«Siempre pensé que lo mío era ser cura de pueblo, pero don Marcelo marcó mi vida»

ANA PÉREZ HERRERA. Ángel Fernández Collado en un momento de la entrevista. Foto ABC
ANA PÉREZ HERRERA.
Ángel Fernández Collado en un momento de la entrevista.
Foto ABC

(http://www.abc.es) Concede la primera entrevista a ABC tras su nombramiento como obispo auxiliar de Toledo el pasado 28 de junio, y en ella monseñorFernández Collado describe emocionado la indumentaria que llevará el día de su ordenación el próximo 15 de septiembre a las seis de la tarde en la catedral primada. Acaba de comprarse en Roma una sotana; un amigo le regala el anillo de obispo con el Buen Pastor tallado; el regalo de la diócesis es el báculo; el del Cabildo, la mitra, y el arzobispo le regala la cruz pectoral.

Le encontamos en su despacho contestando a las numerosas llamadas y cartas de felicitación de sacerdotes, amigos, compañeros de estudios, y también de algún político como la presidenta Cospedal, el alcalde deToledo, o el presidente de la Diputación, además del cardenal Rouco y el Nuncio, que le comunicó la notica.

— ¿Fue una sorpresa para usted su nombramiento?

— Siempre es una sorpresa, pero yo ya sabía algo porque el señor arzobispo en un momento dado dijo públicamente: «he pedido al Papa un obispo auxiliar porque la diócesis es muy extensa y hay que atenderla bien». Lógicamente, si eres vicario general, puedes ir en la terna que propone el obispo al Papa. Y de alguna manera, yo presentía que iba en la terna.

— ¿Y le hacía ilusión?

— No, me daba mucho miedo…porque conozco mis limitaciones y para ser obispo se necesitan unas cualidades especiales.

— ¿Cuáles, a su juicio?

— Pues ser un buen sacerdote, un hombre de Dios y de palabra.

— Bueno, de usted dicen que es buena persona, que, para empezar, no está mal, ¿no?

— Eso lo dicen los amigos, siempre; los demás no te dicen nada (risas).

— Según su importante curriculum, es usted un hombre docto, estudioso, historiador, académico…

— La Iglesia me ha ido poniendo en esos lugares y yo he ido intentando responder a la Iglesia.

— Con todo el respeto, ¿se considera ratón de biblioteca?

—No, de ninguna manera. Yo soy investigador e historiador. Dirijo la Biblioteca Capitular y vamos abriéndola un poco al mundo moderno. Tengo un buen equipo de seglares, de doctores, que estudiaron conmigo en la Universidad y estoy muy a gusto con ellos. De momento, sigo de director porque voy a dejar de dar algunas clases en el Seminario y a quedarme solo con dos asignaturas: Historia de la Iglesia en la época Moderna y Contemporánea.

— ¿De dónde le viene ese amor por la Historia?

— Siempre me ha gustado. A mí me llamó el cardenal Marcelo González Martín y después de cinco años de cura me dijo: «te envío a Roma para estudiar Historia y Archivos». Yo le dije que eso no me gustaba, que prefería Sagrada Escritura o Teología. Pero luego me he encontrado muy a gusto estudiando y explicando Historia y trabajando en un archivo. Siempre pensé que lo mío era ser cura de un pueblo pequeño, pero el obispo te va marcando los caminos que necesita la Iglesia.

— ¿Qué han supuesto para usted las figuras de Ramón Gonzálvez y Francisco Rivera en el trabajo y estudio de la Historia de la Iglesia?

— Los dos han sido para mí maestros. Rivera, ya fallecido, fue un gran historiador, archivero y profesor mío en el Seminario. Y Ramón Gonzálvez ha sido el anterior titular del Archivo y la Biblioteca capitulares, profesor mío en el Seminario, y también un maestro para mí, un ejemplo sacerdotal y de investigador. Don Ramón más amigo, claro, más de mi época.

— Pero usted es más joven.

