Categoría: Comisión Episcopal de Migraciones

XXXVII Jornadas de Delegados y Agentes de Pastoral de Migraciones 2017

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Migraciones hoy. Menores vulnerables y sin voz. Reto y esperanza

XXXVII Jornadas de Delegados y Agentes de Pastoral de Migraciones 2017

Madrid, del 8 al 10 de junio de 2017

“Migraciones hoy. Menores vulnerables y sin voz. Reto y esperanza” es el tema que centrará este año las Jornadas de delegados y agentes de Pastoral de Migraciones. Este encuentro, que convoca anualmente la Comisión Episcopal de Migraciones, tendrá lugar en El Escorial (Madrid) del 8 al 10 de junio. Continue reading “XXXVII Jornadas de Delegados y Agentes de Pastoral de Migraciones 2017”

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Mensaje de la Comisión Episcopal de Migraciones con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2017

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“MENORES MIGRANTES, VULNERABLES Y SIN VOZ”

Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2017
Domingo 15 de enero de 2017

El Santo Padre ha propuesto para la Jornada mundial de las migraciones que celebraremos el próximo día 15 de enero de 2017 el lema: “Menores migrantes, vulnerables y sin voz”. Es una llamada a la conciencia de cada persona adulta y especialmente a la de los gobernantes para que tengan en cuenta en sus decisiones políticas los sufrimientos de los niños en situación de riesgo y pongan remedio cuanto antes a sus males. Nos invita el Papa a fijar nuestra mirada en los niños migrantes porque “son menores, extranjeros e indefensos… Ellos quienes más sufren las graves consecuencias de la emigración, casi siempre causada por la violencia, la miseria y las condiciones ambientales, factores a los que hay que añadir la globalización en sus aspectos negativos.” Continue reading “Mensaje de la Comisión Episcopal de Migraciones con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2017”

Está a nuestro alcance y es nuestra responsabilidad afrontar las causas de la crisis migratoria

untitled1920 de septiembre de 2016.- El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de Su Santidad, intervino ayer en la Mesa Redonda de  la Cumbre de la Asamblea General de la ONU sobre Refugiados y Migrantes, en curso en Nueva York, donde se analizó cómo afrontar las causas fundamentales de los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes.

En su breve discurso el cardenal observó que durante las  fases de preparación de la Cumbre se había prestado mucha atención y se habían dedicado grandes esfuerzos a la búsqueda de soluciones duraderas y  formas más efectivas de compartir la responsabilidad  ante los grandes desplazamientos  de refugiados y migrantes.“Sin embargo, nuestro mayor desafío- subrayó- es identificar y actuar sobre las causas que obligan a millones de personas a abandonar sus hogares, sus medios de vida, sus familias y sus países, arriesgando sus propias vidas y las de sus seres queridos para buscar la seguridad, la paz y una vida mejor en tierras extranjeras”.

“La causa principal de la crisis migratoria actual –recalcó- es obra humana: es decir, las guerras y los conflictos. Dado que las decisiones humanas provocan conflictos y guerras, está a nuestro alcance  y es responsabilidad nuestra  afrontar las causas fundamentales  que llevan  a millones  de personas a convertirse en refugiados, migrantes forzados y desplazados internos. La Santa Sede  aboga por un compromiso común por parte de los distintos gobiernos  y  de la Comunidad internacional para poner fin a todas las luchas, el odio y la violencia y  buscar la paz y la reconciliación y  sigue estando firmemente convencida de que, como Francisco ha declarado a menudo, el camino para resolver las cuestiones abiertas pasa a través de la diplomacia y el diálogo”.

El Secretario de Estado recordó que en los últimos años la persecución religiosa se había convertido cada vez más en causa de desplazamiento. “A pesar de que otros grupos  son objeto de ella, muchos informes confirman que los cristianos son, con mucho –dijo- el grupo religioso más perseguido  a la hora de hablar de “limpieza étnica-religiosa”; es lo  que el Papa  Francisco llama “una forma de genocidio”. Algunos de los perseguidos, incluso en los países de asilo, se enfrentan el acoso en los lugares destinados a los refugiados. No podemos abandonarlos.”

