Primer Domingo de la Palabra de Dios

✠ Rino FISICHELLA
Arzobispo titular de Voghenza
Presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización

El próximo 26 de enero se celebrará por primera vez el domingo de la Palabra de Dios. Es una iniciativa que el Papa Francisco confía a toda la Iglesia para que “la comunidad cristiana se centre en el gran valor que la Palabra de Dios ocupa en su existencia cotidiana” (Aperuit illis 2). El 30 de septiembre pasado, durante el 1600 aniversario de la muerte de San Jerónimo, gran estudioso de la Sagrada Escritura y traductor de los textos originales al latín, el Papa hacía pública la Carta Apostólica Aperuit illis con la que instituía este domingo. La coincidencia con esa fecha, equivalía a un gesto de gran atención al vasto mundo que se reúne en torno a los estudios bíblicos y la exégesis bíblica, que en este año dará lugar a una serie diversificada de eventos con los que celebrar la figura y la obra de San Jerónimo.

Al concluir el Jubileo de la Misericordia, en la Carta apostólica Misericordia et misera, el Papa Francisco ya había hecho una alusión a esta perspectiva cuando escribió: “Sería oportuno que cada comunidad, en un domingo del Año litúrgico, renovase su compromiso en favor de la difusión, el conocimiento y la profundización de la Sagrada Escritura: un domingo dedicado enteramente a la Palabra de Dios para comprender la inagotable riqueza que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo. Habría que enriquecer ese momento con iniciativas creativas, que animen a los creyentes a ser instrumentos vivos de la transmisión de la Palabra” (Mm 7). De hecho, tras el Concilio Vaticano II con la Dei Verbum, y el Sínodo sobre la Palabra de Dios (2008) con la Exhortación Apostólica Verbum Domini, se han llevado a cabo muchas iniciativas pastorales diferentes en el mundo con el fin de poner en el centro el conocimiento, la difusión, la reflexión y el estudio de la Sagrada Escritura.

Sólo para hacer una rápida mención,  merece ser conocida la Semana para aprender a orar con la Biblia, promovida por la Comunidad de Canção Nova en Brasil, También en Brasil se distribuirán gratuitamente 150.000 folletos bíblicos. En Argentina, en septiembre, se organizará el mes de la Biblia. En Colombia, la Palabra de Dios se propone a los niños con el juego de títeres, haciéndoles sonreír y reflexionar. En Venezuela, a pesar de la crisis, se ha creado un diplomado para ocuparse de la animación bíblica de toda la pastoral. En los Estados Unidos, se celebra en noviembre el Día Internacional de la Biblia; la American Bible Society, por su parte, propone la difusión de la Biblia, con especial atención a las zonas de pobreza, haciéndola accesible en diferentes idiomas y formatos. En el ámbito juvenil, es interesante la iniciativa anunciada en la celebración Year of the Bible y que ve a los jóvenes como protagonistas: Together Generation, en Washington en junio, donde se entrelazarán música, testimonios y lecturas. En Filipinas, el Ministro del Interior ha convocado la semana entre el 20 y el 26 de enero como Semana Nacional de la Biblia, instando a quienes estén en condiciones de hacerlo a que extiendan la semana a todo el mes. También en Filipinas, desde hace diez años, la iniciativa del National Bible Quiz ha logrado involucrar a toda la nación, bajo el signo de un concurso bíblico en el que participan todas las escuelas católicas del país. La Alianza Evangélica Mundial ha proclamado el año 2020 como el Año Mundial de la Biblia, invitando a los cristianos y a las iglesias evangélicas de todo el mundo a promover la lectura de la Biblia durante el año en curso. En España ha nacido una revista, Biblia viva, para la animación bíblica de la pastoral. En Italia se organiza el Festival Bíblico Italiano, que ya va por su decimosexta edición, en el que participan siete diócesis y que quiere llevar la Palabra al mundo de la cultura.

