Categoría: viaje del Papa Francisco a Mexico

Encuentro del Santo Padre Francisco con los periodistas tras su viaje a México

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Maria Eugenia Jimenez Calíz – “Milenio”

Santo Padre, en México hay miles de desaparecidos, pero el caso de los 43 de Ayotzinapa es un caso emblemático. Quisiera preguntarle por qué no se reunió con los familiares de ellos y también un mensaje para los familiares de los miles de desaparecidos.

Papa Francisco

Atentamente, si usted lee los mensajes, hacía referencia continuamente a los asesinatos, a las muertes, a las vidas cobradas por todas estas bandas de narcotráfico y traficantes de personas. O sea que de ese problema hablé como una de las llagas que está sufriendo México, ¿no? Hubo algún intento de personas, de recibir, y eran muchos grupos, incluso contrapuestos entre ellos, con luchas internas. Entonces yo preferí decir que en la misa los iba a ver a todos, en la Misa de Juárez si preferían o en alguna otra, pero me abría a esa disponibilidad. Era prácticamente imposible recibir a todos los grupos que, por otro lado, también estaban enfrentados entre ellos. Es una situación que es difícil de comprender para mí, por supuesto, que soy extranjero, ¿verdad? Pero creo que incluso la sociedad mexicana es víctima de todo esto, de los crímenes, de limpiar gente, de descartar gente. Hablé en cuanto discurso pude y usted lo va a poder constatar allí. Es un dolor que me llevo muy grande, porque este pueblo no se merece un drama como este.

Javier Solorzano Zinser – “Canal Once”

Muchas gracias. Papa Francisco, muchas gracias. El tema de la pederastia, como bien lo sabe, en México tiene raíces muy peligrosas, muy dolorosas. El caso del padre Maciel dejó herencias fuertes sobre todo con las víctimas. Las víctimas se siguen sintiendo desprotegidas de la Iglesia, muchos de ellos siguen siendo hombres de fe, algunos incluso han seguido el sacerdocio. Le pregunto: ¿Qué piensa de este tema? ¿En algún momento ha pensado reunirse con las víctimas? Y en general, de esta idea de que los sacerdotes cuando llegan a ser detectados de algunos casos de ésta naturaleza lo que se hace es cambiarlos, nada más, de parroquia. ¿Cómo ve este asunto? Y muchas gracias.

Papa Francisco

Bueno, empiezo lo segundo. Un obispo que cambia un sacerdote de parroquia cuando se detecta una pederastia es un inconsciente y lo mejor que puede hacer es presentar la renuncia, ¿clarito? Segundo, para atrás, caso Maciel. Y aquí me permito rendir un homenaje al hombre que luchó en un momento que no tenía fuerza para imponerse, hasta que logró imponer: Ratzinger. El cardenal Ratzinger -un aplauso para él- es un hombre que tuvo toda la documentación. Siendo Prefecto de la Congragación para la Doctrina de la Fe tuvo todo en su mano, hizo las investigaciones y llegó, y llegó, y llegó, y llegó, y no pudo ir más allá en la ejecución. Pero si ustedes se acuerdan, 10 días antes de morir San Juan Pablo II, aquel Vía Crucis del Viernes Santo, le dijo a toda la Iglesia, que había que limpiar las porquerías de la Iglesia, le “sporcizie”. Y en la Misa Pro Eligendo Pontifice – no es tonto, él sabía que era un candidato- no le importó maquillar su postura, dijo exactamente lo mismo. O sea, fue el valiente que ayudó a tantos a abrir esta puerta. Así que lo quiero recordar, porque a veces nos olvidamos de estos trabajos escondidos que fueron los que prepararon los cimientos para destapar la olla. Tercero, estamos trabajando bastante. Con el cardenal Secretario de Estado, charlando, y también con el equipo de los nueve cardenales consejeros, después de escuchar, decidí nombrar un tercer Secretario adjunto en la Doctrina de la Fe para que se encargue solamente de estos casos, porque la Congregación no da abasto con todos los que tiene, entonces que sepa dirigir para eso. Además, se constituyó el Tribunal de Apelación, presidido por monseñor Scicluna, que está llevando los casos de segunda instancia. Es decir, cuando hay recursos, porque el primer recurso lo hace la “Feria cuarta” -le llamamos-, se reúne los miércoles, de la Doctrina de la Fe. Cuando hay un recurso vuelve a la primera instancia, y eso no es justo. Entonces, el segundo recurso, con ya un perfil también legal, con abogado defensor. Pero hay que apurar porque nos tenemos bastante atrasados en los casos porque van apareciendo casos. Tercero, otra cosa que está trabajando muy bien es la Comisión para tutela de menores. No es estrictamente cerrada en los casos de pedofilia pero si de tutela de menores. Ahí yo me reuní, una mañana entera, con seis de ellos -dos alemanes, dos irlandeses y dos ingleses, varones y mujeres, abusados, víctimas- y también me reuní con víctimas en Filadelfia. Ahí también tuve, una mañana, una reunión con las víctimas. O sea, que se va trabajando. Pero yo doy gracias a Dios que se haya destapado esta olla, y hay que seguir destapándola y tomar conciencia. Y lo último, quiero decir que es una monstruosidad, porque un sacerdote está consagrado para llevar a un niño a Dios, y ahí se lo come en un sacrificio diabólico, lo destruye. Bueno, lo de Maciel, volviendo a la Congregación, toda una intervención se hizo, y hoy día la Congregación, el gobierno de la Congregación está semi intervenido, o sea, el Superior General es elegido por el Consejo, por el Capítulo General, pero el Vicario lo elige el Papa. Dos consejeros generales los elige el Capitulo General y otros dos los elige el Papa, de tal manera que así vamos ayudando a revisar cuentas antiguas.

Phil Pullella, “Reuters”

Usted hoy habló muy elocuentemente de los problemas de la inmigración. Del otro lado de la frontera hay una campaña electoral muy dura. Uno de los candidatos a la Casa Blanca, republicano, Donald Trump, en una entrevista recientemente dijo que usted es un hombre político y hasta dijo que usted es un instrumento del gobierno mexicano para la política migratoria. Trump dijo que si es electo quiere construir 2500 kilómetros de muro a lo largo de la frontera, quiere deportar a 11 millones de inmigrantes ilegales, separando familias, etc. Quisiera preguntarle: ¿qué piensa de estas acusaciones en su contra y si un católico norteamericano puede votar por una persona así?

Papa Francisco

Gracias a Dios que dijo que yo soy político, porque Aristóteles define a la persona humana como un animal politicus. Al menos soy una persona humana. Y que soy un instrumento, quizás, no sé. Lo dejo al juicio de ustedes, de la gente. Y después, una persona que piensa sólo en hacer muros, sea donde sea, y no hacer puentes, no es cristiano. Esto no está en Evangelio. Después, lo que usted me decía, sobre qué aconsejaría, votar o no votar, no me meto.  Solo digo: este hombre no es cristiano si es que dice esto, hay que ver si dijo así las cosas, y doy el beneficio de la duda.