También se refirió al documento  preparatorio de  la reunión  en el que se constataba que la disponibilidad y el uso de armamento de tecnología de impacto reducido  había  dado lugar a la propagación de los conflictos, especialmente en los países y las sociedades en las que el estado de derecho es frágil y la pobreza está muy extendida y al respecto afirmó que la Santa Sede había solicitado  en repetidas ocasiones que se  limitase  y controlase estrictamente la fabricación y venta de armas, allí  donde estuviera  presente la probabilidad  de su uso ilegal e indiscriminado  porque la proliferación de cualquier tipo de armas agrava las situaciones de conflicto y da como resultado enormes costes humanos y materiales,  causa grandes desplazamientos de refugiados y migrantes y socava  profundamente el desarrollo  y la búsqueda de una paz duradera.

“Abordar las causas fundamentales del desplazamiento  de los pueblos requiere  fuerza y voluntad política –dijo el purpurado- Como el Papa Francisco ha afirmado  significaría repensar hábitos y prácticas arraigadas, empezando por las cuestiones relacionadas con el comercio de armas, el suministro de materias primas y de energía, las inversiones, las  políticas de financiación y el desarrollo sostenible e, incluso, el grave flagelo de la corrupción”.

El cardenal Parolin reiteró que la Santa Sede se siente obligada “a llamar  urgentemente la atención sobre  la condición de los migrantes que huyen de situaciones de extrema pobreza y de degradación ambiental. Como  no están reconocidos por las convenciones internacionales como  refugiados y por lo tanto no gozan de ninguna protección legal en particular, sus sufrimientos son muy grandes  y son más vulnerables a la trata de personas y a diversas formas de esclavitud humana”.

“Por esta razón, en nuestros esfuerzos para enfrentar con eficacia las causas fundamentales de los grandes movimientos de refugiados y otros migrantes forzados –concluyó- también debemos luchar por eliminar las causas estructurales de la pobreza y del hambre, lograr resultados más sustanciales en la protección del medio ambiente, asegurar un trabajo  digno y productivo para todos, proporcionar acceso a una educación de calidad, y dar protección adecuada a la familia, que es un elemento esencial en el desarrollo humano y social”.

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Nota de los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones ante la cumbre de las Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes

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Nota ante la cumbre de las Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes

Las organizaciones eclesiales Cáritas, CONFER y Justicia y Paz se han sumado  al llamamiento conjunto que Caritas Internationalis y el Servicio Jesuita a Refugiados han dirigido a los líderes de todo el mundo que van a participar el 19 de septiembre, en Nueva York, en una Cumbre de las Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes.

La Comisión Episcopal de Migraciones se une al llamamiento de estas organizaciones pidiendo que las deliberaciones de la citada Cumbre se traduzcan en acuerdos efectivos, que velen por un reconocimiento, acogida, trato y protección lo más dignos posibles en favor de los emigrantes y refugiados.

Como manifestábamos ante la Jornada Mundial de Migraciones del pasado 17 de enero, así como en la Nota del pasado 8 de marzo, no debemos de olvidar que “detrás de estos flujos migratorios, en continuo aumento, está siempre la inhumanidad de un sistema económico injusto en que prevalece el lucro sobre la dignidad de la persona y el bien común; o la violencia y la ruina que genera la guerra, la persecución o el hambre”.

También hemos de recordar, ante las medidas de devoluciones sumarias en nuestras fronteras en estos días, lo pronunciado a propósito de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015. En dicho Mensaje además de mostrar la tristeza cuando nos llegan noticias como las devoluciones sumarias nos adheríamos “a la denuncia contra cualquier actuación en que no se tengan en cuenta los derechos humanos”. Y pedíamos que se cumplieran los tratados internacionales y se verificara “al menos, si las personas pudieran ser acreedoras del asilo político, ser víctimas de la ´trata´ o necesitadas de asistencia sanitaria urgente”.

