Categoría: Iglesia Catolica

Comunicado de la Santa Sede sobre el informe hecho público en Pensilvania

Ante el informe que se ha hecho público en Pensilvania esta semana, hay dos palabras que pueden expresar los sentimientos frente a estos horribles crímenes: vergüenza y dolor.

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Memoria de Actividades de la Iglesia Católica en España en 2016.

La actividad de la Iglesia creció en 2016 en las áreas educativa, asistencial-caritativa y de atención al patrimonio

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(descargar Memoria en PDF) (descargar presentación)

La Conferencia Episcopal Española (CEE) presenta la Memoria anual de actividades de la Iglesia Católica de 2016. Esta Memoria tiene dos partes. Por un lado, ofrece la información referida a la Asignación tributaria, correspondiente al año 2016, tras haber conocido los datos definitivos de la Asignación tributaria de ese año, el pasado 24 de mayo. Continue reading “Memoria de Actividades de la Iglesia Católica en España en 2016.”

9 motivos que alejan a la gente de la Iglesia, 9 cosas que no funcionan en las parroquias

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(ReL) “Tras treinta años de servicio, de repente lo dejo. Dejo mi actividad como párroco, dejo mi servicio activo en la diócesis de Münster. He pedido la dimisión y he abandonado el campo que ha configurado durante décadas mis días, mi vida, mi persona”. El padre Thomas Frings fue párroco de la ciudad de Münster, Alemania, explica el periodista Gelsomino del Guercio, en Aleteia. Y ahora ha decidido dejar la parroquia y tomar un tiempo de reflexión en un monasterio, desanimado por lo que él considera el “esfuerzo inútil” de una “pastoral esclerótica e inadecuada”.  Continue reading “9 motivos que alejan a la gente de la Iglesia, 9 cosas que no funcionan en las parroquias”

10 consejos para enamorarte de la Eucaristía y conocer las gracias de las que hablaban los santos

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(Publicado en ReL) Los santos comparten entre sí, entre otras cosas, un amor intenso a la Eucaristía, donde Cristo se hace presente. Y muchos de ellos han dejado escritos bellísimos sobre la comunión y la gran importancia que tenía para sus vidas. Continue reading “10 consejos para enamorarte de la Eucaristía y conocer las gracias de las que hablaban los santos”

Comunicado conjunto de las confesiones religiosas en España ante las ofensas a los sentimientos religiosos

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1. Los abajo firmantes, representantes de confesiones religiosas con notorio arraigo en España, expresamos nuestra preocupación y tristeza por las constantes y reiteradas ofensas a los sentimientos religiosos de los fieles de distintas confesiones.

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Primera misa en la catedral de Qaraqosh, devastada por el «Estado Islámico»

quaragoshfirstmass(AsiaNews/OLJ) El arzobispo sirio-católico visitó la ciudad cristiana más importante de Irak, que hace poco le fue arrancada a los yihadistas. Qaraqosh lleva las «cicatrices» de los combates. Es necesario desminar los terrenos, diseminados de artefactos explosivos, antes de hacer regresar a la población. Es prioritario reconstruir las infraestructuras. Por gentil concesión de L’Orient-LeJour.

La densa capa de hollín que cubre los muros de la iglesia no basta para esconder la leyenda «Estados islámico», pintada a mano alzada. Hay baldosas hechas añicos por efecto del calor, los bancos han sido derribados y parte del techo se ha venido abajo, pero la catedral de la Inmaculada Concepción se planta siempre firmemente en el centro de Qaraqosh. Tras más de dos años de ocupación de los yihadistas del Estado islámico, por primera vez, resuenan himnos sacros en lengua aramea en la ciudad cristiana más importante de Irak.

Mons. Petros Mouché, arzobispo sirio-católico de Mosul, de Kirkuk y de todo el Kurdistán, subraya que «esta iglesia es para nosotros un símbolo». «Se lo digo de un modo claro –agrega– si no la hubiésemos encontrado como está ahora, si hubiera sido realmente destruida, la gente de Qaraqosh no habría querido volver a entrar». Acompañado por cuatro sacerdotes, el arzobispo volvió a Qaraqosh ayer, para la primera misa desde que la ciudad cayera y desde la huida de sus habitantes. Y en la prédica, hizo una referencia directa a quienes quemaron la ciudad donde él nació hace 73 años.