Jean-Louis de la Vaissière, “France Presse”

El encuentro con Kirill y la firma de la declaración común provocó las reacciones de los greco-católicos de Ucrania: dijeron que se sentían traicionados y hablan de un documento político, de apoyo a la política rusa. ¿Piensa usted ir a Moscú o a Creta por el sínodo panortodoxo?

Papa Francisco

Yo estaré presente, espiritualmente, en Creta con un mensaje. Me gustaría ir, pero hay que respetar el Sínodo. Habrá observadores católicos y detrás de su trabajo estaré yo, rezando con los mejores deseos para que los ortodoxos puedan salir adelante. Sus obispos son obispos como nosotros. Con Kirill, mi hermano, nos abrazamos y besamos, y luego tuvimos un coloquio de dos horas, en el que hablamos como hermanos, sinceramente: nadie sabe de qué hablamos. Sobre la declaración de los ucranianos: cuando la leí, me preocupé un poco, porque la hizo el arzobispo mayor de Kyiv-Halyc de los ucranianos, Sviatoslav Schevchuk. Es él el que dijo que el pueblo se siente profundamente desilusionado y traicionado. Yo conozco muy bien a Sviatoslav, trabajamos 4 años juntos en Buenos Aires. Cuando, a los 42 años, fue elegido arzobispo mayor, vino a despedirse y me regaló un ícono de la Virgen de la ternura, y me dijo: ‘Me ha acompañado toda la vida, quiero dejártela a ti, porque me has acompañado estos cuatro años’. Y la tengo en Roma, entre las pocas cosas que me llevé de Buenos Aires. Lo respeto, nos hablamos de tú; me pareció un poco extraña su declaración. Pero, para comprender una noticia o una declaración hay que buscar la hermenéutica de conjunto. Y esa declaración de Schevchuk está en el último párrafo de una larga entrevista. Él se declara hijo de la Iglesia, en comunión con el Obispo de Roma, habla sobre el Papa y su cercanía al Papa. Sobre la parte dogmática, ninguna dificultad: es ortodoxa en el buen sentido de la palabra, es decir es doctrina católica. Y luego cada quien tiene el derecho de expresar sus opiniones, son sus ideas personales. Todo lo que dijo fue sobre el documento, no sobre el encuentro con Kirill. El documento es discutible, y también hay que añadir que Ucrania está en un momento de guerra, de sufrimiento: muchas veces he manifestado mi cercanía al pueblo ucraniano. Se comprende que un pueblo en esa situación sienta esto, el documento es opinable sobre esta cuestión de Ucrania, pero en esa parte de la declaración se pide detener esta guerra, que se llegue a acuerdos. Yo, en lo personal, espero que los acuerdos de Minsk sigan adelante y que no se borre con el codo lo que se escribió con la mano. He recibido a ambos presidentes, y por eso cuando Schevchuk dice que escuchó a su pueblo decir esto, lo comprendo. No hay que espantarse por esa frase. Una noticia debe ser interpretada con la hermenéutica del conjunto, no de la parte.

Jean-Louis de la Vaissière

¿El Patriarca le invitó a Moscú?

Papa Francisco

¿Que si me invitó Kirill? Prefiero detenerme solo en lo que dijimos en público. El coloquio privado es privado, pero puedo decir que salí feliz, y también él.

Carlo Marroni, “Il Sole 24 Ore”

Mi pregunta es sobre la familia. Un tema que usted ha afrontado a menudo en este viaje. En el parlamento italiano se está discutiendo la ley sobre uniones civiles, un tema que está llevando a fuertes enfrentamientos en la política, pero también un fuerte debate en la sociedad y entre los católicos. En particular, quisiera saber ¿qué piensa sobre las adopciones por parte de las uniones civiles y, por tanto, sobre los derechos de los niños y de los hijos en general?

Papa Francisco

Lo primero de todo, yo no sé cómo están las cosas en el parlamento italiano. El Papa no se inmiscuye en la política italiana. En la primera reunión que tuve con los obispos en mayo de 2013 una de las tres cosas que les dije: “Con el gobierno italiano se las arreglan ustedes”. Porque el Papa es para todos, y no puede meterse en políticas concretas, internas, de un país. Este no es el papel del Papa. Y lo que yo pienso, y que piensa la la Iglesia -porque este no es el primer país que hace esta experiencia; hay muchos-, yo pienso lo que la Iglesia siempre ha dicho sobre esto.

Paloma Garcia Ovejero, “Cope”

Santo Padre, desde hace algunas semanas hay mucha preocupación en bastantes países latinoamericanos, pero también en Europa, por el virus ”Zika”. El riesgo mayor sería para las mujeres embarazadas; hay angustia. Algunas autoridades han propuesto el aborto o evitar el embarazo. En este caso, ¿la Iglesia puede tomar en consideración el concepto de ”mal menor”?

Papa Francisco

El aborto no es un ”mal menor”: es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto. Sobre el mal menor… lo de evitar el embarazo… Hablamos en términos de conflicto entre el Quinto y el Sexto mandamiento. Pablo VI, el grande, en una situación difícil en África permitió a las monjas usar anticonceptivos para casos en los que fueron violentadas. No confundir el mal de evitar el embarazo, por sí solo, con el aborto. El aborto no es un problema teológico: es un problema humano, es un problema médico. Se asesina a una persona para salvar a otra (en el mejor de los casos). Va contra el juramento hipocrático que los médicos deben hacer. Es un mal en sí mismo, pero no es un mal religioso al inicio: ¡no! Es un mal humano. Después, evidentemente, como es un mal humano, cada asesinato es condenado. En cambio, evitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, como en este, como en el que he nombrado de Pablo VI, era claro. También yo exhortaría a los médicos a que hagan de todo para encontrar también las vacunas contra estos dos mosquitos que contagian esta enfermedad. Sobre esto se debe trabajar.

Ludwig Ring-Eifel, “Kna”

Dentro de unos días va a recoger el premio Carlomagno.Parece que la Unión Europea está perdiendo pedazos con la crisis del euro y ahora con la crisis de los refugiados. Tiene usted una palabra para nosotros en una situación de crisis?

Papa Francisco

Sobre el premio Carlomagno, yo tenía la costumbre de no aceptar premios o reconocimientos, pero desde siempre, no por humilde sino porque no me gustan estás cosas. Pero en este caso, no digo forzado, pero sí convencido con la santa y teológica cabezonería del cardenal Kasper, que ha sido elegido para convencerme. Y yo dije sí, pero en el Vaticano. Y dije esto, lo ofrezco por Europa, que sea un premio para que Europa pueda hacer lo que yo he deseado en Estrasburgo: que no sea la abuela Europa, sino la madre Europa. Segundo, el otro día, leyendo las noticias sobre esta crisis –yo leo poco, hojeo solo un periódico durante 15 minutos y luego me hago informar por la Secretaría de Estado—, una palabra que me ha gustado, y no sé quién la aprueba o quién no: la refundación de la Unión Europea. Y yo he pensado en los grandes padres, pero hoy ¿dónde está un Schumann, un Adenauer, y todos estos grandes que después de la guerra fimdaron la Unión Europea? Y me gusta esta idea de la refundación. Ojalá se pueda hacer. Porque Europa no diría que es única, pero tiene una fuerza, una cultura, una historia, que no puede ser desperdiciadas. Y debemos hacer de todo para que la Unión Europa tenga la fuerza y la inspiración de ir hacia delante.