El Santo Evangelio –“ fui forastero y me acogisteis” (Mt 25, 35 )-, la consecuente Doctrina Social de la Iglesia, las reiteradas llamadas del Papa Francisco,  las recientes orientaciones de la Conferencia Episcopal Española, contenidas en la Instrucción Pastoral “Iglesia, servidora de los pobres” (24 de abril de 2015), así como la línea mantenida por esta misma Comisión nos estimulan a seguir trabajando en favor de los emigrantes y refugiados y a pedir a las autoridades pertinentes “ser generosas en la acogida y en la cooperación con los países de origen en orden a lograr unas sociedades más humanas y más justas”.

Madrid, 19 de Septiembre de 2016

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones

✠ Ciriaco Benavente Mateos
Obispo de Albacete
Presidente

✠ José Sánchez González
Obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara

✠ Luis Quinteiro Fiuza
Obispo de Tui-Vigo

✠ Xavier Novell Gomá
Obispo de Solsona

✠ Juan Antonio Menéndez Fernández
Obispo de Astorga

✠ Juan Carlos Elizalde Espinal
Obispo de Vitoria

Mensaje del Departamento de Apostolado del Mar con motivo del Día de las gentes del mar 2016

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Departamento de Apostolado del Mar


DÍA DE LAS GENTES DEL MAR 2016
Festividad de Nuestra Señora del Carmen
16 de julio de 2016

¡Madre de misericordia, ayúdanos!

A los hombres y mujeres del mar
en la festividad de nuestra patrona,
nuestra Señora la Virgen del Carmen

Navegando juntos en el mar de la misericordia

En toda la Iglesia estamos viviendo con gran gozo el Año de la Misericordia convocado por el papa Francisco. El pasado mes de diciembre, en la solemnidad de la Inmaculada Concepción, el papa abría en Roma la gran Puerta de la Misericordia, queriendo unir íntimamente el Año Jubilar de la Misericordia a la persona de la Santísima Virgen, a la que invocó como Madre de la Misericordia.

Todos sabemos que el papa Francisco es un gran devoto de la santísima Virgen. Su profundo amor a nuestra Madre del cielo está presente en todos sus pasos. Eso nos ayuda a comprender mejor el alcance de sus palabras escritas con ocasión de la convocatoria del Año de la Misericordia. Entonces le pedía a la Madre de la Misericordia que la dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios.

Una de las grandes preocupaciones del papa Francisco es que los cristianos recuperemos la alegría de la fe, la alegría de Dios. Y ya veis como eso es lo primero que le pide a la Santísima Virgen en este Año Jubilar. Qué cosa tan hermosa el pedirle a la Madre de la Misericordia que nos ayude a redescubrir la alegría de la ternura de Dios.

Nadie como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios porque, como nos dice el papa, toda su vida estuvo plasmada por la presencia de la misericordia hecha carne y en su compañía podremos entrar seguros en el santuario de la misericordia de Dios y participar íntimamente del misterio de su amor.

Los hombres y mujeres del mar queremos experimentar en nuestras vidas el maravilloso don de la misericordia divina de la mano de nuestra patrona, nuestra Señora la Virgen del Carmen. Seguro que ya habéis vivido el Jubileo de la Misericordia, incluso en diversas ocasiones a lo largo de este año, pero quiero invitaros a prepararnos para vivirlo de nuevo todos juntos, espiritualmente unidos, con ocasión de la fiesta de nuestra Madre y patrona.

Fue en el Monte de las Bienaventuranzas en Palestina, mirando al Mar de Tiberíades, donde Jesús, nuestro Señor, pronunció aquellas sublimes palabras: «Bienaventurados los misericordiosos». Aquellas palabras de los labios de Jesús llegaron hasta nosotros a través de sus primeros discípulos, la mayoría pescadores y hombres y mujeres del mar. Hoy como ayer, la misericordia es el corazón del mensaje del Evangelio. Como dice el papa Francisco, la misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro, la vía que une a Dios y al hombre y que abre nuestro corazón a la esperanza de ser amados sin tener en cuenta el límite de nuestro pecado.

