Categoría: EEUU

«¿Estás listo para casarte?»: los obispos de Estados Unidos quieren que tengas un matrimonio feliz

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(Fernando de Navascués / ReL)

La Conferencia Episcopal de Estados Unidos es una de esas instituciones que cree que, si bien hay que ayudar a superar las crisis de los matrimonios que están en dificultades, no hay que descuidar una correcta y profunda preparación al matrimonio católico de todas aquellas parejas que se encaminan a él. Muestra de ello son las páginas web For your marriage y su versión en español Por tu matrimonio. Se trata de unos espacios dedicados a inspirar, ayudar y exhortar a los novios a vivir más plenamente su relación de pareja. Son webs que ofrecen ayuda práctica y asesoramiento para quienes desean tener una relación seria y comprometida de cara al matrimonio católico, aunque también están pensadas para ayudar a quienes ya están en él. Es más, incluso, tiene un espacio para madres solteras o madres solas. Sigue leyendo “«¿Estás listo para casarte?»: los obispos de Estados Unidos quieren que tengas un matrimonio feliz”

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Videomensaje del Papa Francisco a la Asamblea General de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América: Nuestro gran desafío es crear una cultura del encuentro

15 de noviembre de 2016.- Ofrecemos a continuación el texto del Videomensaje enviado del Santo Padre a la Asamblea General de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América (USCCB) que se celebra en Baltimora, Maryland, dal 14 al 17 de noviembre de 2016: Sigue leyendo “Videomensaje del Papa Francisco a la Asamblea General de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América: Nuestro gran desafío es crear una cultura del encuentro”

Mons. Chaput recuerda y reitera en su diócesis la necesidad de vivir la castidad a los divorciados que se acerquen a la Confesión y la Eucaristía

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Mons. Chaput, Arzobispo de Filadelfia, publicó el 1º de julio, para su diócesis unas «Orientaciones pastorales para la implementación de ‘Amoris Laetitia’» en plena fidelidad y reafirmación de las enseñanzas del Señor y de su Iglesia.

El arzobispo asume su tarea de pastor en estos momentos en los que reina en muchos sitios, como mínimo, la confusión: «como todos los documentos magisteriales, Amoris Laetitia es entendida mejor cuando se lee dentro de la tradición de la vida y enseñanza de la Iglesia» y afirma que para los casos sensibles de conciencia se requiere la guía de la Iglesia, ya que «la doctrina católica deja claro que la conciencia subjetiva del individuo nunca debe ser orientada en contra de la verdad moral objetiva como si la conciencia y la verdad fueran dos principios en competencia a la hora de tomar decisiones morales».

Estas «Orientaciones» de Mons. Chaput se suman a las que recientemente otros obispos del mundo están publicando, más que para la correcta interpretación de la Exhortación Apostólica para la correcta puesta en práctica. En el caso del Arzobispo de Filadelfia adquiere especial relevancia porque ha sido elegido por los obispos de la Conferencia Episcopal de su país como Presidente del comité de los Obispos de Estados Unidos sobre la implementación de la Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Letitia.

Para recibir la Comunión Eucarística, las orientaciones recuerdan e insisten que todos los fieles deben estar adecuadamente preparados, lo cual incluye la confesión sacramental de todos los pecados graves y un firme propósito de cambiar antes de acceder a la Comunión.

En el ‘caso’ de los divorciados vueltos a casar, Mons. Chaput dice, en continuidad con el magisterio bimilenario de la Iglesia, reafirma la Familiaris Consortio:

«Con los divorciados y vueltos a casar, la doctrina de la Iglesia les requiere abstenerse de la intimidad sexual. Esto aplica incluso si ellos deben (para el cuidado de sus hijos) continuar viviendo bajo el mismo techo. Sobrellevar el vivir como hermano y hermana es necesario para los divorciados y vueltos a casar civilmente para recibir la reconciliación en el Sacramento de la Penitencia, lo cual les abriría el camino hacia la Eucaristía. Estos individuos son motivados a acudir regularmente al sacramento de la Penitencia, teniendo el recurso a la gran misericordia de Dios en ese sacramento si fallan en su castidad».
Que el Arzobispo haya ejercido su ministerio en la diócesis encomendada, enseñando lo que la Iglesia enseña y sin ambigüedades ayuda a entender la campaña que se está desatando contra él. No es tan comprensible que esa campaña venga de «sectores» que se llenan la boca con la «descentralización», aunque para ellos pido comprensión, debe ser duro que una de las conferencias episcopales más numerosas hayan elegido precisamente a Chaput para la correcta interpretación y aplicación de la Amoris Laetitia en su país, porque marcará el camino de otras diócesis, y ojalá, también sirva de ejemplo a otros países.

Veremos qué hacen alemanes y holandeses, por ejemplo, y si se confirman o desmienten los miedos justificados de quienes preveían (preveíamos) una anglicanización de la Iglesia Católica.

El documento de «Orientaciones» es precioso. Un buen ejemplo de triple munus episcopal: santificar, enseñar y gobernar. Y aunque recomiendo su lectura completa, no me resisto a resumir los aspectos más importantes (me he basado en traducción de GaudiumPress)

Porque más allá de la cuestión concreta de los divorciados vueltos a casar, Chaput «utiliza» la pastoral para recordar la acción de la gracia, la belleza del matrimonio, la ayuda constante del Señor que siempre ofrece los medios para seguirle.

Hermenéutica y praxis de continuidad

Y por eso quiere unirse al propósito del Santo Padre de «fortalecer las familias existentes, alcanzar aquellas cuyos matrimonios han fallado, incluyendo a quienes se han alienado de la vida de la Iglesia». Por este motivo estipula acciones para «acompañar con sensibilidad a quienes tienen una comprensión imperfecta de la enseñanza cristiana sobre el matrimonio y la vida familiar, quienes no viven de acuerdo con la creencia católica y sin embargo desean estar más plenamente integrados a la vida de la Iglesia, incluyendo los Sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía».

Sobre las parejas unidas en matrimonio, Mons. Chaput reiteró que la unión sacramental es «por su naturaleza, es permanente, monógama y abierta a la vida». El Arzobispo determinó que cada plan pastoral de atención a los matrimonios debe hacer énfasis en la gracia sacramental de forma que las parejas puedan «beber» de esta fuente y «experimentar el poder del sacramento para fortalecer su relación, no sólo como una idea sino como una realidad que impacta su vida diaria de matrimonio». También solicitó alentar la oración en común, la lectura de las Sagradas Escrituras y la frecuencia de los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía.

Cuidado pastoral: Dios es fiel

Para las personas separadas o divorciadas, los sacerdotes deben ofrecer amistad y comprensión y presentarles seglares que puedan brindar guía y ayuda para que puedan mantenerse fieles incluso bajo circunstancias de presión. Las personas separadas deben ser conscientes de no poder volver a unirse en otro Matrimonio y dedicarse a sostener a su familia mientras cumplen sus deberes cristianos. Por este motivo deben acudir frecuentemente a los Sacramentos y recibir el apoyo de la comunidad. «Dios es fiel con ellos incluso si sus cónyuges no lo son, esta es una verdad que los demás católicos deberían reforzar».

Para casos especiales se puede investigar si existe una causa de nulidad en el sacramento, lo cual «no puede ser concedido de forma informal o privadamente por sacerdotes individuales» y requiere recurrir al tribunal eclesiástico competente. «Debido a que el matrimonio es una realidad pública, y porque la determinación sobre la validez de un matrimonio afecta las vidas, derechos y deberes de todas las partes afectadas por él, debe existir un proceso canónico y una decisión por parte de una autoridad apropiada bajo la ley canónica», declaró el prelado.