«Hoy nos hemos reunidos aquí para limpiar esta ciudad de todas las huellas del EI, del odio del cual todos nosotros hemos sido víctimas» agregó el prelado. «No existen grandes hombres y pequeños hombres, no hay reyes y esclavos. Esta mentalidad debe desaparecer» prosigue, posando los ojos azules sobre algún miembro del público presente, formado por un puñado de soldados de las milicias cristianas y de responsables políticos. Pronto, el perfume del incienso se mezcla con el olor de las cenizas, mientras el crujir de los pies sobre la madera quemada resuena en toda la nave central del templo.

Atestada de soldados, pero vacía de sus habitantes, la ciudad liberada desde hace casi una semana lleva las cicatrices de varios días de combate feroz. Automóviles carbonizados hasta quedar sólo una lámina de metal yacen sobre las pilas de escombros, frente a fachadas de casas acribilladas por proyectiles y ennegrecidas por las llamas. Cada tanto, todavía suenan algunos disparos, y el estruendo de los aviones de la coalición nunca se aleja del todo. Para el Pbro. Majeed Hazem, con sus grandes hombros envueltos en un largo hábito negro, parece ser cierto que esta misa marca «un nuevo inicio y muestra al mundo la resistencia de los cristianos, a pesar de las injusticias sufridas».

«En lo profundo de su corazón…»

Bajo una de las arcadas del patio en un extremo de la catedral, se ven cientos de arbustos cubriendo la tierra. En otro extremo, maniquíes desfigurados se mantienen en pie a duras penas: éstos eran utilizados por los yihadistas en este lugar, que usaban como polígono de tiro. «No respetan nada», masculla Michael que, a los 71 años, se sumó a las filas de la Unidad de protección de la Llanura de Nínive, una milicia cristiana que actúa como destacamento de policía en la ciudad fantasma. «En realidad, no son musulmanes, son infieles», afirma Imad Michael levantando su Kalashnikov y apuntando al cielo. Con cuarenta años menos que él, el joven Michael Jelal, con su arma de asalto al hombro y el cansancio en los ojos, espera que los habitantes puedan volver rápidamente. «Antes, yo tenía muchos amigos –subraya con tristeza el miliciano de 21 años– pero todos ellos partieron y se mudaron al exterior».

«Muchas organizaciones humanitarias han venido a vernos –agrega el padre Michel, apoyándose sobre un poste de luz completamente retorcido– y nos propusieron trasladarnos al Líbano, a Australia o a Canadá, pero me he negado. Nosotros queremos que nuestras familias vuelvan aquí, incluso queremos que vuelvan los que se fueron al exterior». Sin embargo, antes será necesario que las fuerzas de seguridad limpien la ciudad de las minas anti-hombre, que el EI diseminó por todo el territorio. Una iglesia cercana, donde se han amontonado pilas de tubos metálicos y sacos de nitrato de potasio, era usada como centro de producción [de los artefactos rudimentarios].

«En lo profundo de su corazón, las personas desean regresar, pero ante todo, quieren que sean reconstruidas las infraestructuras» explica Mons. Mouché, antes de retomar la calle en dirección a la ciudad de Erbil, donde aún vive exiliado. «Y antes de reconstruir las infraestructuras –agrega– la zona debe volverse segura. Sabemos perfectamente que la ciudad está sembrada de minas».

En el camino de regreso, el convoy que acompañaba al arzobispo se cruza con una docena de autos estacionados detrás de una barricada de trincheras que, tan sólo una semana atrás, hacía de vanguardia. La calle que conduce a Qaraqosh aún sigue vedada para los civiles, a pesar de las protestas de algunos habitantes, que ya esperaban poder volver a casa. «Mi casa está quemada, yo sólo quiero verla» suspira un padre de diez hijos, que no ha vuelto a su lugar natal desde hace dos años. «Trataré de verla mañana» agrega, con una sonrisa triste.

