VIDEO: El Papa Francisco sorprende a líderes mundiales con una charla TED

VATICANO, 26 Abr. 17 / 05:10 am (ACI).- El Papa Francisco sorprendió a un auditorio de líderes mundiales reunidos en Vancouver, Canadá, con una charla TED en la que reflexionó sobre la importancia de construir un futuro juntos.

El Santo Padre dirigió su mensaje en el formato TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño), una organización sin fines de lucro que invita a diversos expertos para reflexionar sobre temas variados que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación, cultura, negocios, cuestiones globales, tecnología, desarrollo y entretenimiento.

Entre los conferencistas que ya han participado en este formato están el Expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, los ganadores del Premio Nobel James D. Watson, Murray Gell-Mann, y Al Gore; el cofundador de Microsoft, Bill Gates, los fundadores de Google Sergey Brin y Larry Page. Sigue leyendo

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Tiempo de sanación, no de lamentaciones

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TIEMPO DE SANACIÓN, NO DE LAMENTACIONES

Nota sobre la
«Ley de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación
por razón de orientación e identidad sexual en la Comunidad de Madrid»

El pasado día 14 de julio, la Asamblea de la Comunidad Autónoma de Madrid aprobó la «Ley de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual en la Comunidad de Madrid». La Ley ha sido publicada, el pasado 21 de julio, en el Boletín Oficial de la Asamblea de Madrid. Ante este hecho, queremos, con todo el respeto hacia los que han promovido esta ley y sus posibles destinatarios, manifestar públicamente las siguientes consideraciones dirigidas a los fieles católicos de nuestras diócesis, sin menoscabo de otras profundizaciones posteriores.

1. Inspirada por una antropología no adecuada que niega la diferencia sexual varón-mujer y la unidad de la persona cuerpo-espíritu, esta ley se halla en contradicción con la moral natural, acorde con la recta razón, y pretende anular la enseñanza pública de la Biblia (Cf. Carta a los Romanos 1, 24-27; Primera carta a los Corintios 6, 9-10; Primera carta a Timoteo 1, 10, etc.), del Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 2357-2359) y del resto del Magisterio de la Iglesia referido al designio de Dios sobre el varón y la mujer. Más aún, pretende prohibir, incluso, rezar públicamente por las personas que suplican la oración para un cambio de orientación en su vida (Ej: Art. 4-b, Art. 3-o, Art. 70-4-c, Art.72-3).

2. La mencionada Ley, desde sus presupuestos y normativa, nos parece, sin afrontar exhaustivamente todos sus aspectos:

a. Un ataque a la libertad religiosa y de conciencia (Ej: Art. 3-o, Art. 70-4-c, Art. 72-3).

b. Un ataque y censura al derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias creencias y convicciones. Del mismo modo es un atropello a los idearios que inspiran la libertad de enseñanza (Cf. Capítulo XI, Medidas en el ámbito educativo. Ej: Art. 29-2, Art. 31-9, Art. 32, Art. 34).

c. Un atentado a la libertad de expresión, a la libertad de cátedra, a la libertad de los científicos y profesionales en la búsqueda de la verdad, y a la libertad de las personas para orientar su vida o para pedir ayuda, incluso religiosa, en aquello que crean necesitar (Cf. Capítulo XI, Medidas en el ámbito educativo; y Capítulo XII, Medidas en el ámbito de la salud. Ej: Art. 3-o, Art. 31, Art. 36, Art. 70-4-c, Art. 72-3). Consideramos, por ello, que se trata, en su esencia, de una ley arbitraria que no contempla ni siquiera la objeción de conciencia.

3. Los partidos políticos del arco parlamentario, también los grandes sindicatos, la mayoría de los medios de comunicación y muchas de las grandes empresas quieren imponer “ideológicamente” un “pensamiento único” que anule la libertad y el coraje de buscar la verdad de la persona humana, en su unidad cuerpo-espíritu y en su diferencia sexual varón-mujer. Cuando no se busca la Verdad, cuando no se respetan ni siquiera los argumentos de la biología inherente a la genealogía de la persona, se impone por ley la ideología – en este caso la “ideología de género” – y se coacciona la libertad con sanciones y persecución: nada nuevo bajo el sol.