— Bueno, ya no, 61 años. Eso le decía yo al Nuncio, mire, que yo ya soy muy mayor para esto. «Usted tiene que dar todavía mucho a la Iglesia», me contestó.

— También es canónigo de la catedral, capellán mozárabe.

— Don Marcelo me nombró en 1984, sí.

—Ha vivido, por tanto, la reforma del rito. ¿Qué importancia tiene el rito mozárabe en la Iglesia española?

— Muchísima importancia porque es la expresión de la fe católica a través de la Eucaristía, de los sacramentos, de los primeros cristianos en España. Es el rito español, el hispano que llamamos, que por circunstancias históricas se ha ido conservando en Toledo y en algunos otros lugares. Y aquí ha pervivido, se celebra todos los días.

— ¿Qué importancia tiene un rito en la sociedad de hoy, entre los fieles, con la crisis, con los problemas?

— Los ritos son siempre importantes; el ser humano es un ser religioso y lo expresa de muchas maneras; incluso un ateo, a su manera, es un ser religioso aunque no crea en Dios. Una forma de expresar la religiosidad con un estilo español es el rito hispano-mozárabe, que es participativo, muy cercano, muy teológico, muy espiritual, muy gozoso, el aleluya, el amén…

— Cleofé Sánchez, Balbino Gómez Chacón y Enrique Carrillo han sido claves para la recuperación de este rito.

— Sí, formaban parte de la Comisión, de la Revisión del Rito, y yo, que soy más joven, me incorporé con ellos después. Son personas muy preparadas, muy formadas. Luego algunos ampliamos estudios en otras universidades. Tenemos un gran Seminario y ahí estamos, para servir a la Iglesia.

— ¿Le preocupa la falta de vocaciones?

— Bueno, en Toledo nos mantenemos. Hay unos 70 seminaristas mayores y son casi todos de la diócesis; sí hay menos de otros lugares. En total tenemos 550 sacerdotes en la diócesis, y otros 150 en misiones, en Moyobamba y en otros servicios; en Roma, en las congregaciones.

— Claro, que esta diócesis es también misionera: más trabajo para usted.

— Sí, bueno, coordinar un poquito, ayudar…

— Canónigo, archivero…se ve que el cardenal González Martín le tenía a usted un especial cariño.

— Sí, sí, mutuamente, mucho.

— ¿Considera que no ha habido un arzobispo de Toledo con tanta personalidad y altura intelectual como don Marcelo?

— En los últimos años, en los últimos pontificados….don Marcelo sobresale. Estuvo muchos años en Toledo, él vivió el Concilio, intentó aplicarlo aquí, y ha sido para todos nosotros un gran pastor, un gran obispo. Él me ordenó, me envió a estudiar a Roma; cuando vine, capellán mozárabe, y en el Archivo. Don Marcelo ha ido marcando un poco mi vida. Luego he trabajado muy a gusto con don Antonio Cañizares y don Francisco Álvarez, los últimos arzobispos de Toledo.

— Dicen que el cardenal Cañizares era un hombre más «político», con más presencia en los medios de comunicación, y que el arzobispo Braulio Rodríguez es más callado, menos dado a apariciones públicas ¿Qué diferencia ve usted entre ambos?

— Cada obispo tiene un estilo, una formación, un carácter. Los dos han sido grandes obispos. Y creo que don Braulio va a ser un grandísimo arzobispo, por su preparación, su formación, su cercanía a la gente, su espiritualidad, su manera de actuar centrándose en lo esencial. A don Braulio no le gusta tanto salir en la prensa, pero le gusta estar cerca de la gente. Es un hombre de Dios, es cercano, es prudente y muy entregado a la diócesis como pastor, como obispo, no tiene tiempo libre, siempre con el teléfono abierto. No se quiere meter en otros ámbitos que no son los suyos: en sus relaciones con la prensa, con los políticos, las instituciones, es muy respetuoso.