Para los divorciados y vueltos a casar, las nuevas directivas determinan investigar si existe nulidad en la primera unión y recuerda que si una o las dos personas tienen una unión válida previa, no se puede considerar un segundo matrimonio y se conserva un importante deber con respecto a los hijos de ese matrimonio. El Arzobispo pide a los sacerdotes trabajar para que estas personas no se vean a sí mismos como «fuera» de la Iglesia, ya que como bautizados pueden y deberían asistir a la Eucaristía y participar en las actividades de la parroquia. De igual manera, los hijos de estas uniones o los matrimonios anteriores deben ser integrados en la vida parroquial y formados en la fe.

Fromación de la conciencia

Un especial énfasis hace la directiva sobre el proceso de reflexión de los creyentes en esta situación, que debe contar con la ayuda de los sacerdotes para formar sus conciencias de acuerdo a la verdad. «Esta es una auténtica obra de misericordia. Debe ser realizada con paciencia, compasión y un deseo genuino del bien para todos los involucrados, sensible a las heridas de cada persona y conducir con amabilidad a cada uno hacia el Señor», indicó. El propósito de la Iglesia no es condenar sino buscar la plena reconciliación con Dios y con el prójimo.

Comulgar en estado de gracia

Para recibir la Comunión Eucarística, las directivas recuerdan que todos los fieles deben estar adecuadamente preparados, lo cual incluye la confesión sacramental de todos los pecados graves y un firme propósito de cambiar antes de acceder a la Comunión. «Con los divorciados y vueltos a casar, la doctrina de la Iglesia les requiere abstenerse de la intimidad sexual. Esto aplica incluso si ellos deben (para el cuidado de sus hijos) continuar viviendo bajo el mismo techo», estipula el texto. «Sobrellevar el vivir como hermano y hermana es necesario para los divorciados y vueltos a casar civilmente para recibir la reconciliación en el Sacramento de la Penitencia, lo cual les abriría el camino hacia la Eucaristía. Estos individuos son motivados a acudir regularmente al sacramento de la Penitencia, teniendo el recurso a la gran misericordia de Dios en ese sacramento si fallan en su castidad».

Sin embargo, el texto advierte que incluso cumpliendo estas condiciones, «el triste hecho continúa siendo que, hablando objetivamente, su estado público y condición de vida en la nueva relación son contrarios a la enseñanza de Cristo en contra del divorcio», por cuanto los sacerdotes que ofrecen la comunión a estos creyentes deben hacerlo de manera que no pueda interpretarse como un apoyo al divorcio y no pueden delegar en estos fieles posiciones de responsabilidad en la parroquia ni ministerios litúrgicos. «Esto puede ser una enseñanza dura para muchos, pero cualquier cosa menor confundiría a las personas sobre la naturaleza de la Eucaristía y de la Iglesia».

Personas con atracción al mismo sexo

Finalmente, el texto dedica su atención a las personas con atracción al mismo sexo, recordando que estas personas están igualmente obligadas a una vida en castidad como todas las demás, así como participan del llamado universal a la santidad. La expresión de intimidad sexual está reservada al Matrimonio, por cuanto quienes no pueden acceder a este sacramento deben vivir «castamente por el Reino de Dios» y contar con el apoyo de la Iglesia, especialmente con el auxilio de la gracia en el Sacramento de la Penitencia. De una manera análoga a otras situaciones, quienes públicamente vivan de una forma contraria al testimonio de la Iglesia no pueden ser aceptados en la vida de la comunidad sin socavar la fe de otras personas, por cuanto dicha confusión debe ser evitada, por cuanto no pueden tener posiciones de responsabilidad en una parroquia ni tener ninguna función o ministerio litúrgico.