4. Al recibir el premio Carlomagno, el papa Francisco ha invitado a construir un nuevo humanismo para Europa basado en la capacidad de integrar, de dialogar y de construir, recordando que en esta tarea la Iglesia puede y debe ayudar, cumpliendo su misión: «el anuncio del Evangelio, que hoy más que nunca se traduce principalmente en salir al encuentro de las heridas del hombre, llevando la presencia fuerte y sencilla de Jesús, su misericordia que consuela y anima» (Discurso, 6.5.2016). Entre las víctimas reales de nuestra cultura del relativismo no lo son menos quienes sufren la confusión sobre su propia identidad; una confusión que, con leyes como esta, se verá aún más agravada. El mismo Papa Francisco nos ha pedido no caer «en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada» (Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris laetitia, 56).

5. «No es tiempo de lamentaciones, sino de sanación», como ha recordado nuestro hermano el obispo de Lincoln (EEUU), citando a Boecio, ante medidas legislativas similares de la administración Obama (cf.Carta 17.5.2016). Para salir al encuentro de las heridas del corazón, como nos pide el papa Francisco, es necesario y urgente promover una acción conjunta de las familias y de las asociaciones católicas en orden a defender, con todos los medios legítimos y en todas las instancias que corresponda, la libertad religiosa y de conciencia, la libertad de los padres a educar a sus hijos según sus propias creencias y convicciones, la libertad de enseñanza y los demás derechos fundamentales que, creemos, se conculcan gravemente en esta Ley. Si nosotros callamos gritarán las piedras (Cf. Lc 19, 40). La sanación de las heridas provocadas por estas medidas legislativas no se logra con la confrontación, que deriva en descalificaciones y amenazas de demandas judiciales. Porque queremos integrar, dialogar y construir, pedimos la colaboración de todas las personas de buena voluntad con verdaderos criterios de comunión, y especialmente a nuestros fieles les pedimos su oración y su participación activa que nazca de auténticos criterios eclesiales.

6. Ahora, más que nunca, es necesario llevar la misericordia sanadora de Jesucristo a este mundo. Llamamos a los católicos de nuestras diócesis comprometidos en el servicio de la política, de la sanidad y de la educación, así como a los esposos y padres de familia, a las personas consagradas y sacerdotes, a colaborar, cada cual según su propia vocación, en la edificación de una cultura que venza las mentiras de las ideologías y se abra a la verdad de la creación y de la persona humana, garantía ineludible de la libertad. Bien sabemos que en esta tarea, verdaderamente misionera, necesitamos orar con las palabras del mismo Cristo, pidiendo al Padre: líbranos del mal. Luchamos contra el mal ganando para Jesucristo cada corazón, acudiendo a la intercesión de la Santísima Virgen María e invocando a San Miguel Arcángel. Luchamos contra el mal llevando el bálsamo de la misericordia a los que sufren la herida de la confusión y del error: su médico es Cristo y el hospital de campaña donde llevarlos y sanarlos es la posada de la Iglesia. Luchamos contra el mal, llevando a nuestras vidas lo realizado el pasado tres de junio al consagrar nuestras diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, fuente de la verdadera misericordia y de la verdadera paz.

Que la Sagrada Familia de Nazaret y Santiago Apóstol, protejan e intercedan por el futuro de nuestras familias y la paz de nuestro pueblo.

Con nuestra bendición,

López de Andujar firma
Joaquín Mª López de Andujar y Cánovas del Castillo
Obispo de Getafe

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José Rico Pavés
Obispo titular de Mentesa
y auxiliar de Getafe

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Juan Antonio Reig Pla
Obispo Complutense

7 de agosto de 2016
XIX Domingo del Tiempo Ordinario
Año Jubilar de la Misericordia

El Papa Francisco decide que se abra un nuevo albergue para las personas sin hogar

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El papa Francisco no se ha olvidado de las personas sin techo que viven cerca de la plaza de San Pedro. Después de las duchas, el barbero, los paraguas, los sacos de dormir o la visita a los Museos Vaticano, el Pontífice ha decidido que se abra un albergue cerca del Vaticano para darle reparo durante la noche.

Según ha explicado la agencia italiana Ansa, la estructura –que se ubicará en un inmueble que se ha quedado libre tras el traslado de una agencia de viajes humanitarios– tendrá a disposición unas 30 camas. Después de varias búsquedas, se ha elegido este lugar en via dei Penitenzieri, en el cruce con Borgo Santo Spirito. Se tratará de un lugar dedicado exclusivamente al alojamiento nocturno, abierto desde por la noche hasta primera hora de la mañana y donde trabajarán voluntarios.

