Tres propósitos del viaje a Tierra Santa: unidad de los cristianos, oración por la paz y confirmar en la fe

AFP PHOTO/POOL/ANDREW MEDICHINI
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El Santo Padre Francisco ha llegado puntual a San Pedro y con su papamóvil ha girado la plaza saludando a las treinta y cinco mil personas que le esperaban, besando a todos los niños que le acercaban y bendiciendo los objetos religiosos de los fieles.

En la audiencia general Francisco ha rememorado su peregrinación a Tierra Santa, de la que regresó el pasado lunes. ”Ha sido un gran don para la Iglesia -ha dicho-, y le doy gracias a Dios. Él me ha guiado hacia aquella Tierra bendita que ha visto la presencia histórica de Jesús y donde han sucedido acontecimientos muy importantes para el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam”.

También ha recordado que el propósito principal de esta peregrinación fue conmemorar el 50 aniversario del histórico encuentro entre el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras. ”Esa fue la primera vez que un sucesor de Pedro visitó Tierra Santa: así el Papa Pablo VI inauguró, durante el Concilio Vaticano II, los viajes papales fuera de Italia en la época contemporánea. Ese gesto profético del Obispo de Roma y del Patriarca de Constantinopla estableció un hito prometedor en la unidad de todos los cristianos, que desde entonces ha logrado avances significativos. Por eso, mi encuentro con Su Santidad Bartolomé, amado hermano en Cristo, ha sido el punto culminante de la visita. Juntos hemos rezado en el sepulcro de Jesús, y nos han acompañado también el Patriarca Ortodoxo Griego de Jerusalén Theophilos III y el Patriarca Armenio Apostólico S. B. Nourhan, así como arzobispos y obispos de diferentes Iglesias y comunidades, autoridades civiles y muchos fieles”.

”En ese lugar donde se proclamó la Resurrección -ha continuado-, hemos visto la amargura y el sufrimiento de las divisiones que aún existen entre los discípulos de Cristo. Realmente esto hace mucho daño, daño al corazón. Todavía estamos divididos, en el lugar donde se ha anunciado la Resurrección, donde Jesús nos da la vida, nosotros aún estamos divididos. Pero, sobre todo, en esa celebración cargada de fraternidad mutua, de estima y afecto, escuchamos la voz del Buen Pastor Resucitado, que quiere hacer de todas sus ovejas un único rebaño. Hemos sentido el deseo de curar las heridas aún abiertas y continuar con perseverancia en el camino hacia la plena comunión”.

”Una vez más, como han hecho los Papas precedentes, pido perdón por lo que hayamos hecho para favorecer esta división, y pido al Espíritu Santo que nos ayude a curar las heridas que hemos provocado al resto de nuestros hermanos. Todos somos hermanos en Cristo y con el Patriarca Bartolomé somos amigos, hermanos, y hemos compartido la voluntad de caminar juntos, hacer todo lo que podamos: rezar juntos, trabajar juntos por el rebaño de Dios, buscar la paz, cuidar lo creado, son muchas cosas que tenemos en común. Y como hermanos tenemos que seguir hacia delante”.

Francisco ha recordado un segundo propósito de su viaje: ‘Alentar a esa región en el camino hacia la paz, que es don de Dios y compromiso de los hombres’. ”Lo he hecho siempre como peregrino, en nombre de Dios y del hombre, llevando en el corazón una gran compasión por los hijos de esa Tierra que desde hace mucho tiempo conviven con la guerra y ¡tienen derecho de conocer finalmente días de paz!. Por esto he instado a los cristianos a dejarse “ungir”, con el corazón abierto y dócil, por el Espíritu Santo, para ser más humildes, fraternos y reconciliadores. El Espíritu ayuda a poner en práctica en la vida cotidiana estas actitudes, con personas de diferentes culturas y religiones, y así ser “artesanos” de la paz”. ¡La paz se consigue artesanalmente! -ha añadido-. No hay fabricas de paz. Se hace cada día, artesanalmente, y con el corazón abierto para recibir el don de Dios”.

El Pontífice ha destacado el compromiso de las autoridades y del pueblo jordano al acoger a numerosos prófugos provenientes de las zonas de guerra. ”Un compromiso humanitario -ha dicho- que merece y necesita el apoyo constante de la Comunidad Internacional. Me ha impresionado la generosidad del pueblo jordano. Que el Señor bendiga a este pueblo acogedor”.

Asimismo ha especificado que también durante la peregrinación a otros lugares había animado a las autoridades competentes a que ”continúen sus esfuerzos para aliviar las tensiones en Oriente Medio, sobre todo en la conflictiva Siria, y a continuar con la búsqueda de una solución equitativa al conflicto palestino-israelí”. ”Por eso he invitado -ha recordado- al Presidente de Israel y al Presidente de Palestina, hombres de paz y constructores de paz, a venir al Vaticano para rezar conmigo por la paz”. El Papa ha animado a los fieles no dejarles solos en la oración y a que también recen por la paz.

Ha expresado además que este viaje ha sido una oportunidad para confirmar en la fe a las comunidades cristianas y agradecer a toda la Iglesia la presencia en esa zona y en todo Medio Oriente, de los cristianos a los que ha denominado ‘valientes testigos de esperanza y de caridad, ‘sal y luz’ ”que con su vida de fe y de oración, y con la apreciada actividad educativa y asistencial, trabajan a favor de la reconciliación y del perdón, contribuyendo al bien común de la sociedad”.

”Con esta peregrinación -ha concluido- he querido llevar una palabra de esperanza, pero al mismo tiempo yo también la he recibido de los hermanos y hermanas que ”esperan contra cualquier esperanza”, a través de tantos sufrimientos, como aquellos que han escapado de su propio país por culpa de los conflictos, o como los muchos que en diferentes partes del mundo son discriminados y despreciados a causa de su fe en Cristo. Continuemos cerca de ellos. Recemos por ellos y por la paz en Tierra Santa y en todo Oriente Medio. Que la oración de toda la Iglesia sostenga también el camino hacia la plena unidad entre los cristianos, para que el mundo crea en el amor de Dios que con Jesucristo vino a habitar entre nosotros”.

Al finalizar, Francisco ha invitado a todos los fieles a rezar un Ave María por la paz en el Mundo. ”Que la Virgen nos acompañe en este camino de unidad”.

En los saludos en diversas lenguas después de la catequesis el Santo Padre invitó a todos a rezar por la paz en Tierra Santa y Oriente Medio y agradeció las oraciones de cuantos lo habían acompañado en su reciente peregrinación apostólica. También se dirigió en inglés a los miembros de la Comisión Católica Internacional para las Migraciones, reunidos estos días en sesión plenaria, y manifestó la esperanza de que su ”compromiso solidario contribuya a ayudar a tantos hermanos necesitados”.Igualmente agradeció a los peregrinos de lengua árabe, sobre todo a los procedentes de Jordania y Tierra Santa la acogida afectuosa y generosa que sus países le tributaron estos días y les aseguró que los llevaba siempre en su corazón y en sus oraciones en las que pide al Señor para ellos ”un bien abundante, una prosperidad continua y una paz duradera”.

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