Anne Thompson, “Nbc News”

¿Cómo es posible que la Iglesia aún hoy perdone con más facilidad a un asesino que a un divorciado vuelto a casar?

Papa Francisco

Ah, ¡me gusta esta pregunta! De familia han hablado dos sínodos. El Papa habló todo el año durante las audiencias de los miércoles. Me gusta esta pregunta, porque ella tuvo plasticidad en hacerla. En el documento post-sinodal, que saldrá antes de Pascuas, se retoma todo lo que el Sínodo abordó en la pastoral de las familias heridas. Es una de mis preocupaciones. Otra es la preparación al matrimonio. Imagínese: para ser cura, es necesario estudiar por 8 años y luego, si no lo logras, pides una dispensa y te vas. Ahora, para un sacramento que dura toda la vida, tres, cuatro clases y es suficiente…  La preparación al matrimonio es muy importante… porque creo que es algo que en la Iglesia, en la pastoral común, ni aparece, ni en otros países sudamericanos…

Ahora no mucho, pero hace algunos años existía en mi país la costumbre de los casamientos de apuro, casamientos llevados a cabo porque la mujer se había quedado embarazada, para taparlo socialmente y salvar el honor. Estos no eran libres, y muchas veces ha ocurrido, pero eso implica que un casamiento no es válido. Mejor que es que se deje nacer al niño, siguiendo como una pareja.  Hay un error. Otro capítulo muy interesante es la educación de los hijos. Las víctimas de los problemas familiares son los hijos, los hijos. Por ejemplo, cuando el padre no tiene tiempo para hablar con sus hijos, cuando la madre no tiene tiempo libre para hablar con sus hijos, eso no está bien. Cuando yo confieso a parejas con hijos: ‘¿Cuántos hijos tiene?’. Algunos se asustan, pues creen que el cura les va a preguntar siempre si tienen más. Entonces, yo haría una segunda pregunta: ‘¿Usted viaja con los jóvenes?’. Problemas sociales que han herido a la familia. Me gusta su pregunta. La tercera cosa interesante del encuentro con las familias en Tuxla Gutiérrez. Había en ese acto una pareja de casados en segundas nupcias.. La palabra clave  que usó el Sínodo, y lo retomaré en la exhortacaión, es ‘integrar’ en la vida de la Iglesia a las familias heridas. Sin olvidar a los niños que son las primeras víctimas.

Integrar en la iglesia no significa conceder la comunión. Yo conozco a católicos casados en segundas nupcias que van a la iglesia una vez, dos veces al año, y quieren hacer la comunión como si fuera un título adquirido. Un trabajo de integración… Todas las puertas están abiertas, pero no se puede decir que estas personas pueden comulgar. Esto sería una herida, también para los matrimonios, porque esto no los haría proceder por ese camino de integración. Y estos dos (de Tuxtla) eran felices. Usaron una expresión muy linda: nosotros no comulgamos en la eucaristía, pero sí estamos en comunión cuando visitamos a hospitales y compartimos cosas.  Su integración es esa. Si hay algo más, ya lo dirá el Señor. Es un camino, una strada.

Antone-Marie Izoard, “I.media”

Los medios han publicado el intercambio de cartas entre el Papa Juan Pablo II y la filósofa americana Anna Teresa Tymieniecka. Según usted, ¿un Papa puede tener una relación tan íntima con una mujer? ¿Usted conoce o ha conocido este tipo de experiencia?

Papa Francisco

Esta relación de amistad entre san Juan Pablo II y esta filósofa la conocía cuando estaba en Buenos Aires. Juan Pablo II era un hombre inquieto. Después, yo diré que un hombre que no sabe tener una buena relación de amistad con una mujer –no hablo de los misóginos que son enfermos— es un hombre al que le falta alguna cosa. Y yo por experiencia propia cuando pido un consejo, a un colaborador o amigo, me gusta también escuchar el parecer de una mujer. Y te dan tantas riquezas. Miran las cosas de otro modo. A mí me gusta decir que la mujer es la que construye la vida en el vientre. Y tiene este carisma de darte cosas para constuir. Una amistad con una mujer no es pecado. Una relación amorosa con una mujer que no sea tu mujer es pecado. ¿Entendido? Y el Papa es un hombre, tiene necesidad incluso del pensamiento de las mujeres y también el Papa tiene un corazón que puede tener una amistad sana con una mujer. Hay santos amigos Fancesco y Clara, santa Teresa, san Juan de la Cruz. ¡No hay que asustarse!, pero las mujeres todavía son están bien consideradas en la Iglesia. No hemos entendido el bien que una mujer puede hacer a la vida del cura y de la iglesia, en un sentido de consejo de ayuda, de sana amistad.

Franca Giansoldati

Yo vuelvo sobre el tema de la ley que está por ser votada en Italia, es una ley que de alguna manera involucra a otros Estados, porque otros Estados también han puesto en su atención leyes que corresponden a uniones entre personas del mismo sexo. Existe un documento de la Congregación para la Fe, que data de 2003, que dedica una amplia atención a esto y dedica un capítulo al comportamiento que deben tener los parlamentarios católicos en el Parlamento ante estas leyes. Se dice expresamente que los parlamentarios católicos no deben votar estas leyes. Considerando que existe mucha confusión sobre esto, le quería preguntar, ante todo si este documento del 2003 tiene todavía un valor. Y, efectivamente, cuál es el comportamiento que un parlamentario católico debe tener.

Papa Francisco

Yo no recuerdo bien ese documento de 2003 de la Congregación para la Doctrina de la Fe, pero un todo parlamentario católico debe votar según la propia conciencia bien formada. Esto diría, sólo esto. Creo que es suficiente, y digo bien formada porque no es la conciencia lo que me parece. Recuerdo cuando fue votado el matrimonio entre personas del mismo sexo en Buenos Aires, y estaba ahí, emparejado en los votos, al final uno le preguntó a otro: ‘¿Tu ves claro?’. ‘No. Tampoco yo, pero así perdemos’. ‘Pero si no vamos, no damos quórum’. ‘Pero si damos el quórum, damos el voto a Kirchner’. ‘Prefiero darlo a Kirchner y no a Bergoglio’, y así. Esto no es conciencia bien formada. Y sobre las personas del mismo sexo repito lo que dije en el viaje de Río de Janeiro, que está en el Catecismo de la Iglesia.