Aún no se ha fijado la fecha de la apertura del servicio. De hecho, las obras de reestructuración del edificio se están realizando aún. Como sucedió con las otras iniciativas, también la del albergue está gestionada por la Limosnería Apostólica, guiada por monseñor Konrad Krajewski.

Mientras se espera que este centro cercano al Vaticano abra sus puertas, los sin techo de Roma pueden también dirigirse a otros centros de acogida que gestiona la iglesia local y otras instituciones eclesiásticas. Cáritas diocesana, la Comunidad de San Egidio o el Servicio Jesuita a Refugiados velan cada día por atender las necesidades primarias de los más necesitados de la ciudad.

(ZENIT)

Mensaje de la Comisión Episcopal de Pastoral Social con motivo del Día de la Caridad 2015

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La Eucaristía, antídoto frente a la indiferencia
Festividad del Corpus Christi
Domingo 7 de junio de 2015

El papa Francisco ha denunciado con frecuencia la indiferencia como uno de los grandes males de nuestro tiempo. El olvido de Dios y de los hermanos está alcanzando dimensiones tan hondas en la convivencia social que podemos hablar de una “globalización de la indiferencia” .

Ante esta dolorosa realidad, los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social os invitamos a contemplar, celebrar y adorar a Jesucristo en el sacramento de la Eucaristía como el medio más eficaz para vencer y superar la indiferencia. La Eucaristía tiene el poder de trasformar el corazón de los creyentes, haciendo así posible el paso de la “globalización de la indiferencia” a la “globalización de la caridad”, impulsándonos a la vivencia de la comunión fraterna y del servicio a nuestros semejantes.

1. La Eucaristía, sacramento de comunión con Dios y los hermanos: «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1Cor 12,26)

El apóstol Pablo les decía a los cristianos de Corinto que la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo tiene el poder de establecer una comunión tan fuerte entre quienes creen en Él que aleja del corazón humano la indiferencia y la división: «El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo? Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan» (1Cor 10,16-17).

Esta comunión eucarística, que nos transforma en Cristo y nos permite crecer como miembros de su cuerpo, nos libera también de nuestros egoísmos y de la búsqueda de los propios intereses. Al entrar en comunión con los sentimientos de Cristo, muerto y resucitado por nuestra salvación, se nos abre la mente y se ensancha el corazón para que quepan en él todos los hermanos, especialmente los necesitados y marginados. «Quien reconoce a Jesús en la Hostia santa, lo reconoce en el hermano que sufre, que tiene hambre y sed, que es extranjero, que está desnudo, enfermo o en la cárcel; y está atento a cada persona, se compromete, de forma concreta, en favor de todos aquellos que padecen necesidad».

“Nuestra participación en el cuerpo y la sangre de Cristo sólo tiende a convertirnos en aquello que recibimos” (San León Magno) : cuerpo de Cristo entregado y sangre derramada para la vida del mundo. Desde la comunión con Cristo llegamos a ser siervos de Dios y de los hombres. De este modo, la Eucaristía constituye, en palabras de Benedicto XVI, «una especie de antídoto» frente al individualismo y la indiferencia, y nos impulsa a lavar los pies a los hermanos.

2. La Eucaristía, sacramento que nos compromete con los hermanos: «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9).

De la Eucaristía derivan el sentido profundo de nuestro servicio y la responsabilidad en la construcción de una Iglesia fraterna y esperanzada, así como de una sociedad solidaria y justa. Esta sociedad no se construye ni se impone desde fuera, sino a partir del sentido de responsabilidad de los unos hacia los otros. Como miembros del Cuerpo de Cristo descubrimos que el gesto de compartir y la vivencia del amor es el camino más adecuado para superar la indiferencia y globalizar la solidaridad.

En este mismo sentido, la campaña de Cáritas nos plantea este año una pregunta muy directa y concreta: «¿Qué haces con tu hermano?». A esta pregunta, no podemos responder como Caín: «¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?» (Gn 4,9). Hoy y siempre estamos llamados a preguntarnos dónde está el hermano que sufre y necesita nuestra presencia cercana y nuestra ayuda solidaria.

