Etiqueta: Angelus Domini

Palabras del Santo Padre Francisco al rezo del Ángelus Domini, 03.06.2018

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Estas son las palabras del Papa al introducir la oración mariana:

Antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Hoy en muchos países, como Italia, celebramos la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, o, según la conocida expresión latina, del Corpus Domini. El Evangelio nos trae las palabras de Jesús, pronunciadas en la Última Cena con sus discípulos: “Tomad, este es mi cuerpo… Esta es mi sangre, la sangre de la Alianza, derramada por la multitud” (Mc 14, 22-24). Precisamente, en virtud de este testamento de amor, la comunidad cristiana se reúne todos los domingos, y todos los días, alrededor de la Eucaristía, sacramento del Sacrificio redentor de Cristo. Y atraídos por su presencia real, los cristianos lo adoran y lo contemplan a través del humilde signo del pan convertido en su Cuerpo. Continue reading “Palabras del Santo Padre Francisco al rezo del Ángelus Domini, 03.06.2018”

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Palabras del Santo Padre al rezo del Regina Coeli, 22.04.2018

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Ante del Regina Coeli

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

La Liturgia de este cuarto domingo de Pascua continúa con la finalidad de ayudarnos a redescubrir nuestra identidad como discípulos del Señor Resucitado. En los Hechos de los apóstoles Pedro declara abiertamente que la curación del inválido que él ha realizado de la cual habla toda Jerusalén ha sucedido en el nombre de Jesús porque en ningún otro hay salvación (Jn 4, 12). En este hombre curado está cada uno de nosotros- la figura de cada uno de nosotros- nosotros estamos ahí, están nuestras comunidades: cada uno puede curarse de muchas formas de enfermedad espiritual- ambición, pereza, orgullo- Si acepta poner con confianza la propia existencia en las manos del Señor Resucitado. Continue reading “Palabras del Santo Padre al rezo del Regina Coeli, 22.04.2018”

Palabras del Santo Padre Francisco al rezo del Ángelus Domini (29.05.2016)

fran29052016_angelusDomingo 29 de mayo de 2016

Al concluir esta celebración quiero dirigiros un especial saludo a vostros, queridos diáconos, que habéis venido de Italia y de otros países. ¡Gracias por vuestra presencia aquí, pero sobre todo por vuestra presencia en la Iglesia!

Saludo a todos los peregrinos, en particular a la Asociación europea de los históricos Schützen; a los participantes del “Camino del Perdón” promovido por el Movimiento Celestiniano; y a la Asociación Nacional para la tutela de las energías renovables, empeñados en una obra de educación para cuidar la creación.

Recuerdo también la Jornada Nacional del Alivio, finalizada a ayudar a las personas a vivir bien la fase final de la existencia terrena; como la peregrinación tradicional que se realiza hoy en Polonia al Santuario mariano de Piekary: la Madre de la Misericordia apoye a las familias y a los jóvenes que están en camino hacia la Jornada Mundial de Cracovia.

El próximo miércoles, 1 de junio, con motivo de la Jornada Internacional del Niño, las comunidades cristianas de Siria, igual católicas que ortodoxas, vivirán juntas una oración especial por la paz, que tendrá como protagonistas justamente a los niños. Los niños sirios invitan a los niños de todo el mundo a unirse a sus oraciones por la paz.

Presentemos estas intenciones a la intercesión de la Virgen María, mientras le confiamos la vida y el ministerio de todos los diáconos del mundo.

Ángelus Domini…

Palabras del Santo Padre Francisco al rezo del Ángelus Domini (31.05.2015)

Domingo 31 de mayo de 2015

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, que nos recuerda el misterio del único Dios en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La Trinidad es comunión de personas divinas, las cuales son una con la otra, una para la otra y una en la otra: esta comunión es la vida de Dios, el misterio de amor del Dios Vivo. Y Jesús nos ha revelado este misterio. Él nos ha hablado de Dios como Padre; nos ha hablado del Espíritu; y nos ha hablado de sí mismo como Hijo de Dios. Y así nos ha revelado este misterio. Y cuando, resucitado, ha enviado a los discípulos a evangelizar a las gentes, les dijo que los bautizaran “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Este mandato, Cristo lo confía en todo tiempo a la Iglesia, que ha heredado de los Apóstoles el mandato misionero. Lo dirige también a cada uno de nosotros, que, gracias al Bautismo, formamos parte de su comunidad.