Javier Martínez Brocal, “Rome Reports”

Aún no volvemos a Roma y estamos pensando en los próximos viajes. Santo Padre, ¿cuándo viajará a la Argentina, donde lo esperan desde hace tanto tiempo? ¿Cuándo volverá a Latinoamérica? ¿O a China? Una frase: usted habló muy seguido en este viaje de soñar, ¿qué sueña usted?. Y, sobre todo, ¿cuál es su pesadilla?

Papa Francisco

¡China!, ir allá. Me gusta mucho. Quiero decir también una cosa justa sobre el pueblo mexicano. Es un pueblo de una riqueza muy grande. Es un pueblo que sorprende. Tiene una cultura milenaria. ¿Ustedes saben que hoy en México se hablan 65 lenguas? Contando a los indígenas, 65. Es un pueblo de una gran fe, aunque ha sufrido persecución religiosa, hay mártires, ahora canonizaré dos, dos o tres. Es un pueblo que no se puede explicar. A un pueblo no se lo puede explicar simplemente porque la palabra pueblo no es una categoría lógica, es una categoría mítica. El pueblo mexicano no se puede explicar, esta riqueza, esta historia, esta alegría, esta capacidad de hacer fiesta en estas tragedias de las cuales ustedes me preguntaron. Yo no puedo decir otra cosa que esta unidad, que este pueblo haya logrado no fracasar, no terminar, con tantas guerras y cosas, cosas que suceden ahora, pero ahí en Ciudad Juarez había un pacto de 12 horas de paz por mi visita, después volverán a luchar entre ellos, los traficantes. Un pueblo que aún tiene esta vitalidad solamente se explica por Guadalupe, y yo les invito a estudiar seriamente el hecho de Guadalupe. La Virgen está ahí. Yo no encuentro otra explicación, y sería lindo que ustedes como periodistas… hay algunos libros buenos que explican muy bien el cuadro, cómo es, lo que significa… y así se podrá comprender un poco este pueblo tan grande y tan bello.

Caroline Pigozzi di “Paris Match”

¿En qué sueña, en italiano y en español? ¿Qué le pidió a la Guadalupe?

Papa Francisco

He pedido por el mundo, por la paz, por muchas cosas, y la pobrecilla ha acabado con la cabeza así de grande. He pedido perdón. He pedido que la Iglesia crezca sana. He pedido por el pueblo mexicano y una cosa por la que he pedido mucho: que los curas sean buenos curas y las monjas buenas monjas.
Yo diré que sueño en esperanto. No sé cómo responderé a esto. A veces sí recuerdo algún sueño en otro idioma, pero soñar en idiomas, no. Con figuras sí, mi psicología es así. Con palabras sueño poco. Y los obispos, buenos obispos como lo quiere el señor, por esto he rezado tanto. Pero las cosas que un hijo dicen a la mamá son un secreto.

(Vatican Insider)

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Saludo del Santo Padre Francisco al término de su viaje apostólico a México

cq5dam-web-800-800MÉXICO – Ciudad Juárez – 17.02.2016 – 16.00
Área de la feria

Saludo final

Señor obispo de Ciudad Juárez, José Guadalupe Torres Campos,
Queridos Hermanos en el Episcopado,
Autoridades,
Señoras y Señores,
Amigos todos.

Muchas gracias, Señor Obispo, por sus sentidas palabras de despedida, es el momento de dar gracias a Nuestro Señor por haberme permitido esta visita a México.

No quisiera irme sin agradecer el esfuerzo de quienes han hecho posible esta peregrinación.

Agradezco a todas las autoridades federales y locales, el interés y la solícita ayuda con la que han contribuido al buen desarrollo de este propósito. A su vez, quisiera agradecer de corazón a todos los que han colaborado de distintos modos en esta visita pastoral. A tantos servidores anónimos que desde el silencio han dado lo mejor de sí para que estos días fueran una fiesta de familia, gracias. Me he sentido acogido, recibido por el cariño, la fiesta, la esperanza de esta gran familia mexicana, gracias por abrirme las puertas de sus vidas, de su Nación. El escritor mexicano Octavio Paz dice en su poema Hermandad:

«Soy hombre: duro poco y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben.
Sin entender comprendo: también soy escritura
y en este mismo instante alguien me deletrea».
(Un sol más vivo. Antología poética, México 2014, p. 268.)

Tomando estas bellas palabras, me atrevo a sugerir que aquello que nos deletrea y nos marca el camino es la presencia misteriosa pero real de Dios en la carne concreta de todas las personas, especialmente de las más pobres y necesitadas de México. La noche nos puede parecer enorme y muy oscura, pero en estos días he podido constatar que en este pueblo existen muchas luces que anuncian esperanza; he podido ver en muchos de sus testimonios, en muchos de sus rostros, la presencia de Dios que sigue caminando en esta tierra guiándolos y sosteniendo la esperanza; muchos hombres y mujeres, con su esfuerzo de cada día, hacen posible que esta sociedad mexicana no se quede a oscuras. Son profetas del mañana, son signo de un nuevo amanecer. Y les aseguro que por ahí en algún momento sentía como ganas de llorar al ver tanta esperanza en un pueblo tan sufrido.

Que María, la Madre de Guadalupe, siga visitándolos, siga caminando por estas tierras, ayudándolos a ser misioneros y testigos de misericordia y reconciliación.

Nuevamente, muchas gracias por esta tan cálida hospitalidad mexicana.

Homilía del Santo Padre Francisco en la Santa Misa en el área de la feria de Ciudad Juárez

fran17022016_misaMÉXICO – Ciudad Juárez – 17.02.2016 – 16.00
Área de la feria

Santa Misa

La gloria de Dios es la vida del hombre, así lo decía San Ireneo en el siglo II, expresión que sigue resonando en el corazón de la Iglesia. La gloria del Padre es la vida de sus hijos. No hay gloria más grande para un padre que ver la realización de los suyos; no hay satisfacción mayor que verlos salir adelante, verlos crecer y desarrollarse. Así lo atestigua la primera lectura que escuchamos. Nínive, una gran ciudad que se estaba autodestruyendo, fruto de la opresión y la degradación, de la violencia y de la injusticia. La gran capital tenía los días contados, ya que no era sostenible la violencia generada en sí misma. Ahí aparece el Señor moviendo el corazón de Jonás, ahí aparece el Padre invitando y enviando su mensajero. Jonás es convocado para recibir una misión. Ve, le dice, porque «dentro de cuarenta días, Nínive será destruida» (Jon 3,4). Ve, ayúdalos a comprender que con esa manera de tratarse, regularse, organizarse, lo único que están generando es muerte y destrucción, sufrimiento y opresión. Hazles ver que no hay vida para nadie, ni para el rey ni para el súbdito, ni para los campos ni para el ganado. Ve y anuncia que se han acostumbrado de tal manera a la degradación que han perdido la sensibilidad ante el dolor. Ve y diles que la injusticia se ha instalado en su mirada. Por eso va Jonás. Dios lo envía a evidenciar lo que estaba sucediendo, lo envía a despertar a un pueblo ebrio de sí mismo.