San Juan Pablo II proclamó al mundo entero que la misericordia de Dios es la que da sentido a toda nuestra vida, y el papa Francisco recogió esa intuición y en este Año de la Misericordia nos propone la medicina de la misericordia divina para sanar nuestros corazones heridos por tantos golpes.

Con el papa Francisco, os propongo a todos los hombres y mujeres del mar recorrer juntos con nuestra patrona la Virgen del Carmen este camino que nos lleva a la misericordia de Dios. Nuestro mundo necesita experimentar el consuelo de la misericordia de Dios porque nosotros, hombre y mujeres del mar, sabemos por experiencia propia que en las horas difíciles solo la misericordia de Dios nos da la verdadera paz.

Vaya mi consuelo y mi ánimo para los que estáis pasando momentos difíciles en la familia y en el trabajo, especialmente para aquellos enfermos y sin trabajo.

Juntos rezamos por todas la víctimas de tantos accidentes y naufragios en el mar, especialmente por los que han fallecido este año.

Os deseo a todos una feliz fiesta del Carmen y os pido que nos mantengamos muy unidos para trabajar sin descanso para lograr una vida y un trabajo dignos para toda mujer y para todo hombre del mar.

Con todo mi cariño os encomiendo a todos a nuestra patrona, nuestra Señora la Virgen del Carmen, implorando su permanente protección.

✠ LUIS QUINTEIRO FIUZA
Obispo de Tui-Vigo
Obispo Promotor del Apostolado del Mar

Mensaje del Departamento de Pastoral de la Carretera con motivo de la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico 2016

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Departamento de la Pastoral de la Carretera


JORNADA DE RESPONSABILIDAD EN EL TRÁFICO
Fiesta de San Cristóbal, patrono de los conductores
3 de julio de 2016

“Bienaventurados los misericordiosos”

Queridos hermanos y amigos:

En la fiesta de San Cristóbal y en el inicio de las vacaciones de verano, desde la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, en el Departamento de la Pastoral de la Carretera, os hacemos llegar nuestro cordial saludo a todos los que estáis relacionadas con la carretera: camioneros, transportistas, taxistas, conductores de autobuses, de autocares, de ambulancias, bomberos, Guardia Civil, policía de tráfico, cofradías de san Cristóbal, asociaciones de transportistas. Nos dirigimos también a las personas que cada día pasáis buena parte de vuestro tiempo al volante por razones de trabajo, necesidad o porque os vais de vacaciones. Asimismo a los motoristas, ciclistas y peatones que, de una u otra manera, hacéis uso de las vías públicas. Os deseamos la paz, la alegría y la bendición del Señor en este Año de la Misericordia.

«Bienaventurados los misericordiosos» es el lema que este año para el Día de la Responsabilidad en el Tráfico, que celebramos el próximo 3 de julio. Las palabras están tomadas del Sermón de la Montaña (Mt 5, 1-12).

Estamos en pleno Año Jubilar de la Misericordia. «Misericordia –nos dice el papa Francisco en su Bula de Apertura del Año Jubilar, Misericordiae Vultus(MV)- es el acto último y supremo con el que Dios viene a nuestro encuentro» (MV, n. 2). El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la misericordia como la «virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos».

Continuamente, en este Año Jubilar de la Misericordia, el papa Francisco nos habla de la misericordia. También nosotros, en la Pastoral de la Carretera, queremos hacernos eco de las palabras del papa y proclamar, con el Señor, por todas nuestras carreteras y calles: «Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia».

Escuchar en nuestras calles y carreteras esta proclamación de la bienaventuranza por parte del Señor nos llena de alegría y nos compromete a vivir en consecuencia. «Estamos llamados a vivir de misericordia –nos dice el papa Francisco- porque a nosotros, en primer lugar, se nos ha aplicado misericordia. El perdón de las ofensas deviene la expresión más evidente del amor misericordioso», porque «el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón» (MV, n. 9). La experiencia personal de la misericordia por parte de Dios nos lleva a ser misericordiosos con los demás al modo como Dios lo es con nosotros.

