Categoría: Consejo Pontificio para los Laicos

Dar lo mejor de uno mismo

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DICASTERIO
PARA LA FAMILIA, LOS LAICOS Y LA VIDA

DAR LO MEJOR DE UNO MISMO

Documento sobre la perspectiva cristiana
del deporte y la persona humana

 

Capítulo 1
MOTIVOS Y PROPÓSITO

Dar lo mejor de uno mismo

Dar lo mejor de uno es un tema fundamental en el deporte, ya que los atletas se esfuerzan individual y colectivamente para lograr sus objetivos en el juego. Cuando una persona da lo mejor de sí misma, experimenta la alegría del deber cumplido. Todos quisiéramos poder decir un día, con San Pablo: “He peleado hasta el fin el buen combate, he concluido mi carrera, he conservado la fe”. (2Tim 4,7). Este documento pretende ayudar al lector a entender la relación entre dar lo mejor de uno mismo en el deporte y a vivir la fe cristiana en todos los aspectos de nuestra vida. Continue reading “Dar lo mejor de uno mismo”

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Comunicado del Pontificio Consejo para los Laicos: Mensaje para la XXXI Jornada Mundial de la Juventud 2016

laicosEl Mensaje del Santo Padre a los jóvenes en la preparación de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud 2016 está centrado en el tema: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5,7).

Este es el tercer Mensaje que el papa Francisco dirige a los jóvenes. Como los precedentes, también éste está dedicado a las bienaventuranzas del Evangelio y tiene como finalidad acompañar a los jóvenes de todo el mundo en el largo y arduo itinerario espiritual hacia Cracovia, donde en el mes de julio del año que viene se celebrará la Jornada Mundial de la Juventud.

Las JMJ, herencia preciosa de san Juan Pablo II, se han convertido a lo largo de los últimos treinta años en un potente instrumento de evangelización del mundo juvenil y en una importante ocasión de diálogo entre la Iglesia y las nuevas generaciones. Esta aventura espiritual ha hecho que participaran millones de jóvenes de todos los continentes. La JMJ ha suscitado en muchos de ellos un profundo cambio de vida, el descubrimiento de una llamada connatural a su ser de jóvenes. Son tantísimas las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que han madurado después de las JMJ, y son tantos los jóvenes que, después de haber compartido esta experiencia, han decidido unir sus vidas en el sacramento del matrimonio.

En su Mensaje, el Santo Padre remarca que el tema de la XXXI JMJ introduce esta celebración en el corazón del Año Santo de la Misericordia, haciendo que se convierta en «un verdadero Jubileo de los Jóvenes de ámbito mundial». Como bien recuerda el Sucesor de Pedro, es la tercera vez que un encuentro internacional de los jóvenes coincide con un Año jubilar. Así sucedió cuando, durante el Año Santo de la Redención (1983/1984), san Juan Pablo II convocó por primera vez a los jóvenes de todo el mundo para el Domingo de Ramos. Después, durante el Gran Jubileo del Año 2000, más de dos millones de jóvenes de unos 165 países se reunieron en Roma para la XV Jornada Mundial de la Juventud. «Como sucedió en estos dos casos precedentes – dice el papa Francisco – estoy seguro de que el Jubileo de los Jóvenes en Cracovia será uno de los momentos fuertes de este Año Santo».

El Papa explica a continuación a los jóvenes cómo Dios ha revelado su misericordia en la Sagrada Escritura, demostrando su incansable fidelidad y su eterno amor, siempre dispuesto a perdonar. El Nuevo Testamento nos habla de la misericordia como «síntesis de la obra que Jesús vino a cumplir en el mundo en el nombre del Padre (cfr. Mt 9,13) […] En Jesús, todo habla de misericordia, es más, él mismo es la misericordia».

El Santo Padre invita así a los jóvenes a que experimenten en primera persona la misericordia del Señor. Y cuenta: «A la edad de diecisiete años, un día en que tenía que salir con mis amigos, decidí pasar primero por una iglesia. Allí me encontré con un sacerdote que me inspiró una confianza especial, de modo que sentí el deseo de abrir mi corazón en la confesión. Aquel encuentro me cambió la vida. Descubrí que cuando abrimos el corazón con humildad y transparencia, podemos contemplar de modo muy concreto la misericordia de Dios».

Después de haber explicado cómo el Señor ejerce su misericordia para con nosotros, el Papa invita a los jóvenes a que ellos mismos se conviertan en instrumento de esa misma misericordia hacia el prójimo. Y en modo muy concreto propone responder a su llamada: «Quisiera proponerles que, para los primeros siete meses del año 2016, elijan una obra de misericordia corporal y otra espiritual para ponerlas en práctica cada mes».