Y en este texto nos encontramos frente al misterio de la misericordia divina. La misericordia rechaza siempre la maldad, tomando muy en serio al ser humano. Apela siempre a la bondad de cada persona aunque esté dormida, anestesiada. Lejos de aniquilar, como muchas veces pretendemos o queremos hacerlo nosotros la misericordia, se acerca a toda situación para transformarla desde adentro. Ese es precisamente el misterio de la misericordia divina. Se acerca, invita a la conversión, invita al arrepentimiento; invita a ver el daño que a todos los niveles se esta causando. La misericordia siempre entra en el mal para transformarlo. Misterio de nuestro Padre Dios. Envía a su Hijo que se metió en el mal, se hizo pecado para transformar el mal. Esa es su misericordia.

El rey escuchó, los habitantes de la ciudad reaccionaron y se decretó el arrepentimiento. La misericordia de Dios entró en el corazón revelando y manifestando lo que es nuestra certeza y nuestra esperanza: siempre hay posibilidad de cambio, estamos a tiempo de reaccionar y transformar, modificar y cambiar, convertir lo que nos está destruyendo como pueblo, lo que nos está degradando como humanidad. La misericordia nos alienta a mirar el presente y confiar en lo sano y bueno que late en cada corazón. La misericordia de Dios es nuestro escudo y nuestra fortaleza.

Jonás ayudó a ver, ayudó a tomar conciencia. Acto seguido, su llamada encuentra hombres y mujeres capaces de arrepentirse, capaces de llorar. Llorar por la injusticia, llorar por la degradación, llorar por la opresión. Son las lágrimas las que pueden darle paso a la transformación, son las lágrimas las que pueden ablandar el corazón, son las lágrimas las que pueden purificar la mirada y ayudar a ver el círculo de pecado en que muchas veces se está sumergido. Son las lágrimas las que logran sensibilizar la mirada y la actitud endurecida y especialmente adormecida ante el sufrimiento ajeno. Son las lágrimas las que pueden generar una ruptura capaz de abrirnos a la conversión. Así le pasó a Pedro después de haber renegado de Jesús; lloró y las lágrimas le abrieron el corazón.

Que esta palabra suene con fuerza hoy entre nosotros, esta palabra es la voz que grita en el desierto y nos invita a la conversión. En este año de la misericordia, y en este lugar, quiero con ustedes implorar la misericordia divina, quiero pedir con ustedes el don de las lágrimas, el don de la conversión.

Aquí en Ciudad Juárez, como en otras zonas fronterizas, se concentran miles de migrantes de Centroamérica y otros países, sin olvidar tantos mexicanos que también buscan pasar «al otro lado». Un paso, un camino cargado de terribles injusticias: esclavizados, secuestrados, extorsionados, muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tráfico humano, de la trata de personas.

No podemos negar la crisis humanitaria que en los últimos años ha significado la migración de miles de personas, ya sea por tren, por carretera e incluso a pie, atravesando cientos de kilómetros por montañas, desiertos, caminos inhóspitos. Esta tragedia humana que representa la migración forzada hoy en día es un fenómeno global. Esta crisis, que se puede medir en cifras, nosotros queremos medirla por nombres, por historias, por familias. Son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado. Frente a tantos vacíos legales, se tiende una red que atrapa y destruye siempre a los más pobres. ¡No sólo sufren la pobreza sino que además tienen que sufrir todas estas formas de violencia. Injusticia que se radicaliza en los jóvenes, ellos, «carne de cañón», son perseguidos y amenazados cuando tratan de salir de la espiral de violencia y del infierno de las drogas. Y qué decir de tantas mujeres a quienes les han arrebatado injustamente la vida!

Pidámosle a nuestro Dios el don de la conversión, el don de las lágrimas, pidámosle tener el corazón abierto, como los ninivitas, a su llamado en el rostro sufriente de tantos hombres y mujeres. ¡No más muerte ni explotación! Siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida y siempre hay una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre.

Como sucedió en tiempo de Jonás, hoy también apostamos por la conversión; hay signos que se vuelven luz en el camino y anuncio de salvación. Sé del trabajo de tantas organizaciones de la sociedad civil a favor de los derechos de los migrantes. Sé también del trabajo comprometido de tantas hermanas religiosas, de religiosos y sacerdotes, de laicos que se la juegan en el acompañamiento y en la defensa de la vida. Asisten en primera línea arriesgando muchas veces la propia suya. Con sus vidas son profetas de misericordia, son el corazón comprensivo y los pies acompañantes de la Iglesia que abre sus brazos y sostiene.

Es tiempo de conversión, es tiempo de salvación, es tiempo de misericordia. Por eso, digamos junto al sufrimiento de tantos rostros: «Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor apiádate de nosotros… purifícanos de nuestros pecados y crea en nosotros un corazón puro, un espíritu nuevo» (cfr Sal 50/51,3.4.12).

Y también deseo en este momento saludar desde aquí a nuestros queridos hermanos y hermanas que nos acompañan simultáneamente al otro lado de la frontera, en especial a aquellos que se han congregado en el estadio de la Universidad de El Paso, conocido como el Sun Bowl, bajo la guía de su Obispo, Mons. Mark Seitz. Gracias a la ayuda de la tecnología, podemos orar, cantar y celebrar juntos ese amor misericordioso que el Señor nos da, y en el que ninguna frontera podrá impedirnos de compartir. Gracias, hermanos y hermanas de El Paso, por hacernos sentir una sola familia y una misma comunidad cristiana.

Discursos, homilías y mensajes del Papa Francisco en Mexico

Mensajes del Papa Francisco

El Papa Francisco realiza su visita a México y ACI Prensa ha reunido aquí todos los discursos, homilías y mensajes del Santo Padre en este viaje.

DESCARGA AQUI el texto con todas los discursos y Homilias del Papa Francisco en Mexico

Discurso del Santo Padre Francisco en el encuentro con el mundo del trabajo

fran17022016_trabajoMÉXICO – Ciudad Juárez – 17.02.2016 – 12.00
Colegio de Bachilleres del Estado de Chihuahua

Encuentro con el mundo del trabajo

Queridos hermanos y hermanas

Quise encontrarme con ustedes aquí en esta tierra de Juárez, por la especial relación que esta ciudad tiene con el mundo del trabajo. No sólo les agradezco el saludo de bienvenida y sus testimonios, que han puesto de manifiesto los desvelos, las alegrías y las esperanzas que experimentan en sus vidas, sino que quisiera agradecerles también esta oportunidad de intercambio y de reflexión. Todo lo que podamos hacer para dialogar, encontrarnos, para buscar mejores alternativas y oportunidades es ya un logro a valorar y resaltar. Y hay dos palabras que quiero subrayar: diálogo y encuentro. No cansarse de dialogar. Las guerras se van gestando de a poquito por la mudez y por los desencuentros. Obviamente que no alcanza dialogar y encontrarse pero hoy en día no podemos darnos el lujo de cortar toda instancia de encuentro, toda instancia de debate, de confrontación, de búsqueda. Es la única manera que tendremos de poder ir construyendo el mañana, ir tejiendo relaciones sostenibles capaces de generar el andamiaje necesario que, poco a poco, irá reconstruyendo los vínculos sociales tan dañados por la falta de comunicación, tan dañados por la falta de respeto a lo mínimo necesario para una convivencia saludable. Gracias, y que esta instancia sirva para construir futuro y sea una buena oportunidad de forjar el México que su pueblo y que sus hijos se merecen.