Por lo tanto, la solemnidad litúrgica de hoy, al tiempo que nos hace contemplar el misterio estupendo del cual provenimos y hacia el cual vamos, nos renueva la misión de vivir la comunión con Dios y vivir la comunión entre nosotros, basados en el modelo de esa comunión de Dios. Estamos llamados a vivir no los unos sin los otros, encima o contra los otros, sino los unos con los otros, por los otros y en los otros. Esto significa acoger y testimoniar concordes la belleza del Evangelio; vivir el amor recíproco y hacia todos, compartiendo alegrías y sufrimientos, aprendiendo a pedir y conceder el perdón, valorizando los diversos carismas, bajo la guía de los pastores. En una palabra, nos ha encomendado la tarea de edificar comunidades eclesiales que sean cada vez más familia, capaces de reflejar el esplendor de la Trinidad y de evangelizar, no sólo con las palabras, sino con la fuerza del amor de Dios, que habita en nosotros.

La Trinidad, como mencionaba, es también el fin último hacia el cual está orientada nuestra peregrinación terrenal. El camino de la vida cristiana es, en efecto, un camino esencialmente ‘trinitario’: el Espíritu Santo nos guía al conocimiento pleno de las enseñanzas de Cristo. Y también nos recuerda lo que Jesús nos ha enseñado. Y Jesús, a su vez, ha venido al mundo para hacernos conocer al Padre, para guiarnos hacia Él, para reconciliarnos con Él. Todo, en la vida cristiana, gira alrededor del misterio trinitario y se cumple en orden a este misterio infinito. Intentemos, por tanto, mantener siempre elevado el ‘tono’ de nuestra vida, recordándonos para qué fin, para cuál gloria existimos, trabajamos, luchamos, sufrimos. Y a cuál inmenso premio estamos llamados.

Este misterio abraza toda nuestra vida y todo nuestro ser cristiano. Lo recordamos, por ejemplo, cada vez que hacemos la señal de la cruz: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

En este último día del mes de mayo, el mes mariano, nos encomendamos a la Virgen María. Ella, que más que cualquier otra criatura, ha conocido, adorado, amado el misterio de la Santísima Trinidad, nos guíe de la mano; nos ayude a percibir, en los eventos del mundo, los signos de la presencia de Dios, Padre e Hijo y Espíritu Santo; nos obtenga amar al Señor Jesús con todo el corazón, para caminar hacia la visión de la Trinidad, meta maravillosa a la cual tiende nuestra vida. Le pedimos también que ayude a la Iglesia a ser, misterio de comunión, a ser siempre una Iglesia comunidad hospitalaria, donde toda persona, especialmente pobre y marginada, pueda encontrar acogida y sentirse hija de Dios, querida y amada.

Angelus Domini nuntiavit Mariae…


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy en Bayonne, Francia, será proclamado beato el sacerdote Luis Eduardo Cestac, fundador de las Religiosas Siervas de María; su testimonio de amor a Dios y al prójimo es para la Iglesia un nuevo aliciente para vivir con alegría el Evangelio de la caridad.

Saludo a todos, queridos romanos y peregrinos: las familias, los grupos parroquiales, las asociaciones, las escuelas. De manera particular, saludo a los fieles de La Valletta (Malta); Cáceres (España) y Michoacán (México); los procedentes de Caltanissetta, Soave, Como, Malonno y Persico Dosimo; el grupo de Bovino, con los “Caballeros de Valleverde”. Saludo a los chicos que han recibido o se preparan para recibir la Confirmación, animándoles a ser gozosos testigos de Jesús.

Al término del mes de mayo me uno espiritualmente a las muchas expresiones de devoción a María Santísima; de modo particular menciono la gran peregrinación de los hombres al Santuario de Piekary, en Polonia, que tiene como tema: “La familia: casa acogedora”. La Virgen ayude a toda familia a ser ‘casa acogedora’.