Al final de su Mensaje, el papa Francisco renueva a los jóvenes su calurosa invitación: «Faltan pocos meses para nuestro encuentro en Polonia. Cracovia, la ciudad de san Juan Pablo II y de santa Faustina Kowalska, nos espera con el corazón y los brazos abiertos. Creo que la Divina Providencia nos ha guiado para celebrar el Jubileo de los Jóvenes precisamente ahí, donde han vivido estos dos grandes apóstoles de la misericordia de nuestro tiempo. […] Jesús misericordioso, representado en la imagen venerada por el pueblo de Dios, en el santuario de Cracovia a él dedicado, los espera […]. Vayan para decirle desde lo más profundo de sus corazones: “Jesús, confío en ti”».

Ciudad del Vaticano, 28 de septiembre de 2015

Comienza en Roma la XXVII Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos

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“Encontrar a Dios en el corazón de la ciudad. Escenarios de la evangelización para el tercer milenio” será el tema de la XXVII Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, que tendrá lugar en Roma del 5 al 7 de febrero. Desde Pablo VI al papa Francisco, y pasando por Juan Pablo II, se puede advertir en el Magisterio ordinario de la Iglesia un interés creciente por la cuestión de la urbanización.

A continuación una cita que vale por todas:

“Hoy la imagen de la misión ad gentes quizá está cambiando: lugares privilegiados deberían ser las grandes ciudades, donde surgen nuevas costumbres y modelos de vida, nuevas formas de cultura, que luego influyen sobre la población. Es verdad que la «opción por los últimos» debe llevar a no olvidar los grupos humanos más marginados y aislados, pero también es verdad que no se pueden evangelizar las personas o los pequeños grupos descuidando, por así decir, los centros donde nace una humanidad nueva con nuevos modelos de desarrollo” (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, núm. 37b).

Para el papa Francisco, que, como arzobispo de Buenos Aires, había dedicado al tema una importante intervención, posteriormente publicada en el volumen “Dios en la ciudad”, la pastoral urbana es central, tal como se deduce leyendo los números 71-75 de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Desde el año 2007, según la ONU, la población urbana ha superado aquélla rural y en 2050 más del 70% de la población mundial vivirá en los centros urbanos. Se trata de un fenómeno sin precedentes en la historia de la humanidad que representa para la Iglesia un kairós, una “hora de gracia”, que presagia nuevas culturas de un rico potencial, pero a la vez una fuente de criticidad y desafíos. El objetivo de la Asamblea Plenaria es mirar este complejo y gigantesco proceso con los ojos de la fe. De hecho, aunque en apariencia la ciudad moderna secularizada paga su bienestar, sus riquezas y conquistas tecnológicas, parece que ha puesto a Dios definitivamente al margen y rebajado la fe a un mero hecho privado. Al observador atento no le pasa inadvertido que, en el corazón de muchos hombres y mujeres de la ciudad, jamás se ha adormecido la búsqueda del sentido y la sed de Dios. Con Garaudy gritan: “¡Dadnos la transcendencia!”

En particular, las numerosas “periferias geográficas y existenciales”, que pertenecen en modo estable al código genético mismo de las grandes ciudades, sacuden a la Iglesia y la empujan hoy más que nunca hacia la dirección de una conversión pastoral y misionera, para que se convierta en una Iglesia en salida, habitada por una saludable inquietud por Dios y el hombre.

Con la ayuda de expertos – sociólogos, biblistas, pastoralistas, pastores y laicos competentes –, indagaremos sobre la realidad urbana de ayer y de hoy, para entender las dinámicas, los lenguajes, las oportunidades y las debilidades. Lo haremos con la finalidad de delinear los escenarios de una nueva evangelización. Revelaremos juntos las coordenadas actuales de la pastoral urbana, deteniéndonos en la parroquia de la ciudad, en la estética de la “geografía de la gracia” en el contexto urbano, en los agentes pastorales y, más en particular, en la figura de los laicos, cristianos y ciudadanos, tomados individualmente o en grupo. Meditaremos en los itinerarios capaces de ayudar al hombre de la ciudad a que descubra y encuentre al Señor que nos precede en la ciudad de los hombres. Hablaremos del encuentro como estrategia del actuar, para comunicar a Dios en el corazón de la ciudad. Escucharemos los testimonios de los que han hecho de la ciudad su campo de apostolado predilecto. Nuestra reflexión estará anclada en la Biblia, que nos descubrirá las ambigüedades que, desde siempre, acompañan a la ciudad, pero sobre todo nos ayudará a comprender su significado profundo comolocus teológico, que es el terreno donde se juega la Historia de la Salvación y el lugar donde el mismo cristianismo nace.

Se trata de la primera asamblea después del nombramiento de los nuevos Miembros y Consultores del dicasterio por parte del papa Francisco. Será, por tanto, una ocasión para conocerse y reforzar la comunicación. Los nuevos nombrados serán introducidos en la naturaleza del dicasterio, en sus actividades y su rol.

(Pontificio Consejo para los Laicos)