Presentación de la Instrucción “Ad resurgendum cum Christo” sobre la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación

Intervención del
Card. GERHARD L. MÜLLER
Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

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Oficina de Prensa de la Santa Sede
Martes 25 de octubre de 2016

Eminencias, Excelencias, Señoras y Señores:

Esta mañana se presenta un nuevo documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Se trata de la Instrucción Ad resurgendum cum Christo sobre la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación. El documento está dirigido a los obispos de la Iglesia Católica, pero atañe directamente a la vida de todos los fieles. Quisiera presentar brevemente la problemática de fondo y el contenido fundamental de este texto.

La cuestión de la cremación ha registrado significativos desarrollos en las últimas décadas. Esto parece ser debido principalmente al aumento incesante en la elección de la cremación respecto al entierro en muchos países. Se puede prever que en un futuro próximo en muchos países ésta sea una praxis ordinaria. Además  hay que tener en cuenta la difusión de otro hecho: la conservación de las cenizas en el hogar, como recuerdos conmemorativos o su dispersión en la naturaleza.

La legislación eclesiástica actual en materia de cremación de cadáveres se rige por el Código de Derecho Canónico: «La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana» (can. 1176, § 3). Aquí cabe señalar que, a pesar de esta legislación, la práctica de la cremación también está muy difundida en el ámbito de la Iglesia Católica. Con respecto a la práctica de la conservación de las cenizas, no existe legislación canónica específica. Por esta razón, algunas Conferencias Episcopales se han dirigido a la Congregación para la Doctrina de la Fe, planteando cuestiones relativas a la praxis de conservar la urna funeraria en casa o en lugares diversos del cementerio, y especialmente a la dispersión de las cenizas en la naturaleza.

Así, después de haber escuchado a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, al Pontificio Consejo para los Textos Legislativos y a numerosas Conferencias Episcopales y Sínodos de los Obispos de las Iglesias Orientales, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha considerado oportuno publicar una nueva Instrucción con un doble objetivo: en primer lugar –  reafirmar las razones doctrinales y pastorales sobre la preferencia de la sepultura de los cuerpos; y en segundo lugar – emanar normas relativas a la conservación de las cenizas en el caso de la cremación (cf. n. 1).

La Iglesia, en primer lugar, sigue recomendando con insistencia que los cuerpos de los difuntos se entierren en el cementerio o en otro lugar sagrado. En memoria de la muerte, sepultura y resurrección del Señor, la inhumación es la forma más adecuada para expresar la fe y la esperanza en la resurrección corporal. Además, la sepultura en los cementerios u otros lugares sagrados responde adecuadamente a la piedad y al respeto honrado a los cuerpos de los fieles difuntos. Mostrando su aprecio por los cuerpos de los difuntos, la Iglesia confirma la fe en la resurrección y se separa de las actitudes y los ritos que ven en la muerte la anulación definitiva de la persona, una etapa en el proceso de reencarnación o una fusión del alma con el universo (cf. n. 3).

Si por razones legítimas se opta por la cremación del cadáver, las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin (cf. n. 5). No está permitida la conservación de las cenizas en el hogar. Sólo en casos de graves y excepcionales circunstancias, el Ordinario, de acuerdo con la Conferencia Episcopal o con el Sínodo de los Obispos, puede conceder el permiso para conservar las cenizas en el hogar (cf. n. 6). Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no se permite la dispersión de cenizas en el aire, en tierra o en agua o en cualquier otra forma, o la conversión de cenizas incineradas en recuerdos conmemorativos (cf. n. 7).

Se espera que esta nueva Instrucción pueda contribuir a que los fieles cristianos tomen mayor conciencia de su dignidad como “hijos de Dios” (Rom 8, 16). Estamos frente a un nuevo desafío para la evangelización de la muerte. La aceptación de ser criaturas no destinadas a la desaparición requiere que se reconozca a Dios como origen y destino de la existencia humana: venimos de la tierra y a la tierra volvemos, esperando la resurrección. Es necesario, por tanto,evangelizar el significado de la muerte, a la luz de la fe en Cristo resucitado,  fuente ardiente de amor, que purifica y recrea, en espera de la resurrección de los muertos y de la vida del mundo que ha de venir (cf. n. 2). Como escribía Tertuliano: «La resurrección de los muertos, de hecho, es la fe de los cristianos: creyendo en ella, somos tales» (De resurrectione carnis, 1,1).