El próximo jueves, en Roma, viviremos la tradicional procesión del Corpus Christi. A las 19, en la Plaza de San Juan de Letrán, celebraré la Santa Misa, y entonces adoraremos al Santísimo Sacramento caminando hasta la Plaza de Santa María la Mayor. Os invito desde ahora a participar en este solemne acto público de fe y amor a Jesús Eucaristía, presente en medio de su pueblo.

Antes de terminar, hacemos una vez más el signo de la cruz en voz alta: ‘En nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo’, recordando así el misterio de la Santísima Trinidad”.

Os deseo a todos un buen domingo. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí.

Palabras del Santo Padre al rezo del Ángelus Domini (29.03.2015)

fran_ramos4Domingo de Ramos, 29 de marzo de 2015

Al final de esta celebración, saludo con afecto a todos vosotros aquí presentes, en particular a los jóvenes. Queridos jóvenes, os exhorto a proseguir vuestro camino tanto en las diócesis, como en la peregrinación a través de los continentes, que os llevará el próximo año a Cracovia, patria de san Juan Pablo II, iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud. El tema de aquel gran Encuentro: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios», encaja bien con el Año Santo de la Misericordia. Dejaros llenar de la ternura del Padre, ¡para difundirla a vuestro alrededor!

Y ahora nos dirigimos en oración a María nuestra Madre, para que nos ayude a vivir con fe la Semana Santa. También Ella estaba presente cuando Jesús entró en Jerusalén aclamado por la multitud; pero su corazón, como aquel del Hijo, estaba dispuesto al sacrificio.

Aprendamos de Ella, Virgen fiel, a seguir al Señor también cuando su camino lleva a la cruz.

Confío a su intercesión a las víctimas del desastre aéreo del pasado martes, entre las que había también un grupo de estudiantes alemanes.

Angelus Domini nuntiavit Mariae…

LIVE #PapaFrancisco: Domingo de Ramos celebración y Angelus 29 de marzo 2015

Inicia a las 9:20 am – Bendición de las palmas y ramas de olivo, Procesión y Misa de Ramos presidida por Francisco. Al final de la Misa, el Papa recita el Ángelus con los peregrinos.

Alocución del Santo Padre Francisco al rezo del Ángelus Domini (01.03.2015)

Domingo 1 de marzo de 2015

Queridos hermanos y hermanas:

El domingo pasado la liturgia nos ha presentado a Jesús tentado en el desierto por Satanás, y victorioso sobre la tentación. A la luz del este Evangelio, hemos tomado nuevamente conciencia de nuestra condición de pecadores, pero también de la victoria sobre el mal ofrecida a todos los que toman el camino de conversión y como Jesús, quieren hacer la voluntad del Padre.

En este segundo domingo de cuaresma, la Iglesia nos indica la finalidad de este itinerario de conversión, o sea la participación a la gloria de Cristo, en quien resplandece su rostro de Siervo obediente, muerto y resucitado por nosotros.

La página evangélica nos cuenta el evento de la Transfiguración, que se coloca en el ápice del ministerio público de Jesús. Él está en camino hacia Jerusalén, donde se cumplirán las profecías del ‘Siervo de Dios’ y se consumará su sacrificio redentor. Las multitudes no entienden esto, y delante a la perspectiva de un Mesías que contradice expectativas terrenas que ellos tienen, lo han abandonado. Ellos pensaban que el Mesías habría sido un liberador del dominio de los romanos, un liberador de la patria, y esta perspectiva de Jesús no les gusta y lo dejan.

También los apóstoles no entienden las palabras con las cuales Jesús anuncia la finalidad de su misión en la pasión gloriosa, no entienden. Jesús entonces toma la decisión de mostrarle a Pedro, Jacobo y Juan, una anticipación de su gloria. La que tendrá después de la Resurrección, para confirmarlo en la fe y animarlos a seguirlos en la vía de la prueba, en la vía de la cruz. Así en otro monte, inmerso en la oración, se transfigura delante de ellos: su rostro y toda su persona irradian una luz fulgurante. Los tres discípulos están asustados, mientras una nube blanca los envuelve y resuena desde lo alto –como en el bautismo en el Jordán– la voz del Padre: ‘Este es mi Hijo el amado: escuchadlo’.(Mc 9,7).