El obispo de Madison ordena situar todos los Sagrarios en el lugar que les corresponde

Mons. Robert Morlino, obispo de Madison (Wisconsin, EE.UU), explica en una entrevista la razón por la que ha ordenado que antes de octubre del 2018 todas las parroquias de su diócesis deben tener el Sagrario en el lugar más preeminente de los templos, en el centro del altar mayor.

morlinoalarg.jpg(Trent Beattie/NCRegister) Fue muy común en los años siguientes al Concilio Vaticano II retirar los sagrarios de los altares mayores de los presbiterios de las iglesias. Muchos vieron en ello una manera de transformar los templos para que pasaran de ser la casa de Dios a serla casa del pueblo, algo que pareció útil para hacer presente al catolicismo en el mundo moderno.

Sin embargo, el obispo Robert Morlino ve la situación de otra manera. El prelado, de 69 años, nacido en Scranton (Pennsylvania), advierte que el templo no es la casa del pueblo, sino la casa de Dios (domus Dei). Una vez eso queda establecido, cree el prelado, la reverencia se convierte en la norma habitual de comportamiento de los fieles.

Este convencimiento lleva a Mons. Morlino a devolver el sagrario a la posición más preeminente en la iglesia Catedral de Santa Elena, en Helena, Montana, durante el corto tiempo que sirvió allí como obispo.  Al ser nombrado obispo de Madison, Wisconsin, en el 2003, esa misma idea sobre el lugar adecuado para el sagrario –de acuerdo al canon 938 del Código de Derecho Canónico– empezó a hacerse clara para los párrocos de su diócesis.  Algunas parroquias reubicaron sus sagrarios apropiadamente, pero otras aún no lo han hecho, así que el año pasado se estableció como fecha límite para hacerlo el mes de octubre de 2018.

Recientemente, Mons. Morlino concedió una entrevista sobre esta fecha límite, sobre la música sacra de la diócesis de Marquettte en Michigan y sobre algunos conceptos litúrgicos generales.

¿Por qué instruyó a los párrocos de la diócesis para que trasladen los sagrarios al centro del altar mayor si no lo han hecho todavía?

Será una sorpresa para muchos fuera de la diócesis, pero el asunto de la ubicación del sagrario no es algo reciente. Empecé a hablar a los párrocos de Madison sobre este tema cuando llegué hace 12 años. Así lo hice porque, de hecho, el templo es la casa de Dios y el sagrario debería estar colocado en el centro del templo. Desde entonces, algunos párrocos han seguido esta instrucción, pero aún hay trabajo por hacer, así que pusimos una fecha límite.

Para una comprensión básica sobre la ubicación del sagrario o cualquier otra práctica relacionada con el templo, debe entenderse siempre que estamos hablando de la casa de Dios. Si fuera una cuestión simple, si el templo fuera nuestra casa, habría margen para decidir lo que ponemos y dónde lo ponemos. Si fuera nuestra casa, cantaríamos canciones que nos puedan parecer llamativas, podríamos poner cuadros sobre temas sin relación con la historia de la salvación y podríamos poner a un lado a Nuestro Señor.

Sin embargo, como el templo es, de hecho, la casa de Dios, su presencia en el Santísimo Sacramento debe estar en el frente y en el centro. Una vez que eso se cumple, todo lo demás queda en su lugar correcto. Si Nuestro Señor es entronizado en la parte más preeminente del templo, se hace claro de inmediato que allí solo cabe una música que sea sacra, que el arte que muestra solo puede ser sagrado: es un edificio sagrado, separado para adorar al Señor en espíritu y en verdad.

¿Qué piensa sobre las objeciones que dicen que trasladar el sagrario desplazará al coro o evitará que la gente participe en la Misa?

Esas objeciones no se dan cuenta de cuál es el centro de nuestra fe: la persona de Jesucristo. Jesús es nuestro Rey y Señor, y eso debemos mostrarlo claramente en la liturgia, no esconderlo. La forma en que se distribuye lo que hay el templo demuestra en qué creemos. Cuando el coro está detrás del altar o en el presbiterio, se manda un mensaje equivocado –decimos que la música debe ser el centro de nuestra adoración–. La segunda objeción –sobre la participación activa–, es extremadamente ridícula. ¿Cómo podría Nuestro Señor distraernos de nuestra adoración? Es como decir que Él nos está distrayendo a través de Él mismo.

