Carta de la Comisión Episcopal de Migraciones para la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2016

migraciones

EMIGRANTES Y REFUGIADOS NOS INTERPELAN.
LA RESPUESTA DEL EVANGELIO DE LA MISERICORDIA

Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2016
Domingo 17 de enero de 2016

Queridos hermanos:

Vaya nuestro  saludo   afectuoso  y fraterno  para  los inmigrantes y refugiados  que estáis  en España,  así como para cuantos trabajáis con  alma y vida en estos  campos,  tan arduos como gratificantes, de la acción pastoral  de la Iglesia:  Delegaciones o secretariados diocesanos  de migraciones, Caritas , instituciones  de la vida consagrada, parroquias, asociaciones de carácter social. A todos os expresamos nuestra admiración y gratitud porque sois la mano larga    con que nuestra  Iglesia toca cada día la carne llagada de  Cristo en los pobres, como  le gusta decir  a nuestro Papa Francisco.

El trabajo, la reflexión y la toma de posturas en común,  que venís realizando entre las  diversas organizaciones  eclesiales que trabajáis con especial preferencia  en el campo socio-caritativo, ha  sido un signo elocuente  de fraternidad y de comunión eclesial.   Mantener  un discurso  común contribuirá  más eficazmente a  haceros oír,  a sensibilizar  a nuestra comunidades  en  la defensa  de los derechos de refugiados e inmigrantes y  a avanzar en el cultivo de la cultura de la acogida  e integración  de estos hermanos.

Otros años, los obispos  de la Comisión Episcopal de Migraciones  os hemos dirigido un mensaje  con motivo de la Jornada  de las Migraciones. En esta ocasión, hemos preferido que nos pongamos  todos, pastores y fieles, a la escucha del Santo Padre. Os invitamos, pues, a leer atentamente el Mensaje del Papa, que,  este año,  tiene como música  de fondo la misericordia: “ Acoger el abrazo del Padre para que, a su vez,  nuestros brazos se  abran  para estrechar  a todos, para que todos se sientan “en  casa” en  la única  familia  humana”

Cuando se celebre la Jornada de Migraciones, tendréis  todavía  vivo en el alma el misterio del Navidad en que hemos  podido  ver  la misericordia divina  hecha cercanía,  ternura y debilidad  en  el Niño de Belén. Seguro que la escena de Jesús,  huyendo durante la noche, en brazos de sus padres,   ha revivido con  dolorosa  actualidad  al  contemplar  el  drama  ingente de  los emigrantes y refugiados, de padres y madres de familia con niños en brazos,  obligados a escapar para salvar la vida, asumiendo  el riego  de la inseguridad,  de escapar a un país  cuya lengua  se ignora,  de ser vistos como extraños o de quedar  a meced  de la generosidad  o de la desconfianza de los otros.  Que nuestra  acogida no quede dominada por la desconfianza  ni por miedos o estereotipos, a veces interesados, que nos hacen recelar del que huye o sufre ¿ No hemos   visto cómo la escena de los Inocentes, arrancados de los brazos de sus madres, rotas de dolor, volvía a tomar cuerpo  en  la imagen del pequeño Aylan,  al que las olas  compasivas dejaron  en la playa,  o en  la de los  numerosos niños  o adultos  víctimas  de los bombardeos,  del fanatismo pseudo-religioso  o de los ahogados en el mar?

Detrás  de estos flujos,  en continuo aumento, está siempre la inhumanidad  de un sistema económico injusto   en que prevalece el lucro sobre la dignidad  de la persona y el bien común;  O la violencia  y la ruina que genera la guerra, la persecución  o el hambre.

“Todos los días, dice el Papa,  las historias dramáticas  de millones de hombres y mujeres  interpelan a la Comunidad Internacional, ante  la aparición de crisis humanitarias  en muchas zonas del mundo“.  Ha sido admirable  la generosidad con que  las organizaciones  de nuestras  Iglesias  han  respondido a la llamada del Papa para la acogida de refugiados.  También  ha sido muy generosa la respuesta por parte de la sociedad civil. ¿Estamos dispuestos a ir haciendo efectiva y cercana esta generosidad tanto  para los inmigrantes que ya están entre nosotros como para quienes puedan venir especialmente cuando terminen los tiempos de la primera acogida?  Debemos facilitar entonces  la integración y la cohesión social.

El Santo Padre recuerda el derecho de toda persona a vivir con dignidad,   y proclama, en consecuencia,  tanto el derecho a no tener que emigrar como el de emigrar, así como la obligación de solidaridad  entre las personas y las naciones. También habla de  la hospitalidad que posibilita un enriquecimiento compartido. Como dice el Santo Padre “la hospitalidad de hecho, vive del dar y del recibir”. Estas dos palabras “Hospitalidad y Dignidad”, las queremos subrayar también  desde la Iglesia que peregrina en España. Y que  ambas sean el marco adecuado para  reconocer, proteger y defender todos los derechos de los emigrantes y refugiados. Queremos estar ahí,  cuando se requiera nuestra ayuda a los refugiados,  pero queremos estar ahí  ya, como  muchos venís haciendo,  junto a otros solicitantes de asilo  o  migrantes que,  a veces, vagan  sin rumbo por nuestras calles y plazas.

Los flujos migratorios, como nos recuerda el Papa, son una realidad estructural. Por eso, nos invita, tras superar  la fase  de emergencia, a una profundización para entender las causas que desencadenan las migraciones, así como las consecuencias  que  de ellas se derivan. La interdependencia  internacional y la ecua  distribución de los bienes  son  dimensiones fundamentales a tener en cuenta para afrontar la realidad de las migraciones. Somos invitados, así mismo, a estar atentos a los procesos de adaptación  al nuevo contexto social y cultural, a  fomentar la cultura del encuentro y  a  lograr el respeto mutuo entre la diversas  identidades  culturales. Una cultura de solidaridad e inclusión con las personas migrantes y refugiadas que enriquezca a nuestras comunidades. Cuidando la hospitalidad como algo intrínseco de las comunidades cristianas, desde la cercanía vital a los más pobres,  incluso cuando se vea “amenazada la tranquilidad tradicional de las mismas”, como señala el Papa. “Algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles (Hebreos 13,2)”.

Os invitamos a celebrar el Jubileo de  emigrantes y refugiados.  El Papa quiere que se celebre en las Iglesia locales: “Es allí donde nos encontramos con ellos (emigrante y refugiados) cara a cara y donde nuestros encuentros  pueden  asumir una dimensión concreta”.

“En la raíz  del Evangelio  de la misericordia,  el encuentro y la acogida se entrecruzan  con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios”. Así  termina el Mensaje del  Papa. Que la lectura atenta del mismo nos  dé luz y empuje  para hacerlo realidad en cada una de nuestras Iglesias.

Os deseamos una fructuosa Jornada de Migraciones.

✠ CIRIACO BENEVENTE MATEOS
Obispo de Albacete
Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones

✠ JOSÉ SÁNCHEZ GONZÁLEZ
Obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara

✠ LUIS QUINTEIRO FIUZA
Obispo de Tui-Vigo

✠ XAVIER NOVELL GOMÁ
Obispo de Solsona

✠ JUAN ANTONIO MENÉNDEZ FERNÁNDEZ
Obispo de Astorga

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