Por eso el Papa con su Carta Aperuit illis ha querido ” responder a las numerosas peticiones […] del pueblo de Dios, para que en toda la Iglesia se pueda celebrar con un mismo propósito el domingo de la Palabra de Dios” (Ai, 2). Este Domingo de la Palabra de Dios es, por tanto, una iniciativa pastoral de  Nueva Evangelización, con el fin de reavivar la responsabilidad que los creyentes tienen en el conocimiento de la Sagrada Escritura y en mantenerla viva mediante un trabajo de transmisión y comprensión permanente, capaz de dar sentido a la vida de la Iglesia en las diversas condiciones en las que se encuentra.

Tampoco puede pasar desapercibido el gran valor ecuménico que posee este domingo. El Papa Francisco ha establecido que se celebre siempre el tercer domingo del tiempo ordinario del año litúrgico, que, como podemos ver, cae cerca del Día del Diálogo entre judíos y católicos y de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. No se trata, pues, de una mera coincidencia temporal, sino de una elección que pretende marcar un paso más en el diálogo ecuménico, situando la Palabra de Dios en el centro mismo del compromiso que los cristianos están llamados a asumir cada día.

Como en las demás iniciativas del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, también ésta recurre a un logotipo característico, que sea como un espacio de catequesis que ayude a comprender el significado de la celebración de este domingo. Como se ve, se representa una escena bíblica muy conocida: el camino de los discípulos a la aldea de Emaús (cf. Lc 24,13-35), cuando en un momento dado del trayecto se acerca Jesús resucitado. El icono – obra de Sor Marie-Paul Farran, una monja egipcia que pasó toda su vida en el monasterio benedictino de Notre-Dame du Calvaire en Jerusalén, fallecida el pasado mes de mayo, y que Giordano Redaelli realizó gráficamente para las Ediciones San Pablo- destaca muchos aspectos que convergen en el domingo de la Palabra de Dios. Se pueden observar, en primer lugar, los personajes. Junto al Cristo que tiene en sus manos el “pergamino del Libro”, es decir, la Sagrada Escritura que se cumple en su persona, están los dos discípulos: Cleopa, como escribe explícitamente Lucas, y, según algunos exegetas, su esposa. Cleopa sostiene en su mano el bastón, signo de la peregrinación; mientras que su esposa parece tocar a Cristo. Los dos rostros de los discípulos están vueltos al Señor; sus manos indican, respectivamente, la mano izquierda de la mujer a Cristo mismo, para afirmar que él es el cumplimiento de las antiguas promesas y la Palabra viva que debe ser anunciada al mundo; la mano izquierda de Cleopa indica, en cambio,  el camino que los discípulos deben recorrer para llevar a todos la buena nueva del Evangelio. Junto al discípulo está la estrella, signo de evangelización que guía sus pasos y los dirige hacia el futuro como una luz permanente. También hay que observar la dinámica del movimiento: los pies son una expresión de su estar en camino y ser enviados a los lugares donde deben llevar el anuncio de Cristo resucitado. Toda la escena del Logo, en definitiva, no hace más que recordar el corazón mismo del Domingo de la Palabra de Dios: el anuncio de Cristo resucitado no puede encontrar a los discípulos cansados u ociosos, sino dinámicos en la búsqueda siempre de nuevos lenguajes para permitir que la Sagrada Escritura sea la regla viva de la vida de la Iglesia.

Es bueno ahora centrar la atención en el domingo 26 de enero. Esencialmente, las iniciativas, muy sencillas, no hacen más que inaugurar un itinerario que en los próximos años se verá enriquecido por otras experiencias destinadas sobre todo a preparar a los laicos y laicas a asumir el ministerio del lectorado para recordar la importancia del anuncio de la Palabra de Dios en la liturgia, pero al mismo tiempo confiarles, por ejemplo, la preparación de la lectio divina u otras formas de animación, difusión y estudio de la Sagrada Escritura.