Afortunadamente, apenas se han presentado objeciones serias en Madison. La gente percibe naturalmente lo que está bien, así que cuando hay una preparación adecuada, aprecian los cambios que realmente nos acercan más a Dios. Podría haber algunas reticencias al principio, pero luego llega la gratitud por una liturgia bien hecha. La bondad, la verdad y la belleza siempre traen orden y paz a las almas.

La música sagrada es un medio principal a través de la cual se transmite bondad, verdad y belleza. ¿Qué piensa de la directiva del Mons. John Doerfler sobre la música sacra en la diócesis de Marquette, Michigan?

Probablemente hay una relación entre la música sacra en Marquette y la ubicación del sagrario en Madison. En ambos casos, ha habido revuelo mediático por el asunto de las fechas límite, pero esas fechas han venido precedidas de años de catequesis y razonamiento.

Cuando el arzobispo Alexander Sample, de Portland, Oregon, estuvo en Marquette, exhortó los fieles sobre la importancia de la música sacra. Esta catequesis sirvió de fundamento para la directiva reciente del obispo Doerfler. Creo que estuvo motivado por el deseo de llevar a la gente más cerca de Dios a través del arte y la música. Este deseo es de gran importancia, porque la calidad de la música hoy día es muy cuestionable en muchas parroquias. Las melodías son banales, las letras en algunos casos llegan a ser heréticas y eso difícilmente inspira reverencia y admiración hacia la Majestad de Dios.

Tambièn estamos fomentando el uso de verdadera música sacra en la diócesis de Madison, aunque por el momento no tenemos fecha límite. Quizás la fijemos más adelante, pero por ahora es bueno indicar que la Iglesia da al canto gregoriano un lugar privilegiado en los servicios litúrgicos. Este tipo de música humilde, reverente y orante está ganando terreno, por el trabajo de párrocos con una profunda experiencia musical, como el reverendo benedictino Abbot Marcel Rooney y el padre benedictino Samuel Weber.

¿Hay otros conceptos litúrgicos o arquitectónicos que esté considerando en su diócesis?

Otro ejemplo de algo que estamos considerando en Madison, pero que para muchos fuera de esta diócesis pasa desapercibido, tiene que ver con la distribución de la Sagrada Comunión. Es una práctica antigua el que sólo la Hostia sea distribuida a los fieles. Se permite que la Preciosa Sangre sea distribuida en ciertas ocasiones y bajo ciertas condiciones, pero si revisa los documentos de la Iglesia, es claro que hablamos de excepciones, no de la norma habitual.

El remedio para cualquier cuestión litúrgica es simple: Siga las normas de la Iglesia. Un documento que no ha recibido mucha atención en los Estados Unidos pero que tiene el potencial de cambiar las cosas para bien, vino de San Juan Pablo II en 1997. Se llama «Sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes». Explica, entre otras cosas, que los ministros extraordinarios de la comunión no pueden ser un recurso habitual para la Misa. Solo se permite usarlos cuando es realmente necesario, y esta necesidad ocurre con menos frecuencia de lo que muchos se imaginan.

Una clara distinción entre el clero y los laicos ayuda a mostrar la integridad de la fe católica de mejor manera.

Todo lo que hacemos en la liturgia es catequético –lleva un mensaje–. El mensaje podrá ser cierto o falso, pero siempre hay un mensaje. Cuando los laicos distribuyen la Sagrada Comunión en todas las Misas, la distinción entre los ordenados y los laicos se oscurece. Es un mensaje erróneo, pero es el que se está mandando.

Si no hacemos la liturgia bien, no hacemos nada bien. La liturgia es primordial en la vida de un católico; es un encuentro íntimo con el Dios Vivo. Es claro, entonces, que necesita ser hecha en verdad, en lugar de hacerla de acuerdo a nuestros caprichos. Necesitamos tener la humildad de permitirle a Dios ser Dios y revelarse a sí mismo como realmente es. Entonces realmente puede trabajar en nuestras almas para el mayor bien de la humanidad.