—Pues en los mentideros se habla de él como posible sustituto de Rouco en el Arzobispado de Madrid.

— Yo creo que son mentideros, yo no lo veo. Él está en la diócesis y muy centrado aquí, y tiene ilusión, y el Papa también, por que termine aquí su ministerio. En Toledo le necesitamos.

— Entonces, le van a tener que nombrar cardenal.

— Sí, eso esperamos que sea pronto. Puede ser en el próximo Consistorio, que lo convoca el Papa cuando hay vacantes.

—De momento, no parece fácil puesto que aquí tenemos dos cardenales eméritos, Álvarez y Cañizares.

— No, ya hay algunas vacantes, ocho o diez. Otra cosa es que hay dos cardenales eméritos y sería mucho que una diócesis como la de Toledo tuviese tres. Ser cardenal es un honor, no añade más a ser arzobispo de Toledo.

— Bueno, pero es una tradición. ¿Es usted de tradiciones, como el Corpus en jueves?

— Que el arzobispo sea cardenal es una tradición, y que no se pierda, y cuanto antes mejor. Sí soy de tradiciones. ¿El Corpus?… da igual el día. El día del Corpus.

— ¿Considera importante el papel de los medios de comunicación para difundir el mensaje de Cristo?

— Los medios de comunicación son necesarios. Nosotros tenemos una emisora de radio y una televisión, son imprescindibles hoy en día, igual que internet.

— ¿Es usted internauta? El Papa es tuitero.

— Me manejo en internet pero para las redes sociales no tengo tiempo. Yo, el correo, y poco más.

— ¿Cómo era Ángel, ese niño que nació en los primeros años de la década de los 50, en Los Cerralbos?

— Un pueblo pequeño donde todos nos conocemos y somos casi todos familia. Me fui educando en el colegio y a los diez años ingresé en el Seminario.

— ¿Cuándo fue consciente de que tenía vocación?

— Yo tenía 10 años, era monaguillo y un día se lo dije al sacerdote. Me aconsejó que primero se lo contara a mis padres. Era en verano, en la puerta de la calle, estábamos sentaditos tomando el aire y se lo dije. Y todos muy contentos, en una familia religiosa como la mía. Somos cuatro hermanos, yo era el mayor, todavía no había nacido alguno de ellos. Yo lo tenía claro; hombre, luego siempre dudas, como ocurre en el matrimonio: me enamoro de este chico, de esta chica, y creo que es el amor de mi vida, pero humanamente siempre te queda una duda. Han ido pasando los años y me he ido afianzando en la idea de que Dios me llamaba a ser sacerdote, en un lugar o en otro. Siempre pensé y me eduqué, siendo de pueblo, para luego ser párroco en un pueblo, pero el destino… la Iglesia necesita muchos campos de servicio.

— ¿Usted es feliz?

— Sí, sí, muy feliz. Mi fe en Cristo es la base de mi felicidad. El lema que he elegido es «Evangelizare Iesum Christum», es decir: «Anunciar a Jesucristo», como objetivo de mi vida.

— ¿Recuerda alguien en especial que le marcara en su vida o en su trayecto como hombre de fe?

— Hay personas que me han ido marcando en mi vida, sacerdotes muy concretos. Actualmente hay cuatro beatos que han ido marcando mi caminar: beato Carlos de Foucauld: su espiritualidad me ha ayudado mucho; otro es Juan Pablo II, que pronto será santo; un sacerdote que murió en la guerra civil española, don Domingo, que fue cura de mi pueblo, y Ricardo Pla. A ellos me encomiendo más y me ayudan. Y luego ha habido seglares, yo he trabajado mucho en Acción Católica, y sacerdotes que han marcado mi vida por su forma de ser sacerdotes.

— ¿Y de los políticos qué opina?

—Yo me llevo bien, cada uno en su campo, pero todos trabajamos por lo mismo Las personas, sean o no católicos, son ciudadanos, e hijos de Dios, aunque no tengan fe, todos.

