Etiqueta: audiencia de los miercoles

Audiencia general 06.06.18: La Confirmación, el don del Espíritu Santo

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Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Continuando la reflexión sobre el sacramento de la Confirmación, consideramos los efectos que el don del Espíritu Santo hace madurar en los confirmados, llevándolos a ser, a su vez, un don para los demás. El Espíritu Santo es un don. Recordemos que cuando el obispo nos da la unción con el óleo dice: “Recibe el Espíritu Santo que te es dado en don”. Ese don del Espíritu Santo entra en nosotros y nos hace fructificar, para que podamos dárselo luego a los demás. Siempre recibir para dar: nunca recibir y quedarse con las cosas dentro, como si el alma fuera un almacén. No: siempre recibir para dar. Las gracias de Dios se reciben para dárselas a los demás. Esta es la vida del cristiano. Es propio del Espíritu  Santo descentralizarnos de nuestro “yo” para abrirnos al “nosotros” de la comunidad: recibir para dar. No somos nosotros el centro: somos un instrumento de ese don para los demás. Continue reading “Audiencia general 06.06.18: La Confirmación, el don del Espíritu Santo”

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Audiencia general 16.05.18: El Bautismo, “revestíos de Cristo”

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Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Hoy concluimos el ciclo de catequesis sobre el Bautismo. Los efectos espirituales de este sacramento, invisibles para los ojos pero que operan en el corazón de quien se ha convertido en una nueva criatura, se hacen explícitos mediante la entrega de la prenda blanca y la vela encendida. Continue reading “Audiencia general 16.05.18: El Bautismo, “revestíos de Cristo””

Audiencia general 02.05.2018: El Bautismo, fuente de vida

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Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Continuando con la reflexión sobre el Bautismo, hoy me gustaría detenerme en los ritos centrales, que tienen lugar en la pila bautismal. Continue reading “Audiencia general 02.05.2018: El Bautismo, fuente de vida”

Audiencia general 25.04.2018: La fuerza de vencer el mal

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Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Continuamos nuestra reflexión sobre el Bautismo, siempre a la luz de la Palabra de Dios.

El Evangelio es el que  ilumina a los candidatos y suscita la adhesión a la fe : En efecto, el Bautismo es de un modo particular “el sacramento de la fe” por ser la entrada sacramental en la vida de fe. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1236) . Y la fe es la entrega de sí mismo al Señor Jesús, reconocido como “manantial de agua […] para la vida eterna” (Jn 4, 14), “luz del mundo” (Jn 9, 5), “vida y la resurrección” (Jn 11, 25), como lo enseña el itinerario recorrido, también hoy en día, por los catecúmenos que están cerca de recibir la iniciación cristiana. Educados por  la escucha de Jesús, por sus enseñanzas y sus obras, los catecúmenos reviven la experiencia de la Samaritana sedienta de agua viva, del ciego de nacimiento, que abre los ojos a la luz, de Lázaro que sale del sepulcro. El Evangelio lleva en sí la fuerza de transformar a los que lo acogen con fe, arrebatándolos al dominio del maligno para que aprendan a servir al Señor con alegría y novedad de vida. Continue reading “Audiencia general 25.04.2018: La fuerza de vencer el mal”

Audiencia general 18.04.2018: El signo de la fe cristiana

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Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Continuamos, en este tiempo de Pascua, la catequesis sobre el Bautismo. El significado del bautismo  resalta claramente en  su celebración, por lo que nuestra atención se  dirige a ella. Si examinamos los gestos y las palabras de la liturgia, nos daremos cuenta de la gracia y del compromiso de este sacramento, que siempre debemos  redescubrir. Lo recordamos en la aspersión con agua bendita que se puede hacer los domingos al comienzo de la Misa, así como en la renovación de las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual. De hecho, lo que sucede en la celebración del bautismo despierta una dinámica espiritual que atraviesa toda la vida de los bautizados; es el comienzo de un proceso que permite vivir unidos a Cristo en la Iglesia. Por lo tanto, regresar a la fuente de la vida cristiana nos lleva a comprender mejor el don recibido en el día de nuestro Bautismo y a renovar el compromiso de responder a él en la condición en que nos encontramos hoy. Renovar el compromiso, comprender mejor este don, que es el bautismo, y recordar el día de nuestro bautismo. El miércoles pasado puse esos deberes para casa y para cada uno de nosotros: Recordar el día del bautismo, el día en que fui bautizado. Sé que algunos de vosotros lo saben, otros, no; aquellos que no lo saben, que lo pregunten a los parientes, a esas personas, padrinos, madrinas… preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?” .Porque el bautismo es un renacimiento y es como un segundo cumpleaños. ¿Entendido? Haced estos deberes, preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?”. Continue reading “Audiencia general 18.04.2018: El signo de la fe cristiana”

Audiencia general: El Bautismo, fundamento de la vida cristiana

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Catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Los cincuenta días del tiempo litúrgico pascual son propicios para reflexionar sobre la vida cristiana que, por su naturaleza, es la vida que proviene de Cristo mismo. De hecho, somos cristianos en la medida en que permitimos que Jesucristo viva en nosotros. Entonces, ¿desde dónde podemos comenzar a reavivar  esta conciencia si no desde el principio, desde el Sacramento que ha encendido la vida cristiana en nosotros? Este es el Bautismo. La Pascua de Cristo, con su carga de novedad, nos alcanza a través del Bautismo para transformarnos a su imagen: los bautizados son de Jesucristo, Él es el Señor de su existencia. El bautismo es el «fundamento de toda la vida cristiana» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1213). Es el primero de los sacramentos, ya que es la puerta que permite a Cristo el Señor tomar morada en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su Misterio. Continue reading “Audiencia general: El Bautismo, fundamento de la vida cristiana”

Catequesis de los miércoles: La humildad es la condición necesaria para ser escuchados por Dios

francisco_audiencia (2)1 de junio de 2016.- La parábola del fariseo y el publicano, con la que Jesús nos enseña cómo se debe rezar para invocar la misericordia del Padre, ha sido el hilo conductor de la catequesis del Papa durante la audiencia general de los miércoles en la Plaza de San Pedro a la que han asistido más de 15.000 personas.