¿Es esa la motivación para lo que ha hecho en Madison?

Mi mayor motivación es la santificación de mi pueblo. Solo me pregunto «¿Qué puedo hacer para que las almas a mi cuidado sean santas?» Entones, con la ayuda de Dios, hago eso. No es nada extraordinario. Es sólo hacer lo que debo hacer como obispo. Eso puede generar titulares en los periódicos, pero no debería.

Traducido por David Quiroa del equipo de traductores de InfoCatólica

Obispos de EEUU aprobarán una declaración acerca de los males de la pornografía

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USSCB) tiene entre los asuntos a tratar en la próxima Asamblea Plenaria de otoño la aprobación de una declaración sobre los males de la pornografía y la respuesta de la Iglesia a su influencia. El título del documento sería «Crea en Mí un Corazón Puro: Una respuesta pastoral a la pornografía», y su contenido ha sido desarrollado por el Comité sobre Laicado, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud de la USCCB.

adiccion_porno(Gaudium Press) Los Obispos estadounidenses decidirán la aprobación del documento, que seria acompañado de otros recursos para varios públicos y publicado en inglés y español.

Según el Obispo de Búfalo, Nueva York, Mons. Richard Malone, el documento será «una respuesta a la crisis pastoral traída por la producción y uso de la pornografía» y busca ofrecer «un tratamiento comprensivo de este importante tema». El texto estaría dirigido principalmente a líderes católicos y padres de familia, «aunque con una mirada hacia todos los que luchan con o han sido afectados por la pornografía», explicó el prelado.

El tema de la pornografía ha sido objeto de varias declaraciones individuales y Cartas pastorales de Obispos estadounidenses y la Conferencia de Obispos se ha referido a esta problemática como parte de la declaración «Renovando la mente de los medios: Declaración sobre la superación de la explotación del sexo y la violencia en las comunicaciones», fechada en 1998. De igual forma, la Carta Pastoral «Matrimonio: Amor y Vida en el Plan Divino» también mencionó la posición de los Obispos de Estados Unidos sobre el tema.

«Crea en Mí un Corazón Puro» sería la primera declaración conjunta de los prelados estadounidenses exclusivamente sobre el tema de la producción y uso de pornografía y sería acompañada de recursos complementarios para sacerdotes, padres de familia y jóvenes, entre otros. De ser aprobado por dos tercios de los Obispos presentes, el documento será publicado en inglés y español tanto de forma impresa como electrónica y estará disponible gratuitamente para su descarga desde la página oficial de la USCCB.

Saludo del Santo Padre Francisco al Comité organizador, a los voluntarios y a los benefactores

papa-avic3b3n-usaAeropuerto internacional de Filadelfia
Domingo 27 de septiembre de 2015

Queridos amigos:

Los días que he pasado con ustedes se me han hecho cortos. Pero han sido para mí días de mucha gracia y pido al Señor que también lo hayan sido para ustedes. Quiero que sepan que, ahora que me preparo para partir, lo hago con el corazón lleno de gratitud y esperanza.

Estoy muy agradecido a todos ustedes y también a todos los que se han empleado a fondo para hacer posible mi visita y preparar el Encuentro Mundial de las Familias. De manera particular, doy las gracias a la Arquidiócesis de Filadelfia, a las Autoridades Civiles, a los organizadores y a los muchos voluntarios y bienhechores que han colaborado de una u otra manera.

Gracias también a las familias que han compartido su testimonio durante el Encuentro. ¡No es nada fácil hablar abiertamente de la propia vida! Sin embargo, su sinceridad y humildad ante el Señor y ante cada uno de nosotros nos han hecho ver la belleza de la vida familiar en toda su riqueza y variedad. Pido al Señor que estos días de oración y reflexión sobre la importancia de la familia para una sociedad sana, animará a las familias a seguir esforzándose en el camino de la santidad y a ver a la Iglesia como su segura compañera de camino, independientemente de los desafíos que tengan que afrontar.