Me gustaría detenerme en este último aspecto. Hoy están aquí diversas organizaciones de trabajadores y representantes de cámaras y gremios empresariales. A primera vista podrían considerarse como antagonistas, pero los une la misma responsabilidad: buscar generar espacios de trabajo digno y verdaderamente útil para la sociedad y especialmente para los jóvenes de esta tierra. Uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita proyectarse, y esto genera en tantos casos, tantos casos, situaciones de pobreza y marginación. Y esta pobreza y marginación es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia. Es un lujo que hoy no nos podemos dar; no se puede dejar solo y abandonado el presente y el futuro de México, y para eso, diálogo, confrontación, fuentes de trabajo que vayan creando este sendero constructivo.

Desgraciadamente, el tiempo que vivimos ha impuesto el paradigma de la utilidad económica como principio de las relaciones personales. La mentalidad reinante, en todas partes, propugna la mayor cantidad de ganancias posibles, a cualquier tipo de costo y de manera inmediata. No sólo provoca la pérdida de la dimensión ética de las empresas sino que olvida que la mejor inversión que se puede realizar es invertir en la gente, en las personas, en las familias. La mejor inversión es crear oportunidades. La mentalidad reinante pone el flujo de las personas al servicio del flujo de capitales provocando en muchos casos la explotación de los empleados como si fueran objetos para usar y tirar, y descartar  (cf. Laudato si’, 123). Dios pedirá cuenta a los esclavistas de nuestros días, y nosotros hemos de hacer todo lo posible para que estas situaciones no se produzcan más. El flujo del capital no puede determinar el flujo y la vida de las personas. Por eso me gustó ese anhelo que se expresó de diálogo, de confrontación.

No son pocas las veces que, frente a los planteos de la Doctrina Social de la Iglesia, se salga a cuestionarla diciendo: «Estos pretenden que seamos organizaciones de beneficencia o que transformemos nuestras empresas en instituciones de filantropía». La hemos escuchado esa crítica. La única pretensión que tiene la Doctrina Social de la Iglesia es velar por la integridad de las personas y de las estructuras sociales. Cada vez que, por diversas razones, ésta se vea amenazada, o reducida a un bien de consumo, la Doctrina Social de la Iglesia será voz profética que nos ayudará a todos a no perdernos en el mar seductor de la ambición. Cada vez que la integridad de una persona es violada, toda la sociedad es la que, en cierta manera, empieza a deteriorarse. Y esto que dice la Doctrina Social de la Iglesia no es en contra de nadie, sino a favor de todos. Cada sector tiene la obligación de velar por el bien del todo; todos estamos en el mismo barco. Todos tenemos que luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y de futuro; que sea un espacio para construir sociedad y ciudadanía. Esta actitud no sólo genera una mejora inmediata, sino que a la larga va transformándose en una cultura capaz de promover espacios dignos para todos. Esta cultura, nacida muchas veces de tensiones, va gestando un nuevo estilo de relaciones, un nuevo estilo de Nación.

¿Qué mundo queremos dejarles a nuestros hijos? Creo que en esto la gran mayoría podemos coincidir. Este es precisamente  nuestro horizonte, esa es nuestra meta y, por ello, hoy tenemos que unirnos y trabajar. Siempre es bueno pensar qué me gustaría dejarles a mis hijos; y también es una buena medida para pensar en los hijos de los demás. ¿Qué quiere dejar México a sus hijos? ¿Quiere dejarles una memoria de explotación, de salarios insuficientes, de acoso laboral o de tráfico de trabajo esclavo? ¿O quiere dejarles la cultura de la memoria de trabajo digno, de techo decoroso y de la tierra para trabajar? Las tres “T”: Trabajo, Techo y Tierra. ¿En qué cultura queremos ver nacer a los que nos seguirán? ¿Qué atmósfera van a respirar? ¿Un aire viciado por la corrupción, la violencia, la inseguridad y desconfianza o, por el contrario, un aire capaz de generar –la palabra es clave-, generar alternativas, generar renovación o cambio? Generar es ser co-creadores con Dios. Claro, eso cuesta, cuesta.

Sé que lo planteado no es fácil, pero sé también que es peor dejar el futuro en manos de la corrupción, del salvajismo y de la falta de equidad. Sé que no es fácil muchas veces armonizar todas las partes en una negociación, pero sé también que es peor, y nos termina haciendo más daño, la carencia de negociación y la falta de valoración. Una vez me decía un viejo dirigente obrero, honesto como él solo, murió con lo que ganaba, nunca se aprovechó: “Cada vez que teníamos que sentarnos a una mesa de negociación, yo sabía que tenía que perder algo para que ganáramos todos”. Linda la filosofía de ese hombre de trabajo. Cuando se va a negociar siempre se pierde algo pero ganan todos. Sé que no es fácil poder congeniar en un mundo cada más competitivo, pero es peor dejar que el mundo competitivo termine determinando el destino de los pueblos. Esclavos. El lucro y el capital no son un bien por encima del hombre, están al servicio del bien común. Y, cuando el bien común es forzado para estar al servicio del lucro, y el capital la única ganancia posible, eso tiene un nombre, se llama exclusión, y así se va consolidando la cultura del descarte. ¡Descartado! ¡Excluido!.

Comenzaba agradeciéndoles la oportunidad de estar juntos. Ayer, uno de los jóvenes en el Estadio de Morelia que dio testimonio dijo que este mundo quita la capacidad de soñar, y es verdad. A veces nos quita la capacidad de soñar, la capacidad de la gratuidad. Cuando un chico o una chica ve al papá y/o a la mamá solamente el fin de semana porque se va a trabajar antes de que se despierte y vuelve cuando ya está durmiendo, esa es la cultura del descarte. Quiero invitarlos a soñar, a soñar en un México donde el papá pueda tener tiempo para jugar con su hijo, donde la mamá pueda tener tiempo para jugar con sus hijos. Y eso lo van a lograr dialogando, confrontando, negociando, perdiendo para que ganen todos. Los invito a soñar el México que sus hijos se merecen; el México donde no haya personas de primera segunda o de cuarta, sino el México que sabe reconocer en el otro la dignidad del hijo de Dios. Y que la Guadalupana, que se manifestó a San Juan Diego, y reveló cómo los aparentemente dejados de lado eran sus testigos privilegiados, los ayude a todos, tengan la profesión que tengan, tengan el trabajo que tengan, a todos en esta tarea de diálogo, confrontación y encuentro. Gracias.