A todos nos gusta que los demás sean misericordiosos, indulgentes, pacientes y comprensivos con nosotros, a pesar de nuestros fallos y faltas. Ello debe llevarnos a ser humildes, a reconocer que perfecto solo es Dios y a ser misericordiosos con los demás, si queremos alcanzar misericordia.

En la carretera o en la calle, en el coche o como peatones, no podemos perder los modales y ser jueces inmisericordes con todos los que se cruzan en nuestro camino y hacen -o dejan de hacer- una maniobra o adoptan una actitud inadecuada. Todos hemos sido testigos, o protagonistas, alguna vez, de insultos o discusiones entre conductores por motivos, que, con un poco de paciencia, comprensión y educación, habrían quedado en nada.

El lema del Año Jubilar, «Misericordiosos como el Padre», palabras de Jesús, según el evangelio de san Lucas (Lc 6, 36) nos invita a no juzgar, a no condenar, sino a perdonar y ser misericordiosos. «Es un programa de vida tan comprometedor como rico de alegría y de paz», nos dice el papa Francisco (MV, n. 13). Porque la misericordia en la Sagrada Escritura es la palabra clave para indicar el actuar de Dios hacia nosotros.

La parábola del Buen Samaritano, que encontramos en Lucas 10, 30-37, es una magnífica manifestación de Dios misericordioso, que se revela en su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el Buen Samaritano, que se compadece, levanta y cura al hermano herido y abandonado, lo lleva a la posada y asume los costes de sus cuidados. En contraste con dos servidores del Templo de Jerusalén, que pasaron de largo, ante el hermano apaleado y despojado por los bandidos.

También hoy, por accidentes de diversa naturaleza, podemos encontrarnos con personas heridas. Ahora, como entonces, puede que muchos vayamos cada uno a lo nuestro, ocupados en nuestras cosas y problemas, deseando llegar lo antes posible a nuestro lugar de destino. Pararse a ver lo que ha pasado y a ayudar en lo que se necesite nos puede complicar la vida, perder tiempo y, a veces, dinero; así que podemos tener la tentación de pasar de largo. Pero el Buen Samaritano se compadece, se para, atiende y ayuda al herido, auque sea a costa de su tiempo y de su dinero, y termina diciéndonos, como Jesús dijo al maestro de la Ley: «Anda y haz tú lo mismo» (Lc 10, 37).

El papa Francisco nos recomienda como acciones prácticas las clásicas catorce obras de la misericordia. «Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia» (MV, n. 15). Las obras de misericordia –dice en otro lugar– «nos ayudan a abrirnos a la misericordia de Dios, a pedir la gracia de entender que sin misericordia la persona no puede hacer nada» (El nombre de Dios es misericordia, p. 106).

Con frecuencia el ejercicio de las obras de misericordia está relacionado con los desplazamientos. Por ejemplo, para visitar a los enfermos, a los presos, para llevar alimentos, ropa o medicinas, para acompañar en un entierro. Por otra parte, tanto el ejercicio de estas obras corporales, como el de las espirituales, exige de nosotros disponibilidad para servir, para aconsejar, para enseñar al que no sabe, para corregir al que comete una infracción, para perdonar las ofensas que otros puedan hacernos, para soportar las molestias que otros nos originen. En su comentario, el papa Francisco, refiriéndose a las cuatro primeras obras de misericordia espiritual, se pregunta: «¿No tiene que ver, en el fondo, con lo que hemos llamado “el apostolado de la oreja”? Acercarse, saber escuchar, aconsejar y enseñar, sobre todo con nuestro testimonio» (El nombre de Dios es Misericordia, p. 107).

Desgraciadamente, la carretera va asociada a la muerte de bastantes centenares de personas que anualmente pierden la vida en un accidente de tráfico. La última obra de misericordia espiritual es: «Orar a Dios por los vivos y difuntos». En nuestros desplazamientos, hay tiempo para todo, también para pedir a Dios por nuestra familia, por nuestras necesidades, por las necesidades de otras personas, por los vivos y por los difuntos. O, sencillamente, para darle gracias por su ayuda y misericordia.