Al finalizar mi visita, quisiera también agradecer a todos los que han colaborado en la preparación de mi permanencia en las Arquidiócesis de Washington y Nueva York. Para mí fue especialmente emotivo la canonización de san Junípero Serra, que nos recuerda a todos nuestro llamado a ser discípulos misioneros. También lo fue la visita, junto a mis hermanos y hermanas de otras religiones, a la Zona Cero, lugar que nos habla con fuerza del misterio del mal. Sin embargo, tenemos la certeza de que el mal no tiene nunca la última palabra y de que, en el plan misericordioso de Dios, el amor y la paz triunfarán sobre todo.

Señor Vicepresidente, le pido que reitere al Presidente Obama y a los miembros del Congreso mi gratitud, junto con la seguridad de mis oraciones por el pueblo estadounidense. Esta tierra ha sido bendecida con grandes dones y oportunidades. Ruego al Señor para que ustedes sean administradores buenos y generosos de los recursos humanos y materiales que les han sido confiados.

Doy gracias al Señor porque me ha concedido ser testigo de la fe del Pueblo de Dios en este País, como ha quedado manifestado en nuestros momentos comunitarios de oración y se puede ver en tantas obras de caridad. Dice Jesús en las Escrituras: «En verdad les digo que cada vez que lo hicieron con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron» (Mt 24,40). Sus atenciones conmigo y su generosa acogida son signo de su amor y fidelidad a Jesús. Lo son también sus atenciones para con los pobres, los enfermos, los sintecho y los inmigrantes, su defensa de la vida en todas sus etapas y su preocupación por la familia. En todos estos casos se ve que Jesús está en medio de ustedes y que el cuidado de los unos por los otros es el cuidado con que tratan al mismo Jesús.

Ahora que los dejo, les pido a todos, especialmente a los voluntarios y bienhechores que han asistido al Encuentro Mundial de las Familias: No dejen que su entusiasmo por Jesús, por la Iglesia, por nuestras familias y por la familia más amplia de la sociedad se apague. Quiera Dios que estos días que hemos compartido produzcan frutos abundantes y permanentes; que la generosidad y el cuidado por los demás perduren. Y ya que nosotros hemos recibido mucho de Dios –dones concedidos gratuitamente, y no por nuestros méritos–, que también nosotros seamos capaces de dar gratuitamente a los demás.

Queridos amigos, los saludo a todos en el Señor y los encomiendo al cuidado maternal de María Inmaculada, Patrona de los Estados Unidos. Los tendré presentes en mis oraciones a ustedes y a sus familias, y les pido, por favor, que recen por mí. Que Dios los bendiga. ¡Que Dios bendiga a América!

Homilía del Santo Padre Francisco en la Santa Misa de clausura del VIII Encuentro Mundial de las Familias 2015

fran27092015_misaB. Franklin Parkway, Filadelfia
Domingo 27 de septiembre de 2015

XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Hoy la Palabra de Dios nos sorprende con un lenguaje alegórico fuerte que nos hace pensar. Un lenguaje alegórico que nos desafía pero también estimula nuestro entusiasmo.

En la primera lectura, Josué dice a Moisés que dos miembros del pueblo están profetizando, proclamando la Palabra de Dios sin un mandato. En el Evangelio, Juan dice a Jesús que los discípulos le han impedido a un hombre sacar espíritus inmundos en su nombre. Y aquí viene la sorpresa: Moisés y Jesús reprenden a estos colaboradores por ser tan estrechos de mente. ¡Ojalá fueran todos profetas de la Palabra de Dios! ¡Ojalá que cada uno pudiera obrar milagros en el nombre del Señor! Sigue leyendo “Homilía del Santo Padre Francisco en la Santa Misa de clausura del VIII Encuentro Mundial de las Familias 2015”