Saludos al Papa Francisco en el Encuentro con el mundo del trabajo

trabajoMartes 17 de febrero de 2016

PALABRAS DE SALUDO DEL MATRIMONIO FORMADO POR LA SRA. DAISY FLORES GÁMEZ (SECRETARIA) Y EL SR. JESÚS ARTURO GURROLA VARELA (EMPLEADO)

Su Santidad Francisco.

A nombre de nuestra familia y de todos los trabajadores le damos la más cordial bienvenida a Ciudad Juárez, que “se ha puesto de pie” después de vivir tiempos muy difíciles, gracias a un esfuerzo de solidaridad social muy interesante que nos ha permitido recuperar la confianza.

Hoy quisiéramos compartirle que en esta frontera la situación económica y los roles de trabajo que nos toca desempeñar, hacen cada vez mas difícil la convivencia de la familia y el verdadero cuidado y atención a los hijos.

Vivimos un desgaste desproporcionado en el mundo laboral. Esto dificulta seriamente atender a nuestros hijos y nuestro crecimiento personal y familiar. Creemos que la decadencia y el conflicto de valores en nuestra sociedad, surge, en parte, por una ausencia de los padres en el hogar. Cada casa, cada familia, debería ser una escuela de humanidad, en donde se aprenden las cuestiones esenciales: la solidaridad, el aprecio, el cuidado de unos por otros, el respeto, la dignidad humana. Sin embargo, en esta ciudad y en muchas otras, nuestras colonias y barrios se han convertido en ciudades dormitorio.

Como personas de fe, algunos nos hemos mantenido fuertes en tiempos difíciles. Pero sabemos que no todos han podido sobrellevar esta situación. Le pedimos a Su Santidad que ore e interceda por nosotros, familias que de alguno u otro modo estamos sometidos a las redes del mercado –no siempre justas-, así como a esquemas muy pragmáticos y burocráticos.

No queremos que nuestros hijos crezcan sin conocer a Dios, sin capacidades humanas mínimas,. Por ello pensamos que algo debemos hacer. La familia, la escuela, las iglesias, las empresas, los gobernante debemos intentar una nueva sociedad, una nueva forma de ver la vida y de relacionarnos.

Queremos paz, salarios dignos, jornadas laborales de ocho horas para dedicar más tiempo a la familia. A cambio nos comprometemos a no seguir descuidando los valores, el amor y la formación de nuestros hijos en todos los aspectos y a seguir participando, tanto como nos sea posible, en iniciativas de bien común, de cohesión y diálogo social.

Querido Papa Francisco, como decimos los juarenses: “cuidado, que si toma agua de Juárez, en Juárez se va a quedar”. La verdad sí esperamos eso. Esta visita histórica para nuestra Ciudad nos bendice y nos hace sentir agradecidos con Dios, quien siempre ha estado con nosotros como en aquellos días difíciles que nos toco vivir recientemente.

Por este encuentro y sus oraciones, gracias amadísimo Papa Francisco, Pastor con olor a Oveja, Papa del Pueblo.

PALABRAS DE SALUDO DEL MAESTRO JUAN PABLO CASTAÑÓN,
PRESIDENTE NACIONAL DEL CONSEJO COORDINADOR EMPRESARIAL

Santo Padre:

Gracias por compartir su visión y su mensaje de esperanza con los que estamos en el mundo del trabajo.

Los empresarios mexicanos sabemos que nuestro principal desafío es impulsar un desarrollo humano, sostenible e integral, y así disminuir la pobreza y la desigualdad que padecemos. Hoy, 1 de cada 2 mexicanos vive en la pobreza; 6 de cada 10 trabajadores están en la informalidad, es decir, no tienen seguridad social ni servicios de salud. Vemos con gran preocupación que nuestros esfuerzos durante las últimas décadas para superar la pobreza no han funcionado del todo.

¿Qué nos falta como sociedad? Concentrarnos en el empleo digno, bien remunerado, productivo; reconocer que la persona humana es principio y fin de cualquier actividad económica y política; y que el trabajo es un ámbito fundamental para el desarrollo de sus distintas capacidades, ya que es, como lo señala la Doctrina Social de la Iglesia, la columna vertebral de la cuestión social. Tenemos que crear oportunidades para las personas a través de los emprendimientos y las empresas, y así resolver las causas estructurales de la pobreza, sin buscar soluciones temporales o asistenciales, porque sabemos que es sólo a través del empleo que se puede salir de ella de manera sustentable en el tiempo.

Los empresarios comprometidos sabemos que nuestro trabajo debe coadyuvar a construir una Nación sólida y firme, responsable con el ambiente natural y cultural que estamos creando. La verdadera vocación empresarial tiene una clara dimensión social y trascendente que es la de ir juntos –empresarios y trabajadores– en el diálogo, la comprensión y los valores, haciendo cada quien lo que nos corresponde, para la construcción de una sociedad más justa.

La globalización, el cambio tecnológico, los desafíos mundiales y locales como la ecología, la migración y la seguridad, nos obligan a repensar nuestros marcos de referencia. Las empresas tenemos la urgencia de adaptarnos, innovar y crecer, aprovechando la tecnología, no para reemplazar a las personas, sino para ponerla al servicio de ellas. Disminuir empleos va en contra de la naturaleza de la empresa, porque su función es generarlos y preservarlos, capacitar y promover a los trabajadores para que se adapten a los nuevos tiempos, y que con esto crezcan ellos y sus familias.

Santo Padre, los empresarios que represento estamos comprometidos con esta vision de desarrollo humano, de ética, de sustentabilidad de las empresas y las fuentes de trabajo, de inversión a largo plazo y de diálogo social. Porque sabemos que las oportunidades que hemos recibido nunca pueden ser vistas como privilegios, sino como responsabilidades hacia los que menos tienen.

Su Santidad, de nuevo gracias por estar aquí, por escucharnos y promover el encuentro y el diálogo humano, sincero y solidario.

Discurso del Santo Padre Francisco en su Visita al Centro de Readaptación Social (Cereso 3) de Ciudad Juárez

fran17022016_presosMÉXICO – Ciudad Juárez – 17.02.2016 – 10.30
Centro de Readaptación Social (Cereso) número 3

Visita

Queridos hermanos y hermanas:

Estoy concluyendo mi visita a México no quería irme sin venir a saludarlos, sin celebrar el Jubileo de la Misericordia con ustedes.

Agradezco de corazón las palabras de saludo que me han dirigido, en las que manifiestan tantas esperanzas y aspiraciones, como también tantos dolores, temores e interrogantes.