Los protagonista de la parábola suben al templo para rezar, pero actúan de maneras muy diferentes, obteniendo resultados opuestos. El fariseo reza “de pie” y usa muchas palabras. Aunque la suya parezca una oración de agradecimiento a Dios es en realidad un despliegue de sus propios méritos, con un sentido de superioridad sobre los demás a quienes tilda de ladrones, injustos, adúlteros, y señala entre ellos al publicano que está a su lado. “Precisamente aquí está el problema -explicó Francisco- el fariseo reza a Dios, pero en realidad se mira y se reza a sí mismo. En lugar de ponerse ante el Señor se pone ante un espejo. Aunque se encuentra en el templo, no siente la necesidad de inclinarse ante la grandeza de Dio: está de pie, se siente seguro, como si fuera el dueño del templo. Enumera sus buenas obras: es irreprochable, incluso observa la Ley más de lo debido, desayuna “dos veces por semana” y paga el “décimo” de todo lo que tiene.. En resumen, más que rezar el fariseo se complace en su observancia de los preceptos. Sin embargo, su actitud y sus palabras están lejos de la forma de actuar y de hablar de Dios, que ama a todas las personas y no desprecia a los pecadores. El fariseo, en cambio, desprecia a los pecadores, también cuando señala a “ese otro” que está alli. y, sintiéndose justo, deja de lado el mandamiento más importante: el amor a Dios y el amor al prójimo”.

Por lo tanto, “no es suficiente, preguntarnos cuánto rezamos, también hay que preguntarse cómo rezamos, o más bien, como es nuestro corazón: es importante examinarlo para evaluar los pensamientos, los sentimientos, y erradicar la arrogancia y la hipocresía. Y me pregunto ¿se puede rezar con arrogancia? No ¿Se puede rezar con hipocresía?No Tenemos que rezar poniéndonos ante Dios tal y como somos. No como el fariseo que rezaba con arrogancia y con hipocresía.Todos estamos atrapados en el frenesí del ritmo diario y a menudo a merced de las sensaciones, aturdidos y confusos. Hace falta aprender a encontrar el camino hacia nuestro corazón, recuperar el valor de la intimidad y del silencio, porque allí es donde Dios se encuentra con nosotros y nos habla. Sólo a partir de ahí podemos, a nuestra vez, conocer a los demás y hablar con ellos. El fariseo se ha encaminado hacia el templo, está seguro de sí, pero no se da cuenta de que ha perdido el camino hacia su corazón.”

En cambio, el publicano se presenta en el templo con un corazón humilde y contrito, no se atreve ni siquiera a levantar los ojos y se golpea el pecho. Su oración es brevísima, no tan larga como la del fariseo. “Oh Dios, ten piedad de mí que soy un pecador.” Nada más. Efectivamente los recaudadores de impuestos -llamados publicanos – eran considerados como personas impuras, sumisas a los gobernantes extranjeros, mal vistas por el pueblo y por lo general asociados con los pecadores. La parábola enseña que se es justo o pecador, no por la pertenencia social, sino por la forma de relacionarse con Dios y con los hermanos. Sus gestos de penitencia y sus palabras sencillas atestiguan que es consciente de su miserable condición. Su oración es esencial. Es humilde y está seguro solamente de ser un pecador necesitado de piedad. Si el fariseo no pedia nada porque ya lo tenía todo, el publicano sólo puede pedir misericordia de Dios.

“Presentándose con las “manos vacías”, con el corazón desnudo y reconociéndose pecador -señaló Francisco- el publicano nos enseña la condición necesaria para recibir el perdón del Señor. Al final, él, tan despreciado, se convierte en un icono del verdadero creyente”.

Jesús concluye la parábola con una frase: “Os digo que éste – es decir, el publicano – a diferencia del otro volvió a su casa justificado, porque cualquiera que se enaltece será humillado, pero el que se humilla será ensalzado”.

“¿De estos dos, quien es el corrupto? El fariseo -subrayó el Santo Padre-, el farisseo es el icono de la corrupción porque finge rezar cuando lo que hace es pavonearse. También en la vida el que se cree justo y juzga a los demás es un corrupto y un hipócrita. La soberbia pone en entredicho cualquier buena acción, vacía la oración, aleja de Dios y de los demás. Si Dios prefiere la humildad no es por menoscabarnos: la humildad es, más bien, la condición necesaria para que nos levante, para poder experimentar la misericordia que viene a llenar nuestros vacíos. Si la oración de los soberbios no llega al corazón de Dios, la humildad del miserable la abre de par en par. Dios tiene una debilidad por los humildes y ante un corazón humilde abre el suyo completamente”.

Esa humildad es la misma que la Virgen María expresa en el canto del Magnificat: “Ha visto la humillación de su esclava…de generación en generación su misericordia para los que le temen”, dijo al final de la catequesis Francisco, pidiendo la ayuda de María para rezar con un corazón humilde e invitando a los fieles presentes en la Plaza a repetir tres veces la breve plegaria del publicano: “Oh Dios, ten piedad de mí que soy un pecador.”

(VIS)