La solidaridad, como nos recuerda el papa Francisco, es «más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad (…), es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra, la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales».

Ante esa multitud de hermanos que sufren, debemos mostrar nuestra especial cercanía y afecto hacia quienes claman y esperan de nosotros una mayor solidaridad. No podemos ser indiferentes:

• Ante la muerte violenta de miles de cristianos, en distintos países de la tierra, por el simple hecho de mostrar el amor de Dios a sus hermanos y por confesar a Jesucristo como único salvador de los hombres.

• Ante la situación de tantos cristianos y no cristianos que, a pesar de la corrupción y de las dificultades de la vida diaria, actúan con honestidad, trabajan por la justicia y se esfuerzan por atender a las necesidades más inmediatas de los empobrecidos. Hemos de colaborar en la promoción de su desarrollo integral y en la transformación de las estructuras sociales injustas.

• No podemos ser indiferentes ante los millones de hermanos nuestros que siguen sin acceso al trabajo, tienen puestos de trabajo que no les permiten vivir con dignidad y se ven abocados a la emigración. Pensamos de manera especial en los jóvenes, en los parados de larga duración, en los mayores de 50 años a los que se les cierra el acceso a un puesto de trabajo y en las mujeres víctimas de discriminación laboral y salarial.

• Tampoco podemos pasar por alto a los que no tienen vivienda o se ven privados de ella por los desahucios. Ésta es otra de las muchas heridas sociales que acentúa la precariedad y la desesperación de miles de personas y familias.

• Nos duele y nos debe seguir doliendo la pobreza y el hambre en el mundo, sobre todo cuando la humanidad dispone de los medios y recursos necesarios para acabar con ella, como nos recuerda Cáritas Internationalis en la campaña “Una sola familia. Alimentos para todos”.

• No queremos acostumbrarnos a las historias de sufrimiento y de muerte que se repiten en nuestras fronteras. A las de los miles de hombres y mujeres que huyen de las guerras, del hambre y la pobreza y no ven respetados sus derechos ni encuentran en el camino políticas migratorias que respeten su dignidad y su legítima búsqueda de mejores condiciones de vida.

• Particular preocupación deben suscitar entre nosotros los miles de personas que en nuestra propia tierra son objeto de trata, así como las que se ven abocadas a situaciones de prostitución, en su mayoría mujeres, y que constituyen la nueva esclavitud del s. XXI.

3. Transformados en Cristo, globalicemos la misericordia

Ante los planteamientos culturales y sociales del momento presente, que generan tanta marginación y sufrimiento, estamos llamados a dejarnos afectar por la realidad y por la situación social que sufren nuestros hermanos más débiles y necesitados. Es urgente romper el círculo que nos aísla llevándonos a un individualismo que hace difícil el desarrollo del amor y la misericordia en nuestro corazón. Como nos recuerda Jesucristo, la salvación y la realización personal y comunitaria pasan por el riesgo de la entrega: «El que quiera ganar su vida la perderá y el que esté dispuesto a perderla la ganará» (Mc 8,35).

La clave para salir de la indiferencia está en entregarse a los demás como lo hace Jesús. Él sigue partiendo su Cuerpo y derramando su Sangre en la Eucaristía para que nadie pase hambre ni tenga sed. Por eso, mientras veneramos y adoramos solemnemente en nuestros templos, plazas y calles a Jesús Eucaristía en la fiesta del Corpus Christi, le decimos:

Gracias, Señor, por este don admirable,
sacramento de tu presencia viva entre nosotros
y de comunión con Dios y los hermanos.
No permitas que nos dejemos vencer por la indiferencia.
Que nadie tenga la tentación de estar contigo,
de amarte y de servirte,
sin estar con los pobres,
amar a los que sufren
y servir a los necesitados.
Que nuestra contemplación, adoración
y participación en el misterio de la Eucaristía
nos identifique contigo,
nos ayude a superar la indiferencia
y a globalizar tu amor y tu misericordia.