En la letanía, a la Virgen la invocamos como Madre de Misericordia; y en la Salvele decimos «vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos». Ponemos en sus manos a todos los conductores —profesionales o no— para que los guarde en todos sus caminos con su misericordia maternal.

Feliz fiesta de San Cristóbal, con su eucaristía, la bendición de los vehículos, donde tenga lugar, y la convivencia familiar y fraterna.

Madrid, día 3 de julio de 2016

✠ JOSÉ SANCHÉZ GONZÁLEZ
Presidente del Departamento de Pastoral de la Carretera

La Iglesia lanza una campaña de recogida de firmas contra el acuerdo de la UE con Turquía

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Las entidades de acción social de la Iglesia en España piden al Gobierno de España que no firme el acuerdo en la reunión del Consejo Europeo que se celebra los días 17 y 18 de marzo

Bajo el lema Tenemos 72 horas para actuar, las entidades de acción social de la Iglesia que trabajan con refugiados y migrantes —Cáritas, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz— lanzan hoy una campaña viral de recogida de firmas para reclamar al Gobierno de España su oposición a ratificar, en la reunión del Consejo Europeo que se celebra los próximos 17 y 18 de marzo, el principio de acuerdo alcanzado la semana pasada entre la Unión Europea y Turquía para devolver a suelo turco a los refugiados y migrantes que llegan a territorio europeo a través de la Frontera Este.

Según el texto aprobado, por cada persona siria devuelta desde la UE a Turquía, se trasladaría a una persona siria desde este país a Europa, aunque el cuándo y el cómo de ese reasentamiento son cuestiones absolutamente inciertas. El resto de personas migrantes y refugiadas procedentes de otros países que lleguen a Grecia se devolverían a Turquía.

Para las entidades promotoras de la campaña, este plan supone llevar a cabo devoluciones colectivas y tratar a las personas que huyen de la guerra y de las migraciones forzadas como monedas de cambio. Además, vulnera los derechos humanos y el estado de derecho en Europa.

No se trata de una crisis de refugiados sino de una crisis de Europa, ya que lo que se pone en juego con la firma de este acuerdo son los valores y la identidad europea. Cabe señalar, además, que tanto España como Europa tienen los medios para ayudar a estas personas.

Por esa razón, se pide al Gobierno español hospitalidad en vez de hostilidad y se exige al Consejo de la Unión Europea la protección de migrantes y refugiados con derechos, y la adopción de políticas urgentes de acogida e integración, en vez de medidas que alientan el miedo y rechazo al otro.

Además, el acuerdo, que sería contrario al Derecho Internacional y al Derecho Comunitario, ha sido rechazado también por numerosas instituciones civiles y por la inmensa mayoría del Congreso.

Las organizaciones de Iglesia que trabajan con personas migrantes y refugiadas se suman al rechazo a este acuerdo. Para ello, a través de la recogida de firmas se pide al Gobierno español que no apoye la ratificación del mismo y que defienda:

– Mantener abiertas las fronteras externas de la Unión Europea para garantizar el acceso a las personas con necesidades de protección.
– Tramitar individualmente cada solicitud de asilo y sin discriminación por razón de nacionalidad, conforme a la normativa europea e internacional.
– La prohibición de devoluciones colectivas a Turquía o a cualquier otro país.
– La necesidad de solidaridad con los países europeos a donde están llegando la mayoría de los refugiados, así como con los países limítrofes a los conflictos, que albergan las cifras más elevadas de personas refugiadas.
– Establecer vías de acceso legal y seguro a Europa, y un sistema de distribución de la población refugiada en Europa que sea justo para los Estados y para las personas refugiadas.
– La necesidad de abordar las causas por las que tantas personas abandonan involuntariamente sus hogares por el miedo, la guerra o el hambre.

Pinche AQUÍ para firmar.

Extraído de: www.alfayomega.es