La alegría se multiplica compartiéndola

francisco219 de diciembre de 2016.- A las 12.55 horas de hoy, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólica, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a una representación de jóvenes de la Acción Católica Italiana (A.C.R.) para felicitarle la Navidad.

Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa Francisco ha dirigido:

Discurso del Santo Padre
[texto original: italiano – traducción: Iglesiaactualidad]

Queridos jóvenes, buenos días.

La Navidad se acerca y estoy contento de encontrarme por este motivo glorioso, en el cual intercambiamos felicitaciones. Os agradezco vuestra visita y os saludo con afecto. Vosotros venís de distintas diócesis italianas, en representación de la Acción Católica Juvenil; a través de vosotros, deseo hacer llegar mi saludo y mi felicitación navideña a la toda familia de la Acción Católica Italiana.

En Navidad resuena el anuncio del ángel a los pastores: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor» (Lc 2, 10-11). El nacimiento de Jesús es anunciado como una “gran alegría”, originada por  el descubrimiento de que Dios nos ama y, a través del nacimiento de Jesús, de que se ha acercado a nosotros para salvarnos. Somos amados por Dios. ¡Qué maravilla! Cuando estamos algo tristes, cuando parece que todo va mal, cuando un amigo o un amigo nos decepciona – o más bien, nos decepcionamos nosotros mismos– tenemos que pensar: “Dios me ama”; “Dios no me abandona”. Sí, jóvenes, nuestro Padre es siempre fiel y no deja  un momento de amarnos, de seguir nuestros pasos y también de correr detrás de nosotros cuando nos alejamos. Por esto en el corazón del cristiano siempre hay alegría. ¡Siempre!

¡Y esta alegría se multiplica compartiéndola! La alegría recibida como un regalo requiere que se testimonie en todas nuestras relaciones: en familia, en la escuela, en la parroquia, en todas partes. En esto, queridos hóvenes de la Acción Católica estáis ayudados por vuestro camino formativo, cuyo lema este año es “Circúndate de alegría” (en italiano (CIRCOndati di GIOIA). Es sugestiva esta metáfora del circo, que es una experiencia de fraternidad, de alegría y de vida “nómada”. La imagen del circo puede hacer que sintáis   la comunidad cristiana y el grupo del que formáis parte  como  realidades misioneras, que se mueven de ciudad en ciudad, de  calle en calle “circundando” de alegría a cuántos encontráis cada día. Anunciando  a todos el amor y la ternura de Jesús, os convertís  en apóstoles de la alegría del Evangelio. ¡Y la alegría es contagiosa!

Quisiera daros unos deberes. Esta alegría contagiosa debe ser compartida con todo el mundo, pero sobre todo -y esto es la tarea- con los abuelos. Pensad bien en esto: esta alegría debe ser compartido con todo el mundo, pero sobre todo con sus abuelos. Hablad a menudo con vuestros abuelos; ellos también tienen esta alegría contagiosa. Preguntadles tantas cosas, escuchadlos, tienen la memoria de la historia, la experiencia de la vida, y para vosotros será un gran regalo que os ayudará en vuestros camino. Ellos también necesitan escucharos  para entender vuestras aspiraciones, vuestras esperanzas. Aquí está la tarea: hablad con vuestros abuelos, escuchad a los abuelos. Los ancianos tienen la sabiduría de la vida.

Contagioso es también vuestro compromiso con la paz. Además, este año habéis  vinculado  la palabra “paz” a la palabra “solidaridad” con una iniciativa en favor de vuestros coetáneos  en un barrio desfavorecido de Nápoles. Es un buen gesto, que muestra el estilo con que deseáis anunciar el rostro de Dios que es amor. ¡Que el Señor bendiga este proyecto de bien!

Veo que os acompañan vuestros educadores, asistentes y representantes nacionales de la Acción Católica Italiana. Les saludo cordialmente y les agradezco el empeño que dedican a vuestra educación cristiana. A todos os deseo de corazón una feliz y santa Navidad. A todos. Extiendo este deseo a vuestras familias y a toda la Asociación difundida por todas la diócesis de Italia. El Señor os bendiga, y a Madre os proteja. Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí.

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