15 de mayo de 2015

✠ Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño
Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social

✠ Atilano Rodríguez Martínez
Obispo de Sigüenza-Guadalajara

✠ Alfonso Milián Sorribas
Obispo emérito de Barbastro-Monzón

✠ Josep Àngel Sáiz Meneses
Obispo de Terrassa

✠ Manuel Sánchez Monge
Obispo de Santander

✠ Jesús Fernández González
Obispo auxiliar de Santiago de Compostela

La doctrina social de san Juan Pablo II es más actual que nunca

francisco1El Santo Padre Francisco ha recibido esta mañana a los miembros de la Fundación Juan Pablo II. En el discurso que les ha dirigido, el Papa ha señalado que “la canonización del papa Juan Pablo II ha dado un nuevo impulso al trabajo de la Fundación al servicio de la Iglesia y de la evangelización. “Lo ha hecho, si es posible, aún más universal, como universal es el culto que ahora realiza el pueblo de Dios”, ha asegurado.

Por otro lado, Francisco ha precisado que esta Fundación ofrece una preciosa contribución para que la herencia espiritual de este santo Pontífice continúe fecundando el gran campo de la Iglesia y sostenga su camino en la historia.

Asimismo, ha querido dar las gracias en particular por las iniciativas de carácter educativo que llevan adelante a favor de los jóvenes, recordando que Juan Pablo II siempre tuvo un gran amor por los jóvenes y una especial atención pastoral por ellos. Esta Fundación contribuye para que –ha subrayado el Papa– su carisma y su paternidad continúen aportando frutos.

El Pontífice ha indicado a los presentes que también ofrecen a laicos y sacerdotes “oportunidades preciosas para enriquecer su formación, para estar más preparados y acompañar a las comunidades en los desafíos culturales y pastorales de nuestros días”. Y ha añadido que “para este fin podéis extraer del rico magisterio de doctrina social que san Juan Pablo II ha dejado, y que se demuestra más actual que nunca”. Basta pensar –ha proseguido el Papa– en una de las palabras clave de su magisterio que es “solidaridad”. “Una palabra que quizá alguno ha pensado que debería desaparecer, pero que en realidad conserva hoy toda su fuerza profética”, ha subrayado Francisco.

Para concluir, el Pontífice ha recordado a los miembros de la Fundación que es importante que vivan esta solidaridad entre ellos, “alimentándola continuamente con la fraternidad cristiana, a su vez animada por la oración y la docilidad a la Palabra de Dios”.

(ZENIT)

Políticas de desarrollo social que aborden la dimensión espiritual y moral de la persona humana

haiti-nuntius-erzbischof-von-port-au-prince-bernardito-auza-c-kirche-in-notEl arzobispo Bernardito Aúza, Observador Permanente de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York , intervino el pasado 10 de febrero en la 53 sesión de la Comisión por el desarrollo social. En su discurso, el nuncio destacó la preocupación de la Santa Sede ante el crecimiento económico que aún ofreciendo nuevos desafíos, no ha beneficiado por igual a toda la sociedad.

”Con el fin de ser sostenible y para el beneficio de todos, el desarrollo social debe ser ético, moral y estar centrado en la persona -dijo-. Debemos prestar atención a los indicadores que dan una imagen completa del bienestar de cada individuo en la sociedad, promoviendo al mismo tiempo políticas que fomenten un enfoque verdaderamente integral para el desarrollo de la persona humana en su conjunto”.

”No es suficiente tener un empleo remunerado sino un trabajo digno y seguro. Invertir en la educación, el acceso a servicios básicos de salud y la creación de redes de seguridad social son factores primarios para mejorar la calidad de vida de la persona y asegurar una distribución equitativa de la riqueza y de los recursos en la sociedad. Y sólo colocando a la persona humana en el centro del desarrollo y fomentando las inversiones y políticas que respondan a las necesidades reales, el progreso hacia la erradicación de la pobreza seguirá siendo permanente y la sociedad será más resistente a posibles crisis”.

El arzobispo señaló que la economía de mercado no existe para servirse a si misma sino para servir al bien común de toda la sociedad, y resaltó la importancia de prestar mayor atención al bienestar de los más vulnerables. A esto añadió que el desarrollo integral auténtico de la persona y la erradicación de la pobreza sólo puede lograrse centrándose en la importancia de la familia para la sociedad, y adoptando un enfoque estratégico basado en la verdadera justicia social, con el fin de ayudar a reducir el sufrimiento de millones de hermanos y hermanas. Para ello las políticas de desarrollo social deben abordar no sólo las necesidades de la vida económica y política, sino también la dimensión espiritual y moral de toda persona humana.

(VIS)