— ¿Comprende esa desafección de la ciudadanía ahora por la clase política?

—La política debe ser una vocación de servicio también, como el sacerdocio. Cuando uno está en la política sin vocación no está sirviendo, sino sirviéndose de la política. No juzgo a nadie, pero comprendo a la gente, y muchos políticos no dan la talla, al menos de lo que se espera de ellos en estos momentos de dificultades, de austeridad, entrega y servicio.

«La sociedad se ha separado de la Iglesia»

— ¿No cree que la Iglesia se ha apartado de la sociedad en los últimos tiempos y debería abrir un proceso aperturista?

— Creo que es al revés. La sociedad se ha separado de la Iglesia por muchas influencias, políticas, ambientales, paganizantes…se ha ido apartando de la fe, de la creencia en Dios, de unos comportamientos acordes con la fe y una moral. La Iglesia debe mantener la tradición que ha recibido pero siempre está abierta al mundo y pausadamente siempre se va incorporando al mundo moderno.

—¿Pero no tendrá la Iglesia parte de culpa en ese lejanía? El propio Papa lo reconoce; el anterior también.

— Sí, y tenemos que ir adaptándonos, pero no cambiando el mensaje, aunque sí evolucionando y manteniendo lo esencial.

— Cuando la gente critica las riquezas de la Iglesia, el estatus, y habla de lo lejanos que están de los pobres, de la gente necesitada. ¿Qué piensa?

— La Iglesia es la más cercana a los más necesitados; una expresión de ello lo vemos en Cáritas. Y de lujo y de dinero, nada. Que la gente mire nuestras nóminas. Siempre la caridad, el amor al prójimo es una condición; el amor a los más pobres, los más necesitados, los más solos, ahí está la Iglesia. Sin hacer ruido, pero sirviendo, porque es nuestra misión, la del cristiano.

— ¿Podría decirme cuánto gana?, ¿es máyor su sueldo por ser obispo?

—Cualquier sacerdote tenemos asegurado un mínimo de 850 euros. Creo que no me pagan más por ser obispo. Yo voy a seguir igual viviendo en mi casa, con mi madre, o yo con ella. Se llama Felisa y cumple 88 años el próximo domingo (hoy).

— ¿Qué opina del nuevo Papa Francisco? Es muy mediático, lanza mensajes claros que llegan a la gente.

— Él es muy luminoso, es sencillo, humilde y claro; su postura, su manera de actuar es ya una predicación del Evangelio. Y luego sus palabras son muy claras, cae muy bien a la gente; es un hombre de Dios y toma sus decisiones acertadamente.

Finzaliza la entrevista bromeando con la reacción de su madre cuando le dio la noticia: «Madre, el_Santo Padre me va a nombrar obispo». «Si el Papa lo manda, pues bien, pero de aquí no nos vamos». «Bueno, madre, seguiré aquí».

3 comentarios sobre “«Siempre pensé que lo mío era ser cura de pueblo, pero don Marcelo marcó mi vida»

  1. Yo siendo seise y acolito de la catedral conozco a Don Ángel y creo que va a ser un buen obispo auxiliar, yo desde aquí le envio las fuerzas que el necesita para llevar su cargo muy bien y esperando ascender de rango. Saludos. Rodrigo Alique seise y acolito de la Santísima Catedral Primada De España.

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  2. Yo se de una persona que si estuviese vivo seria el mas feliz del mundo en este momento pues ya cuando le nombraron sacerdote predijo que seria como poco esto que le han nombrado ahora. Se llamaba Eusebio

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  3. me ha encantado esta entrevista con Angel,considero que es un hombre para su oficio pero reconozco ke lo que mas me ha gustado es la buena gente que se ha criado en los cerralbos y reconozco que cuando he visto el nombre de su madre los recuerdos han sido lo mas…y porque?porque cuando a mi me suena mxo el movil,digo a mis hijos “ni que fuera Felisa la telefonista”saludos y enhorabuena

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