En el viaje a África, en la ciudad de Bangui, pude abrir la primera puerta de la misericordia para el mundo entero – de este Jubileo, porque la primera puerta de la Misericordia la abrió nuestro Padre Dios con su Hijo Jesús. Hoy, junto a ustedes y con ustedes, quiero reafirmar una vez más la confianza a la que Jesús nos impulsa: la misericordia que abraza a todos y en todos los rincones de la tierra. No hay espacio donde su misericordia no pueda llegar, no hay espacio ni persona a la que no pueda tocar.

Celebrar el Jubileo de la misericordia con ustedes es recordar el camino urgente que debemos tomar para romper los círculos de la violencia y de la delincuencia. Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que esas medidas solucionan verdaderamente los problemas. Nos hemos olvidado de concentrarnos en lo que realmente debe ser nuestra verdadera preocupación: la vida de las personas; sus vidas, las de sus familias, la de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de violencia.

La misericordia divina nos recuerda que las cárceles son un síntoma de cómo estamos en sociedad, son un síntoma en muchos casos de silencios y de omisiones que han provocado una cultura del descarte. Son un síntoma de una cultura que ha dejado de apostar por la vida; de una sociedad que poco a poco  ha ido abandonando a sus hijos.

La misericordia nos recuerda que la reinserción no comienza acá en estas paredes; sino que comienza antes, comienza «afuera», en las calles de la ciudad. La reinserción o rehabilitación, comienza creando un sistema que podríamos llamarlo de salud social, es decir, una sociedad que busque no enfermar contaminando las relaciones en el barrio, en las escuelas, en las plazas, en las calles, en los hogares, en todo el espectro social. Un sistema de salud social que procure generar una cultura que actúe y busque prevenir aquellas situaciones, aquellos caminos que terminan lastimando y deteriorando el tejido social.

A veces pareciera que las cárceles se proponen incapacitar a las personas a seguir cometiendo delitos más que promover los procesos de reinserción que permitan atender los problemas sociales, psicológicos y familiares que llevaron a una persona a determinada actitud. El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social.

La preocupación de Jesús por atender a los hambrientos, a los sedientos, a los sin techo o a los presos (Mt 25,34-40) era para expresar las entrañas de la misericordia del Padre, que se vuelve un imperativo moral para toda sociedad que desea tener las condiciones necesarias para una mejor convivencia. En la capacidad que tenga una sociedad de incluir a sus pobres, sus enfermos o sus presos está la posibilidad de que ellos puedan sanar sus heridas y ser constructores de una buena convivencia. La reinserción social comienza insertando a todos nuestros hijos en las escuelas, y a sus familias en trabajos dignos, generando espacios públicos de esparcimiento y recreación, habilitando instancias de participación ciudadana, servicios sanitarios, acceso a los servicios básicos, por nombrar sólo algunas medidas. Ahí empieza todo proceso de reinserción.

Celebrar el Jubileo de la misericordia con ustedes es aprender a no quedar presos del pasado, del ayer. Es aprender a abrir la puerta al futuro, al mañana; es creer que las cosas pueden ser diferentes. Celebrar el Jubileo de la misericordia con ustedes es invitarlos a levantar la cabeza y a trabajar para ganar ese espacio de libertad anhelado. Celebrar el Jubileo de la Misericordia con ustedes es repetir esa frase que escuchamos recién, tan bien dicha y con tanta fuerza: “Cuando me dieron mi sentencia, alguien me dijo: No te preguntés porqué estás aquí sino para qué”, y que este “para qué” nos lleve adelante, que este “para qué” nos haga ir saltando las vallas de ese engaño social que cree que la seguridad y el orden solamente se logra encarcelando.

Sabemos que no se puede volver atrás, sabemos que lo realizado, realizado está; pero he querido celebrar con ustedes el Jubileo de la misericordia, para que quede claro que eso no quiere decir que no haya posibilidad de escribir una nueva historia, una nueva historia  hacia delante: “para qué”. Ustedes sufren el dolor de la caída – y ojalá que todos nosotros suframos el dolor de las caídas escondidas y tapadas -, sienten el arrepentimiento de sus actos y sé que, en tantos casos, entre grandes limitaciones, buscan rehacer esa vida desde la soledad. Han conocido la fuerza del dolor y del pecado, no se olviden que también tienen a su alcance la fuerza de la resurrección, la fuerza de la misericordia divina que hace nuevas todas las cosas. Ahora les puede tocar la parte más dura, más difícil, pero que posiblemente sea la que más fruto genere, luchen desde acá dentro por revertir las situaciones que generan más exclusión. Hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión. Quien ha sufrido el dolor al máximo, y que podríamos decir «experimentó el infierno», puede volverse un profeta en la sociedad. Trabajen para que esta sociedad que usa y tira a la gente, no siga cobrándose víctimas.

Y al decirles estas cosas, recuerdo aquellas palabras de Jesús: “el que esté sin pecado que tire la primera piedra”, y yo me tendría que ir. Al decirles estas cosas no lo hago como quien da cátedra, con el dedo en alto, lo hago desde la experiencia de mis propias heridas, de errores y pecados que el Señor quiso perdonar y reeducar. Lo hago desde la conciencia de que sin su gracia y mi vigilancia podría volver a repetirlos. Hermanos, siempre me pregunto al entrar a una cárcel: Por qué ellos y no yo? Y es un misterio de la misericordia divina; pero esa misericordia divina hoy la estamos celebrando todos mirando hacia delante en esperanza.

Quisiera también alentar al personal que trabaja en este Centro u otros similares: a los dirigentes, a los agentes de la Policía penitenciaria, a todos los que realizan cualquier tipo de asistencia en este Centro. Y agradezco el esfuerzo de los capellanes, las personas consagradas, los laicos que se dedican a mantener viva la esperanza del Evangelio de la Misericordia en el reclusorio, los pastores, todos aquellos que se acercan a darles la Palabra de Dios. Todos ustedes, no se olviden, pueden ser signos de la entrañas del Padre. Nos necesitamos uno a otro, nos decía nuestra hermana recién recordando la carta a los Hebreos: Siéntase encarcelados con ellos.

Antes de darles la bendición me gustaría que oráramos en silencio, todos juntos; cada uno sabe lo que le va a decir al Señor, cada uno sabe de qué pedir perdón. Pero también le pido a ustedes que en esta oración de silencio agrandemos el corazón para poder perdonar a la sociedad que no supo ayudarnos y que tantas veces nos empujó a los errores. Que cada uno pida a Dios, desde la intimidad del corazón, que nos ayude a creer en su misericordia. Oramos en silencio.

Y abrimos nuestro corazón para recibir la bendición del Señor.

Que el Señor los bendiga y los proteja, haga brillar su rostro sobre ustedes y les muestre su gracia, les descubra su rostro y les conceda la Paz. Amén .

Y les pido que no se olviden de rezar por mí. Gracias.