Y Jesús es el Hijo que se hizo Servidor, enviado al mundo para realizar a través de la cruz el proyecto de la salvación, para salvarnos a todos nosotros. Su plena adhesión a la voluntad del Padre, vuelve su humanidad transparente a la gloria de Dios, que es el Amor. Jesús se revela así, como la imagen perfecta del Padre, la irradiación de su gloria.

Es el cumplimiento de la revelación; por esto a su lado aparecen transfigurados Moisés y Elías, que representan la Ley de los profetas, significando que todo termina y comienza en Jesús, en su pasión y su gloria.

La voz de orden para los discípulos y para nosotros es esta: ‘Escuchadlo’. Escuchen a Jesús. Es él el Salvador: seguidlo. Escuchar a Cristo, de hecho comporta asumir la lógica de su ministerio pascual, ponerse en camino con él, para hacer de la propia existencia un don de amor a los otros, en dócil obediencia con la voluntad de Dios, con una actitud de separación de las cosas mundanas y de libertad interior. Es necesario, en otras palabras, estar prontos a ‘perder la propia vida’, donándola para que todos los hombres sean salvados, y para que nos reencontremos en la felicidad eterna. (cfr Mc 8,35)

El camino de Jesús siempre nos lleva a la felicidad. No nos olvidemos: el camino de Jesús siempre nos lleva a la felicidad, habrá en medio una cruz o las pruebas, pero al final nos lleva siempre a la felicidad. Jesús no nos engaña. Nos prometió la felicidad y nos la dará si seguimos su camino.

Con Pedro, Jacobo y Juan, subimos también nosotros hoy, en el monte de la Transfiguración y nos detenemos en contemplación del rostro de Jesús, para recoger el mensaje y aplicarlo en nuestra vida; para que también nosotros podamos ser transfigurados por el amor.

En realidad el amor es capaz de transfigurar todo, el amor transfigura todo. Nos sostenga en este camino la Virgen María, que ahora invocamos con la oración del Ángelus.

Ángelus Domini…


Queridos hermanos y hermanas:

Lamentablemente no dejan de llegar noticias dramáticas desde Siria e Irak, relativas a violencias, secuestros de personas y abusos contra los cristianos y otros grupos. Queremos asegurar a los que son afectados por esta situación que no los olvidamos, sino que estamos cercanos a ellos y rezamos insistentemente para que lo antes posible se ponga fin a la intolerable brutalidad de la cual son víctimas.

Junto a los miembros de la Curia Romana he ofrecido con esta intención la última santa misa de los ejercicios espirituales que realicé el viernes pasado. Y al mismo tiempo pido a todos, de acuerdo a sus posibilidades, de preocuparse para aliviar los sufrimientos de los hermanos que están en la prueba, muchas veces solamente debido a la fe que profesan. Recemos por estos hermanos y hermanas que sufren debido a su fe en Siria y en Irak. Recemos en silencio…

Deseo recordar también a Venezuela, que está viviendo nuevamente momentos de aguda tensión. Rezo por las víctimas, y en particular por el joven asesinado pocos días atrás en San Cristobal. Exhorto a todos a que rechacen la violencia, al respeto de la dignidad de cada persona y de la sacralidad de la vida humana. Y animo a que retomen un camino común para el bien del país, reabriendo espacios de encuentro y de diálogo sincero y constructivo. Confío esta querida Nación a la materna intercesión de Nuestra Señora de Coromoto.

Dirijo un cordial saludo a todos: familias, grupos parroquiales, asociaciones, peregrinos de Roma y de Italia, y de los diversos países.

Saludo a los fieles que vienen de San Francisco, California, y a los jóvenes de las parroquias de Isola di Formentera. Saludo a los grupos de Fontaneto d’Agogna y Montello; a los bomberos de Tassullo; y a los jóvenes de Zambana.

Saludo cordialmente a los seminaristas de Pavía, juntos a su rector y al padre espiritual que apenas han terminado los ejercicios espirituales y que hoy regresan a su diócesis. Pidamos por ellos y para todos los seminaristas la gracias de volverse buenos sacerdotes.

Y a todos os deseo un buen domingo. No os olvidéis de rezar por mi.