El domingo 26, a las 10 de la mañana, el Papa Francisco presidirá la sagrada eucaristía en la basílica de San Pedro. Las entradas gratuitas para participar se pueden recoger en la sede del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización en Via della Conciliazione 5, el viernes 24 y el sábado 25 de enero de 8:30 a 13:30 y de 15:00 a 17:30; el domingo 26 de enero de 7:00 a 9:00. En el altar papal se colocará para la ocasión la imagen de Nuestra Señora de Knock, Patrona de Irlanda, que vendrá especialmente desde ese santuario acompañada de una gran representación de los fieles, encabezada por el arzobispo de Tuam, S.E. Mons. Michael Neary y el rector del santuario, el Padre Richard Gibbons. El coro del santuario se alternará en la animación de la sagrada eucaristía con el Coro de la Capilla Sixtina.

La elección de esta presencia es casi obligatoria para este domingo. Como sabemos, la aparición de la Virgen en Knock  en 1879 es particularmente evocadora: la Virgen está acompañada por San José y el evangelista Juan que indican el altar en el que reina el Cordero victorioso, como en la visión del Apocalipsis. La Virgen María en esta aparición no habla; permanece en silencio, como para indicar la actitud fundamental ante el misterio; y sin embargo, toda la aparición “habla”, porque en Juan indica el Evangelio que estamos obligados a hacer nuestro y el camino que nos espera en vista de los últimos tiempos. En el centro se encuentra una vez más el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, el corazón palpitante de la evangelización. Al comienzo de la misa tendrá lugar, además, la entronización solemne del Leccionario, utilizado en todas las sesiones del Concilio Vaticano II.

Al final de la celebración eucarística, el Papa Francisco hará un gesto simbólico: entregará la Biblia a 40 personas que representan tantas expresiones de nuestra vida cotidiana: del obispo al extranjero, del sacerdote al catequista,  de las personas consagradas al policía y a la guardia suiza, de los embajadores de los distintos continentes a los profesores universitarios y a los maestros de escuela primaria y secundaria, de los pobres al periodista,  del gendarme al preso que cumple la pena de cadena perpetua en estado de libertad condicional, de algunas familias a Nicolò Zaniolo en representación de los deportistas; también la recibirán un representante de las Iglesias ortodoxas y de las comunidades evangélicas. En resumen, a todos se les entrega la Sagrada Escritura para indicar la atención que estamos llamados a conceder a la Palabra de Dios, para que no quede como un libro en nuestras manos, sino que se convierta más bien en una continua llamada a la oración, la lectura, la meditación y el estudio. Este domingo, quiere llamar a todos los cristianos a no dejar la Biblia como uno de los muchos libros en el estante de casa, quizás lleno de polvo, sino como un instrumento que despierte nuestra fe.

A la salida de la basílica, todos los participantes recibirán una edición especial de la Sagrada Escritura, publicada para la ocasión y ofrecida por la generosidad de las Ediciones  San Pablo, a quienes expresamos nuestro profundo agradecimiento. Para prepararse a celebrar este domingo de la Palabra de Dios, se ha puesto a punto también un folleto pastoral en italiano, ya traducido al francés, español, portugués, y polaco y en inglés, disponible sólo en línea, para que los párrocos y los agentes de pastoral puedan utilizarlo para encontrar ideas e instrumentos adecuados para la animación de este día.

Por la tarde, en la Plaza Navona, en la hermosa Iglesia de Santa Inés, de 16 a 19 horas, se alternarán muchas personalidades de diversa procedencia para la lectura continua del Evangelio de Mateo. La elección de este Evangelio depende del hecho de que es el Evangelio que se leerá los domingos de este año y, por lo tanto, se presta a ser una introducción a la oración y a la meditación que los fieles efectuarán durante el año 2020. Este momento será animado por el Coro de la Diócesis de Roma. Para la ocasión se ha publicado una edición especial del Evangelio de Mateo que será distribuida a los presentes.

Como escribe el Papa Francisco: “Que el domingo dedicado a la Palabra haga crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura, como el autor sagrado lo enseñaba ya en tiempos antiguos: esta Palabra «está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que la cumplas» (Dt 30,14)” (Aperuit illis, n. 15). Un domingo, pues, a través del cual podemos redescubrir quiénes somos y qué responsabilidad tenemos en la Iglesia y en el mundo de hoy.

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