papa reza junto a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro el Padrenuestro, el Ave María y el Gloria al Padre]
Y ahora, comencemos el camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a toda la Iglesia. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Oremos por todo el mundo, para que sea una gran hermandad. Espero que este camino de la Iglesia que comenzamos hoy y en el que me ayudará mi Cardenal Vicario, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan bella.
Y ahora me gustaría impartir la Bendición, pero primero, os pido un favor: antes de que el obispo bendiga al pueblo, deseo que vosotros recéis al Señor para que me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hacemos en silencio esta oración.
[Momento de silencio]
Ahora daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
[Bendición]
Hermanos y hermanas, os dejo. ¡Gracias por vuestra acogida!. ¡Rezad por mí y hasta pronto! Nos veremos pronto: mañana iré a rezar ante la Virgen, para que guarde a toda Roma. ¡Buenas noches y buen descanso!


La bendición mas grande que recibimos de nuestro padre celestial es: su santidad el PAPA,
Dios bendiga a nuestro nuevo Papa.
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